Tiene 72 años y viajó en bicicleta de Roca a Viedma por las Islas Malvinas

Susana Seifert completó 550 kilómetros para participar en el acto del 2 de abril realizado en el Memorial Malvinas de El Cóndor. La ciclista ya pedaleó más de 25.000 kilómetros entre Argentina, Chile y Uruguay.

EL 2 de abril asistí en el balneario El Cóndor, en Río Negro, a un emotivo homenaje conmemorando los 40 años de Malvinas.

Viví momentos de mucha emoción y dolor al escuchar sus testimonios y pidiendo que no sean olvidados

Pasaron 40 años de una guerra injusta, guerra que no nos condujo a nada, guerra que ha dejado un gran dolor y cicatrices que no se les borrarán a nuestros héroes que volvieron, dolor por los que quedaron dando su vida, ellos no eligieron ir, y con valentía la enfrentaron.

Al 2 de abril no debemos recordarlo un solo día en el año, un 2 de abril debemos recordarlo todos los días y que nunca más haya una guerra.

Con orgullo y respeto los abrazo de corazón.

“Un pueblo sin memoria está condenado a no tener futuro

Texto difundido en Facebook

Susana Seifert es una ciclista rionegrina de 72 años que ya recorrió más de 25.000 kilómetros entre Argentina, Chile y Uruguay. Su travesía más reciente la hizo hacia Viedma, para participar del homenaje a los soldados caídos y veteranos de la Guerra de Malvinas, que se hizo eL sábado 2 de abril, a 40 años del intento de recuperación de las islas usurpadas en 1833.

En una semana, Susana recorrió 550 kilómetros que separan General Roca del balneario El Cóndor, en la costa de la capital de Río Negro, donde está ubicado el Memorial Malvinas.

“Lo que hice no es nada, si lo comparamos con los héroes nuestros, con los caídos y los veteranos que son los que lo han pasado realmente mal. Que me toque viento, lluvia o lo que fuere, no es nada”, expresó en diálogo con VDM Noticias y agregó que “el 2 de abril tiene que ser todos los días; los argentinos lo tenemos que recordar todos los días porque ellos se merecen todos los honores”.

“Reivindiquemos las islas pero sin guerra, con diálogo que es como se logra todo en la vida. Es importante que se empiece a hablar de las islas en los colegios, que los chicos sepan la verdad de todo. Esa es labor de todos, y de los docentes, los padres y los veteranos que tienen tanta autoridad para hablar de lo que pasaron y lo que es pasar por una guerra. Todo eso tiene que servir”, manifestó.

Susana contó que no es la primera vez que viene en bici a la costa. En 2019 hizo su travesía a Los Pocitos, en Patagones. También viajó a Las Grutas.

“Vengo conmovida desde que salí de Roca y el homenaje acá fue muy lindo, vi mucha gente conmovida. Tengo muchos viajes hechos con mi bici por el país pero este es el que más lo sentí en cada etapa. Mi corazón está con ellos”, expresó.

El viaje que realizó en una semana lo dividió en tramos: Roca-Chimpay, Chimpay-Lamarque, Lamarque-Conesa y Conesa-Viedma. Dos de las etapas son de 160 kilómetros pero como viaja sin carpa siempre tiene que llegar a un destino.

“No me gusta que se me haga de noche en la ruta pero sí me gusta salir muy temprano a la mañana. Soy un arbolito de navidad lleno de luces. El amanecer lo disfrutás en cámara lenta y cuando empiezan a trinar los pajaritos son una melodía con el rodar de la bici… a veces me detengo para ver si los veo”, compartió.

La mujer que contagia amor a la vida en cada palabra, es cosmiatra desde hace cinco décadas y hoy sigue ejerciendo su profesión. Quedó viuda hace 12 años y lamenta no haber tenido hijos. Su esposo también era muy deportista pero no le gustaba viajar en bici. Por eso, en esta etapa, está cumpliendo “cosas no soñadas con él”.

“Empecé a hacer mi propio camino y eso me ayudó muchísimo a soltarlo. Yo sé que desde el cielo me guía; tengo muchísima suerte, no me pasan cosas. En este viaje, nada más, pinché en tres oportunidades. Pero es la primera vez que me pasa en los 25.000 kilómetros que he hecho. Tengo mi ángel que me acompaña y te puedo asegurar que está en los momentos precisos, cuando conozco gente maravillosa en las rutas, cuando te abren las puertas…”, expresó.

A los 72 año y con su perfume importado entre sus objetos más preciados, Susana duerme en residencias y hoteles, sin pretensiones, salvo entrar con la bicicleta a la habitación. Los mensajes y señales que deja a su paso son muchos.

“Yo creo que la edad no importa; lo importante es hacer lo que uno quiere, no tener miedo. No podés tenerle miedo a lo que no conocés, y eso es para todos los órdenes de la vida. Hay que hacer lo que uno sueña, no hay que quedarse. Lo importante es proyectarse a la vida, tener proyectos te alimenta el alma, te alimenta el espíritu y te dan ganas de seguir viviendo”, concluyó para sellar sus palabras con su amplia sonrisa.

 

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