Inicio Destacados Historias rionegrinas: Rubén, uno de los primeros alumnos de la escuela en Aguada de Guerra

Historias rionegrinas: Rubén, uno de los primeros alumnos de la escuela en Aguada de Guerra


Era en el año 1985, más o menos, en Aguada de Guerra que por primera vez se abrían las puertas de la Escuela Hogar que ya desde hacía muchos años estaba construida pero permanecía sin funcionar. Desconocía en esos momentos de quién había sido la idea, hasta que pude saber que la iniciativa de poner en funcionamiento el lugar había sido el maestro Rubén Cornejo, cordobés oriundo de Cruz Del Eje.


Recuerdo perfectamente que se trataba de albergar a aquellos chicos de los campos aledaños que por distancias no podían concurrir a la escuela. Éramos hijos y nietos de pequeños ganaderos pero grandes luchadores de la tierra, ahí comenzamos a conocer las primeras letras, también a convivir con seres que no eran nuestros padres pero que pondrían todo su empeño para contenernos; conocimos a los chicos que serían nuestros compañeros por varios años.


Mi hermano Adrián y yo fuimos los primeros en llegar, creo que ni siquiera lográbamos entender del motivo de estar allí, él apenas 6 años y yo, 7. No era fácil para nosotros el desarraigo de la familia pero no teníamos muchas opciones, era quizás nuestra única alternativa de alfabetización.

En ese lugar supimos compartir y de los buenos valores trasmitidos por los adultos con corazón de nobleza de pueblo, del valor de la equidad, del respeto y muchas otras cosas que nos acompañarían en la vida.

La mayoría de las veces la pelota era de trapo, el fútbol con las espinas no duraban y si a un equipo le tocaba tener a uno menos, ese tenía de compañero al viento a su favor para equiparar las diferencias, así éramos felices. También cada uno esperaba que llegue el fin de semana, que nuestros padres nos fueran a buscar y pasar esos días en el campo.


El viernes después de las 17:15 nos plantábamos a ver el horizonte a esperar que apareciera el vecino Juan Arias con un caballo para Mario y mi viejo Manolo con dos petisos a la asidera, un zaino y un doradillo bastante buenos para el galope, las carreras y ahí después de algunas compras salíamos lonja y lonja para el campo.

Sobre estas vivencias podría escribir muchas cosas, intenté ser breve. Solo quería compartir esta imagen de este pequeño instante de nuestra infancia en un lugar donde a todos aquellos que han vivido y visitan Aguada De Guerra les gusta subir a mirar la inmensidad del paisaje (el Cerro de la Cruz)

Foto de portada: De izquierda a derecha: Mario Arias, Rubén Millacura, Adrián Millacura, Sergio Cuya, Luis Huriman, Oscar Cuya y Fabián Huriman.

Compañeros y auxiliares de la época, donde quieran que se encuentren les mando un abrazo fraternal. Desde Viedma, siempre mi corazón en la Línea Sur.

Relato de Rubén Darío Millacura.


Nativo de Aguada de Guerra.

Difundido por Luciana Mirán (Viedma)

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