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Cagliero: Un pequeño pueblo muy cercano a la hermosa y misteriosa Salina de Piedras

En la localidad bonaerense de Cardenal Cagliero, situada a poco más de 40 kilómetros de Viedma, no se registraron casos de coronavirus y tampoco hay aparentes novedades en este tranquilo lugar ubicado a 12 kilómetros de la llamativa y misteriosa Salina de Piedras.

Sin embargo, según datos que se conocieron, el viernes pasado en tres camiones llevaron desde la Salina alrededor de 28.000 kilogramos de producto cada uno y eso no es poca cosa en estos difíciles tiempos económicos. Aún cuando muchos vehículos de cargas están muy ocupados con el transporte de cebolla del Valle Inferior, en la provincia de Río Negro.

En la Salina de Piedras trabajan actualmente dos obreros –uno de ellos es Daniel Joos- operario de una de las dos empresas que desarrollan actividades en la rosada salina.

También es posible observar a muchos trabajadores rurales ir y venir de campos de las zonas de J.B. Casás, San Blas, Los Pocitos y otros lugares del extenso Partido de Patagones.

Últimamente llovió fuerte en la zona de la Salina de Piedras y eso desaceleró por algunos días la actividad que es muy importante para Cagliero.

Una de las vecinas reconocidas del pueblo es Palmira Martínez, enfermera jubilada del hospital de Carmen de Patagones y actual emprendedora de servicios gastronómicos para los transportistas que van y regresan de Salina de Piedras.

En el pueblo hay poco más de 100 habitantes y cada uno está dedicado a sus propias tareas, aunque con más empeño en este muy pequeño lugar bonaerense, donde todo parece haber quedado congelado en el tiempo.

Para recordar

Nota publicada por masrionegro el 18 de febrero de 2020

Cerca de Patagones y Viedma está Salina de Piedras, un rosado, atractivo y misterioso lugar

A poco más de 40 kilómetros de Carmen de Patagones y Viedma está la Salina de Piedras, cuya principal característica es el tono rosado en casi toda su extensa superficie. Se habla de 5.000 hectáreas, situadas a 12 kilómetros de la pequeña localidad bonaerense de Cardenal Cagliero, donde viven poco más de 100 personas.

En ese lugar operan dos empresas, una de las cuales es Recasal, que procesa la producción de la Salina de Piedras y la envía en camiones al Norte de la provincia de Buenos Aires y Rosario.

Daniel Joos, de 35 años, trabaja para esa firma y guió a un periodista de masrionegro hasta una orilla de la hermosa salina rosada.

A poca distancia hay dos “parvas” de sal, de entre 12 y 15 metros de altura, que constituyen la producción durante el verano. En los mismos lugares están estacionados varios camiones y maquinaria de gran porte, sin actividad por el fin de semana.

Según Joos, el sol “pega” duro durante las jornadas de trabajo y por eso hay que protegerse con gorras y lentes de la intensa acción del sol y el viento.

Hasta la entrada a la salinera se llega a través de un polvoriento y endeble camino -según el tramo- y 1.000 metros de otro trazado mucho menos ancho. Después de abrir y pasar por una tranquera hay que transitar en vehículo o a pie otros 2.000 metros para llegar al borde mismo de la imponente salina.

Con mucho conocimiento, aprendido de la diaria intensa tarea, el joven trabajador explicó el trabajo que realiza, aunque también comentó que la salina siempre ofrece distintas percepciones y paisaje, por efecto de las condiciones naturales, como el sol y el viento.

“Para mí, la Salina de Piedras es un medio económico de vida, pero también es un hermoso paisaje, que va cambiando permanentemente. También, para muchos animales, como grupos de jabalíes que andan por la zona”, dijo Daniel, quien vive hace poco en su propia casa en Cardenal Cagliero.

Según se sabe, la salina es propiedad de la provincia de Buenos Aires y desde hace años es explotada por dos empresas privadas. Aunque se trata de una amplia superficie, las “parvas” de sal y el equipamiento pesado están situados a pocos metros entre sí.

La Salina de Piedras es un recurso renovable, que depende de las lluvias para garantizar una sustentable producción y trabajo para algunos pobladores de Cagliero porque los camioneros, que llegan desde el Norte y Sur, necesitan comida y mercadería para su propio consumo.

Algún poblador explicó que durante el invierno la salina se llena de agua y comienza a acumularse la sal y, en primavera, la sal florece y adopta una tonalidad color rosa ya en el verano. Pero, siempre es un envidiable panorama natural para los ojos de los visitantes. Y eso que llegar al también misterioso lugar no es fácil.

Acerca de Raúl Díaz

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