Manuel Olascoaga, riqueza de la Patagonia, rol de Río Negro y amenazas de indios chilenos

Poco se conoce de la identificación del coronel Manuel Olascoaga, con nuestra Patagonia. Algunos historiadores afirman que lo que consideran una verdadera pasión, comenzó cuando el general Wenceslao Paunero lo designa su ayudante y le encarga en forma puntual “programe o diagrame la defensa de la frontera ante los continuos ataques de la indiada”, preocupación que a Paunero le había transmitido el general Bartolomé Mitre.

En ese entonces, los hombres del campo vivían permanentemente amenazados por la constante aparición del “malón”, otorgando a los establecimientos una inseguridad total al carecer la provincia de Buenos Aires limites por el Sur y el Oeste. Por tal motivo, la “indiada” se movía con total tranquilidad.

A su merced quedaban entonces las poblaciones y establecimientos de Carmen de Patagones y Bahía Blanca, como también Junín, Tapalqué, Bragado, Azul y Tandil, ya que los araucanos venidos de Chile al mando de Calfucurá habían estabilizado su frontera, a la altura del río Salado.  Por lo tanto todo era muy simple, asolaban los pueblos robaban el ganado y lo trasladaban a Chile y allí negociaban el producto de los robos en la zona de Villarica y Valdivia, donde recibían vicios, ropas y armas.

Algunos de esos malones alcanzaron niveles insospechados como el realizado a Azul en 1875, donde asesinaron a más de 400 vecinos, se llevaron 500 cautivos y 300.000 animales.

Las andanzas sistemáticas de la indiada chilena impedía la consolidación de la estructura agropecuaria que se intentaba montar en la llanura pampeana, por lo que se exigía una solución de fondo al problema, al considerar que Rosas había fracasado en su intento.

A todo esto, Mitre se disponía ahora a intentar una solución más ambiciosa con una política más firme, que podría fracasar sin remedio en la zona de Sierra Chica, sino se adoptaban medidas más contundentes.

Según publica la Junta de Estudios Históricos de Bahía Blanca se consideró que quien debía jugar un papel de importancia en este intento, era el teniente coronel Manuel Olascoaga, quien confeccionó una memoria y un mapa de la región fronteriza, que elevó al ministro de Guerra general  Juan Gelly y Obes.

En esos trabajos, Olascoaga proponía  distintas medidas de pacificación de los territorios del Sur, que luego se encomendó suplicación al general Julio Argentino Roca.  Como se sabe Roca dispuso entonces el avance de las guarniciones de La Pampa al Río Negro lo que ampararía cerca de 20.000 leguas que estaban dominadas por los Indios.

Esto significaba que Olascoaga se adelantaba 16 años a la concepción ofensiva que luego Roca llevaría a la práctica con la instalación de la línea de frontera a la altura del río Negro.

Desde entonces el destino de Olascoaga quedaría identificado definitivamente con el de la Patagonia y esto no solamente por las tareas específicas encomendadas en defensa de las cuestiones geopolíticas, la ampliación de las áreas de explotación agropecuaria o detener el constante robo de ganado de los indios chilenos.  Había otras razones que cautivaron a Olascoaga, entre ellas su interés por conocer sobre la flora y la fauna, los accidentes geográficos, el aporte de los mallines, las posibles riquezas minerales y tantos misterios que la naturaleza guardaba en la Patagonia.

A todo esto, Olascoaga no limitaba su interpretación del problema solo a la constante amenaza de los indios, aparecía en su pensamiento el concepto de seguridad nacional, ya que interpretaba que tras la indiada, latía un posible conflicto con Chile y si se llegaba a ello, un ejército del vecino país hubiera podido pasar la cordillera sin dificultad y tomar Rio Negro, para lanzar luego una avanzada de aborígenes protegidos por tropas regulares sobre nuestras dilatadas fronteras.

