Apareció muerto el exótico e inmenso pez que encalló en la ría de San Antonio Oeste

 

Pocas horas después que lograran auxiliar al gigantesco “pez luna” que había encallado en la ría de San Antonio Oeste, el ejemplar apareció muerto en una playa cercana al acceso a la bahía que se expande al Norte de la ciudad.

El cuerpo fue recuperado y será sometido a una necropsia en busca de datos acerca de su alimentación, parásitos y estructura genética, labor que ya iniciaron científicos de la Escuela de Ciencias Marinas de la Universidad Nacional del Comahue con sede en la localidad.

La primera parte de la operación, realizada en el lugar del hallazgo, consistió en extraer muestras de órganos del animal que serán analizadas. Trabajaron la flamante bióloga Marina Maite Barrena, con la ayuda de Juan Saad, doctor en Biología, y la supervisión Dennis Landete, licenciado en Biología Marina, oriundo de la localidad neuquina de Rincón de los Sauces. Todos profesionales dependientes de la institución universitari

El ejemplar, cuya contextura es aplanada y en forma de óvalo, midió 2.10 metros de diámetro y pesó alrededor de 350 kilos. Al más grande a lo estimado inicialmente. Era una hembra adulta, indicó Landete.

Esta especie, cuyo nombre científico es Mola mola, no integra la fauna habitual del golfo San Matías, aunque hay antecedentes de la aparición de individuos, en la mayoría de los casos muertos.

Uno de los últimos conocido fue en 2014 en el balneario Punta Verde, cerca de donde anduvo éste último. Antes, en 2008, otro varó sin vida al lado del muelle de Puerto San Antonio Este, después de haber deambulado entre los barcos atracados en el pontón flotante, relataron aquella vez trabajadores del lugar.

En este caso reciente, el pez entró por la bahía y quedó encerrado en un pozón que se forma cuando baja la marea frente al muelle de pescadores, pero que va perdiendo nivel de agua por el constante escurrimiento que continúa hasta la próxima pleamar. Era poco antes del mediodía. Una vecina que advirtió movimientos turbulentos en la superficie dio el primer alerta.

De inmediato se organizó un operativo, del que ahora se saben más detalles, para intentar salvar al animal. Estuvieron docentes de la Escuela de Ciencias Marinas, entre ellos Guillermo Svendsen, también investigador del CONICET; el jefe del equipo de Guardavidas municipal, Mauro Scalesa; integrantes del cuerpo de Guardas Ambientales y de Prefectura Naval.

Entre varios lograron desplazarlo 300 metros en dirección al acceso de la bahía, donde se forma un embalse que alcanza los dos metros de profundidad. Allí quedó custodiado para que no acercara la gente, que había mucha disfrutando en la playa el intenso calor, y no lo estresara aún más.

Cuando se produjo la siguiente pleamar, alrededor de las 20, el animal pudo nadar libremente. Salió en dirección al exterior de la bahía, pero a 11 kilómetros, donde se encuentra la fábrica de carbonato de sodio Alpat y marca la entrada al estuario, quedó finalmente varado.

Texto y foto: La Mañana de Cipolletti

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