Reimpulsan plan de cabras criollas en la Línea Sur rionegrina. Incluye 90 familias campesinas

 

 

Ana María Cumilaf es productora de cabras criollas en la zona de Comallo, Línea Sur rionegrina y el proyecto fue ejecutado porel Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, INTA EEA Bariloche, y constituyó uno de los ganadores en el concurso de los casos exitosos 2015 Fontagro Innovaciones para la Adaptación al Cambio Climático de la Agricultura Familiar, que se desarrolló en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington, en mayo de 2016.

En los últimos dos años, 90 familias campesinas de la Línea Sur rionegrina, respaldadas por organizaciones oficiales y privadas, llevaron a cabo un proyecto de cambio tecnológico, organizativo y comercial, que está permitiendo sobrellevar la adversidad climática que afectó a 2.800 productores, mediante la diversificación productiva y el desarrollo de una cadena especializada en carne caprina de calidad.

La innovación consiste en haber detectado e introducido cabras criollas de extrema rusticidad del Norte neuquino, aprovechando los conocimientos ya existentes para producir alimento para autoconsumo, en una zona históricamente dedicada a lanas y fibras. Otra novedad, sobre todo para pequeños productores, es que este cambio se instrumentó mediante un contrato por el cual el ganadero recibió 30 caprinos, que debía devolver a partir del tercer año para ser reasignados a otras familias.

Poco después, dada la prolificidad de la nueva especie, se iniciaron las primeras faenas en un frigorífico con inspección federal y se diseñó una logística precisa para acceder en forma directa al mercado Municipal de San Carlos de Bariloche, todo ello con una coordinación muy fina entre los actores.

“Por lo pronto, el modelo está contribuyendo a enfrentar la problemática de la zona, con nevadas, sequías y caída de cenizas volcánicas, que diezmaron bovinos, ovinos y cabras de angora, que ha generado pérdidas de hasta 95 por ciento del stock, comprometiendo la seguridad alimentaria y el arraigo de los campesinos. Por su parte, un nuevo canal comercial empieza a generar ingresos genuinos para las familias participantes”, fundamentaron los legisladores rionegrinos Arabela Carreras y Leandro Lescano.

Enfatizaron que “el potencial a futuro de la propuesta está dado no sólo por la posibilidad de ampliar la cantidad de beneficiarios involucrando predios vecinos, sino por tratarse de una experiencia de autogestión repetible en otras áreas de la Patagonia argentina, deficitaria en carnes”.

“El caso recrea la importancia de preservar la biodiversidad para sortear los desafíos que impone el cambio climático. En tanto, posiciona a las cabras criollas como una oportunidad para agregar valor a pastizales de baja calidad, produciendo proteínas animales en forma sustentable. Para tomadores de decisiones y dirigentes, constituye una alternativa de bajo costo, alto nivel de ocupación de recursos humanos y gran impacto social a tener en cuenta a la hora de diseñar políticas agrarias.

Concluyeron: “En síntesis, el objetivo inicial es satisfacer el autoconsumo de las familias campesinas y llegar con carnes de precios competitivos a la población urbana local. A mediano y largo plazo, cuando se logre escala, sería posible desarrollar productos gourmet lanzando una marca como “Chivito patagónico” para posicionarse en el mercado turístico de Bariloche creando valor”.

Ambos legisladores presentaron un proyecto para declarar de interés económico, social, cultural, productivo, ambiental y tecnológico el proyecto “Cabras criollas: De producir para sobrevivir a producir para vivir”, ejecutado por el INTA EEA Bariloche en la Línea Sur de Rio Negro.

 

 

 

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