Era imprescindible entonces ocupar espacios vacios, que significaba un irresistible foco de atracción para Chile, razón por la cual Roca convoca a Olascoaga para que lo informe sobre la topografía sureña, especialmente cordillerana, produciéndose entonces una total coincidencia  entre Roca y Olascoaga en cuanto a la concepción estratégica que tendía a la integración geopolítica del Territorio Nacional.

Roca confía en Olascoaga, quien lo acompaña como su secretario durante toda su campaña y posteriormente lo designo al frente de una comisión científica que debía relevar, explotar y efectuar  estudios militares en la región de los Andes.

Posteriormente, Olascoaga siguió cumpliendo misiones en el sur dando siempre respuestas favorables al desarrollo patagónico y contribuyendo en forma eficiente para la incorporación  del sector al cuerpo nacional.

Según los historiadores, los servicios del coronel Olascoaga culminan en 1901 cuando publica su trabajo “Topografìa Andina”, en el que planteaba la necesidad de la construcción del ferrocarril paralelo a la Cordillera de los Andes, como  fomento de población y seguridad de la frontera.  Este enfoque, también según los historiadores, es clave para comprender el pensamiento de Olascoaga sobre la Patagonia.

Otros consideran asimismo a su plan como revolucionario, afirmado en pautas novedosas e inteligentes que no fue llevado a la práctica como tantos otros que atendían en forma excluyente al interés del país.

Sostienen además que resulta suficiente como para rescatar a Olascoaga del olvido y ubicarlo entre los precursores del desarrollo patagónico. La prensa de la época (1903) por su parte, recordaba que Olascoaga conservaba desde hacía un cuarto de siglo el mismo grado y tras señalar los aportes al país, señalaban: “Ninguna de estas condiciones fue tomada en consideración por los ministros de Guerra que desempeñaron la cartera desde 1880 a la fecha y el coronel Olascoaga una ilustración militar, un patriota abnegado, sigue siendo coronel mientras ascienden y se les han impuesto en el escalafón una porción de compañeros de armas que tienen en blanco la foja de servicios”.

Agregaban también, como suele suceder aún hoy, una norma tan persistente como injusta ya que sus inclinaciones políticas lo alejaban de sus superiores, entre ellos su ex comandante general Roca.

Olascoaga en sus publicaciones afirma y lo comprueba que mientras no se protejan las empresas y o sus bienes contra el bandolerismo de ultracordillera, los territorios argentinos en que tradicionalmente se desarrollan dichos elementos malsanos, de hecho serán chilenos.

Añade también  que la población de una extensa zona del Sud de Chile está habituada a la explotación de los valles argentinos bajo toda forma, usufructuando sus campos y sus minas y comerciando con su población, con sus campos de crianza e invernada de ganado.  Los indios aprovechaban el fruto de sus malones en estancias de Mendoza, San Luis y Buenos Aires, para añadir que viven como dueños del suelo, manteniendo relaciones civiles y económicas solamente con Chile.

Cualquiera que lea los libros de Olascoaga habrá de darse cuenta sobre la actualidad que encierra aún hoy, aunque no esté muy familiarizado con cuestiones de límites sobre el inquebrantable interés que Chile muestra sobre la Patagonia.

Destacan además que otro de los aportes efectuados por Olascoaga se menciona haber diseñado, hasta con todos los detalles, la campaña del general Roca, con el itinerario a seguir, lugares para establecer campamentos, levantar fuertes, información geográfica a tener en cuenta, fauna y flora y todo aquello que considero era necesaria para tal emprendimiento.  Se afirma asimismo que Olascoaga hizo también los planos y preparó teóricamente todo tan completamente y bien, que Roca no tuvo que idear nada para llevar a cabo la acción.

Por todos los aportes  efectuados por el coronel Olascoaga, historiadores, hombres de la prensa, camaradas y muchos sectores de la población, han opinado que el haber mantenido un cuarto de siglo sin reconocer su ascenso ha sido otra injusticia con un verdadero patriota.

Texto: Eduardo Reyes, periodista y escritor de Viedma

Título original de la nota: OLASCOAGA QUIEN A PESAR DE SU APORTE AL PAIS FUE OLVIDADO

 

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