Inicio Destacados 13/11, fiesta del beato Artémides Zatti: “Los ricos pagaban los remedios, los pobres no”

13/11, fiesta del beato Artémides Zatti: “Los ricos pagaban los remedios, los pobres no”

En un año marcado por la atención a la salud y a los más sufrientes, autoridades del Boletín Salesiano de Argentina (en Facebook) compartieron claves para ampliar la reflexión y el conocimiento sobre la vida y obra de este enfermero y religioso salesiano a través de su cortometraje, “Zatti, hermano nuestro”.

“De Don Bosco sabemos que fundó oratorios, casas, capillas, escuelas y talleres… pero, ¿un hospital? Es que esa fue la necesidad que vieron los misioneros salesianos en el entonces pequeño pueblo de Viedma, a fines del siglo XIX. Así abrieron la primera farmacia del lugar: los ricos pagaban los remedios, los pobres no. Se compensaba lo uno con lo otro. Y luego el hospital San José, el primero de la Patagonia argentina.

En ese hospital desplegó Zatti su pasión por el Evangelio y su amor a Jesús mediante el servicio a los más pobres y enfermos de la región. Se ocupó no sólo de procurar atención médica y tratamientos, sino también de acompañar a aquellos que estaban solos o que sufrían la pobreza…”

En el reciente cortometraje “Zatti, hermano nuestro” y durante el desalojo del hospital, la cámara se acerca al momento que caen escombros sobre las rosas del jardín.

La historia del jardín del hospital San José tiene como protagonistas a las enfermeras que colaboraban con Zatti de forma voluntaria, que con gran empeño habían armado ese jardín. Su interés respondía a la realidad del hospital, ya que allí llevaban a los enfermos para que se distrajeran a gusto, caminaran, tomaran un poco de sol. Un lugar para hacerlos descansar y pensar en otra cosa que no fuese su propia enfermedad.

Para muchos de los enfermos, ese jardín habría significado un lugar y un momento salvífico. De algún modo, se conectaba y representaba simbólicamente todos los gestos de caridad y atención para con ellos de parte de Zatti y su equipo de colaboradores. No era un jardín más. Tampoco era un jardín botánico. Era la condensación del amor, que ahora se vería entre escombros…

“Artémides Zatti muere en 1951 y tres años después se publica una biografía que será la más importante hasta nuestros días: El pariente de todos los pobres. La escribió el padre Raúl Entraigas, salesiano y testigo de muchas anécdotas. “En Zatti, hermano nuestro” encontramos a este enfermero con algunas frases ocurrentes extraídas de ese libro. Algunas suenan como bromas y no dejan de ser chistosas. Otras hoy parecen poco actuales y tal vez no estamos acostumbrados a oírlas”.

“Por ejemplo, al despertar a los enfermos en los pabellones, era característico su saludo: “Buenos días. Vivan Jesús, José y María…”. Y enseguida preguntaba: “¿Respiran todos?”. Los viejos se removían en las camas y contestaban a coro: “Todos, Don Zatti”.

En otra ocasión, algunos vecinos realmente agradecidos por su caridad le dijeron: “Don Zatti, a usted habría que levantarle un monumento”. “Vean, es mejor que me lo den en efectivo, para algodones, gasa y alcohol”, les contestó con toda sencillez.

Las “frases” de una persona responden también a su época. Pero a partir de ellas podemos descubrir muchas cosas sobre la forma de ser de Zatti…”

Entre algunas de las escenas destacadas del cortometraje se encuentra aquella donde Zatti recuerda su tiempo de convalecencia en ese mismo hospital unos 40 años antes. Ese período lo dedica además a ser ayudante del padre Evasio Garrone, considerado el médico y primer director del Hospital San José.

Garrone lo toma bajo su cuidado cuando llega, el 4 de marzo de 1902, y luego le pedirá que cuide a Ceferino Namuncurá, que llega al año siguiente.

El deterioro de la salud de Ceferino complica a principios de 1902 su futuro como salesiano: había contraído tuberculosis. Es entonces cuando se decide trasladarlo a Viedma, con la esperanza de que el aire de campo le ayude a restablecerse.

Mientras tanto, Artémides atendió en Bernal al padre Ernesto Giuliani, salesiano que murió de tuberculosis el 4 de enero de 1902. Por haber contraído la enfermedad, Zatti viajó el 4 de marzo de 1902 a la ciudad de Viedma para curarse. Allí le hizo una promesa a la Virgen María: si curaba, se consagraría al cuidado de los enfermos en el Hospital San José de Viedma.

Mirando ambas historias a la vez, vemos el entretejido que Dios dispuso para que se encontraran…

 

→ Descargá la propuesta de actividad: http://bit.ly/zattiesencial1

→ Mirá el cortometraje: https://youtu.be/qXWYBTRcNM8

Ingresá en www.zattilapelicula.com.ar para encontrar más materiales y recursos.

 

 

Texto: Boletín Salesiano de Argentina

Acerca de Raúl Díaz

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