Inicio Destacados Muchos recuerdan que uno de los hombres más alto del mundo vivió en Río Negro

Muchos recuerdan que uno de los hombres más alto del mundo vivió en Río Negro

 

Uno de los hombres más altos del mundo nació en Lamarque, Río Negro.

En la entrada del Centro Municipal de Cultura se encuentra una escultura de “Noelito” en tamaño natural donde los visitantes pueden fotografiarse comparando su altura, de 2,47 metros.

“Noelito” Berthe nació en Lamarque el 28 de abril de 1914, en el campo de su padre, ubicado en el lugar conocido como Trapalcó, perteneciente a la jurisdicción de Lamarque, siendo su partera Carmen Rodríguez de Pérez.

Poseía una fuerza increíble.

El trabajo en el campo lo llevó a clavarse una espina de alpataco, que le provocó una gangrena, enfermedad que no pudieron detener ni siquiera en el hospital de Bahía Blanca, donde fue derivado, por su estado avanzado. Por culpa de esto, Noel Berthe falleció el 5 de junio de 1948 (como se establece en el acta de defunción), a los 34 años, en San Martin 947 de Lamarque.

Sus restos están en el cementerio de Lamarque.

El “drama” de la ropa

La ropa era toda a medida, confeccionada por su madre, sus hermanas o tías, sin tener mayores exigencias, ya que su muda consistía en bombachas anchas, ropa interior de frisa en invierno y de algodón peinado en verano, faja en la cintura, camisa de algodón o popelina, pañuelo al cuello y sombrero de tea “Gath Chávez”.

En cuanto a su dieta, estaba compuesta de carne asada a la parrilla o al horno de barro, unos 3 kilos diarios, sea capón o borrego, sin despreciar cuando capturaba martinetas, liebres, piches, peludos y toda fauna rural que fuera comestible. Su peso rondaba los 140 kilos.

Dicen los que lo conocieron que poseía una fuerza extraordinaria, siendo capaz de levantar un automóvil con las manos, tomándolo de los paragolpes tanto delanteros como traseros.

Entre lo anecdótico se dice que iba al monte a buscar leña con un carro, sin necesidad de caballo o mula para tirar del mismo ya que lo hacía él; otro tanto ocurría el balde de 100 litros de agua que extraía del jagüel tantas veces como fuera necesario y además levantaba con facilidad los lienzos de lana de 80 kilos. Quizás esto resulte un poco exagerado, pero familiares y conocidos lo sostienen con una increíble realidad.

 

 

Difundido por colaboradores de la Fiesta del Tomate

Reedición del artículo publicado el 1° de junio de 2017, con más de 13.300 lecturas hasta el momento

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