Sala de guardia del hospital: Mujeres, niños y hombres pacientes, pero también molestos borrachos

 

Viernes 21, a las 21, sala de espera de atención médica del hospital Artémides Zatti, de Viedma. Un nutrido grupo de pacientes espera ingresar a la guardia y efectuar las consultas de cada caso. En su gran mayoría se trata de madres que llevaron a sus hijos por diversas patologías.

En un sector de la sala, tres hombres –uno de ellos andrajoso y extremadamente sucio- hablan de cualquier cosa. Dos de ellos comparten vino tinto contenido en envase “tetra” y dirimen verbalmente al compás del aliento del vino. El tercero, no molesta, dormita.

En un momento, dos lanzan contundentes gritos y, en principio, los pacientes sonríen, pero poco después la situación comenzó a preocuparles ante una eventual discusión y pelea.

Fue entonces que apareció una mujer policía y los invitó a retirarse del lugar. Refunfuñando se fueron despacio con sus cargas de situación de calle, mientras muchos pacientes apenas soportaron el mal olor que dejaron aquellos.

En cambio, en un momento dado ingresó impecable a la sala de guardia Juan (31) con cinco de sus fieles perros, saludó a algunos pacientes y se retiró amigablemente.

Volviendo al tema central. Excelente la atención profesional de médicos y enfermeras, pero las autoridades deben buscan implementar una real contención para los hombres de situación de calle que pretenden pernoctar borrachos y sucios en la sala de guardia del hospital Zatti.

 

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