Inicio Destacados Cuando Valcheta tuvo planta de tratamiento de fluorita. De esperanza a triste recuerdo

Cuando Valcheta tuvo planta de tratamiento de fluorita. De esperanza a triste recuerdo

Esta breve nota no tiene otro motivo más que rendir un homenaje a todos los obreros mineros que trabajaron en los diferentes emprendimientos de extracción de minerales. Héroes anónimos que dejaron jirones de su vida y de su salud extrayendo y elaborando las riquezas subyacentes tan abundantes en todo el Departamento Valcheta.

Algunos muy contaminantes que no se condicen con el cuidado del medio ambiente y la salud de los mineros, como sucedió en el paraje de Mina Gonzalito.

Pero ha quedado en el recuerdo de los valcheteros –y es el motivo de esta breve nota- la planta minera para el tratamiento de la fluorita propiedad de la empresa “Sierra Grande”.

A un costado de la ruta provincial que conduce al Valle Medio aún se pueden observar los pocos y oxidados vestigios de las ya desguazadas instalaciones de lo que fue esta planta minera, que en plena producción llego a ocupar más de 60 operarios.

Sobre la magnitud de esta empresa la historiadora local doña Josefina Gandulfo Arce de Ballor, en su libro sobre Valcheta, cuenta que “después de extraer de la corteza terrestre la fluorita pasaba allí por un proceso de depuración. Primeramente, se procedía a la eliminación de las impurezas por flotación, tratamiento por el cual se separaban los minerales. Luego, en el sector de secadero pasaba por un horno a alta temperatura para ir camino al embolsado, que por un ramal ferroviario especialmente habilitado se cargaba en vagones ferroviarios hacia la ciudad de Buenos Aires para ser utilizado en la industria del acero en los altos hornos”.

Toda la zona del predio había sido cerrada y parquizada con pinos y cipreses poniendo el primer tono de verde al arribo de la localidad.

Comentó don Josefina que “a la distancia los ojos argentinos contemplaban  con regocijo, sobre la planicie, rodeado de sierras, el progreso viviente, al otro extremo del pueblo, como una promesa firme hacia el porvenir”.

La usina de la planta contaba con seis grupos electrógenos y las nuevas instalaciones estaban preparadas para llevar a cabo 200 toneladas diarias, dejando un saldo exportable.

La historiadora se preguntaba “¿Cuántos comercios, empresas y familias se beneficiaban y vivían mediante la dinámica del movimiento industrializador?

Lamentablemente, cuando la empresa decidió su venta a una empresa de capitales mixtos ésta toma la decisión de cerrarla, quedando hoy solamente un predio abandonado como una frustración para todos los vecinos, sobre todo para los que en ella trabajaron, tanto obreros como técnicos y directivos. Hoy es un triste recuerdo.

La fluorita es de una belleza incomparable y a mis ojos de poeta  una verdadera joya preciosa.

SONETO A LA FLUORITA CON ESTRAMBOTE

Arco iris de cristales fulgurantes,

Quetzal inmóvil, piedra subyacente,

Mineral con destellos, piedra riente,

Corazón de colores palpitantes.

Multicolor racimo destellante,

Jardines encendidos, roca ardiente,

Terrenal acuarela, brillo urgente,

Granada mineral y rutilante.

Pedernal cristalino, flor hermosa,

Coral multicolor, prendida brasa,

Inmóvil y chispeante mariposa.

Pájaro que fulgura, sol que abrasa,

Mineral que palpita, oculta rosa

De flúor que todo brillo sobrepasa.

La copa del minero se rebasa

Con tu ambrosía terrestre y fragorosa.

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

Foto portada ilustrativa (no corresponde a la zona mencionada en esta nota)

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