Dos diarios porteños dicen que Bahía Creek, a 130 km de Viedma, es un paraíso escondido

En menos de una semana, dos diarios porteños –primero, La Nación y después, Crónica- publicaron notas sobre Bahía Creek, ubicada a 130 kilómetros de Viedma. En ambos casos, resaltaron la escasa cantidad de pobladores estables, la inexistencia de señales de teléfono e internet y la tranquilidad del lugar. Explicaron que es un “paraíso escondido”.

A continuación la nota de Crónica.

El pueblo con solo cinco habitantes que maravilla a todos con sus playas extensas, ideales para desconectar de todo en las vacaciones

En este lugar, perfecto para descansar de verdad, no hay señal telefónica ni internet. Cómo llegar a Bahía Creek y todos los detalles en la nota.

Bahía Creek tiene solo 5 habitantes estables, de acuerdo al censo de 2010, uno más que en 2001. El resto son turistas y curiosos que se acercan a disfrutar. Se trata de un pequeño pueblo que está ubicado junto a la ruta costera 1, en Río Negro, al que se le puede denominar como uno de los últimos paraísos solitarios de nuestro país.

No hay electricidad ni tampoco agua. La que se consigue para tomar es algo salobre, pero la mayoría se anima a consumirla. A 130 kilómetros de Viedma, para llegar hay que atravesar un camino de ripio. Una vez que estés ahí, te vas a encontrar con playas, extensas y perfectas. Acá los acantilados pierden altura y dan paso a una bahía de agua clara, bordeada de médanos suaves. Literalmente, un lugar para desconectarte del mundo y de todos.

¿Cómo es Bahía Creek, el paraíso escondido ideal para descansar y con playas increíbles?

Las amplias playas de arena y la tranquilidad del sitio atraen a vecinos de Viedma y visitantes de toda la región. Se encuentra en la costa norte del Golfo San Matías, en el inicio de éste y es común sorprenderse con la presencia de fauna propia de las costas patagónicas, especialmente ballenas y toninas overas entre los meses de julio a septiembre.

El “centro” de Bahía Creek gira en torno al hostel del pueblo, que es el punto de encuentro por excelencia, ubicado sobre un acantilado. Si se cuenta, se puede encontrar cerca de 100 casas, desordenadas y amontonadas, igual que sus calles, que no siguen ninguna forma.

En los mejores días de verano puede sumar 200 habitantes, ya que muchos de sus dueños son de Viedma o de Carmen de Patagones y una de los principales actividades para pasar el rato es la pesca: se consiguen grandes piezas de salmón blanco o corvinas.

Además, una pequeña proveeduría es la principal fuente de elementos básicos al pueblo y de alimentos que no puedan ser pescados en el agua. Podés conseguir arroz, fideos, fiambres, latas de picadillo, algunas frutas que llegan del Alto Valle, verduras, y bebidas frías, el tesoro más buscado en la aldea. Sin embargo, hay que saber bien el horario porque cuando llega el momento de la siesta, cierra, de 13 a 16, y no hay otra alternativa.

Cada vecino produce electricidad por generador o por pantalla solar. El agua de perforación es para el baño, cocina y para regar las plantas. El agua potable la buscan desde Viedma. No hay venta de combustible y un grupo electrógeno da energía a una antena de wifi para emergencias.

Fuente: diario Crónica

 

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