El caballo y el comienzo de la tehuelchización. “En 1622 ya había en Negro y Chubut”

 

Káwal en tehuelche septentrional, gáway en tehuelche meridional, kawell(u) en araucano… son voces claramente derivadas del castellano “caballo”. El ejemplo representa una de las contrapruebas acerca del origen europeo-tardío del caballo en América.

No hay dudas en cuanto a esto; la confusión surge del hecho, a su vez plenamente demostrado por la paleontología, de la existencia de caballos autóctonos -varias especies- en América, pero mucho tiempo antes, milenios, de la llegada de los primeros europeos, incluidos los vikingos, que, como hoy se sabe, llegaron a América del Norte varios siglos antes que Colón.

En cuanto a los caballos patagónicos, proceden mayoritariamente de las poblaciones desarrolladas en la Pampa húmeda a partir de los pocos individuos abandonados en el Río de la Plata por Pedro de Mendoza y sus hombres al fracasar la primera fundación de Buenos Aires, en 1540.

A pesar de la reserva de algunos genetistas en cuanto a la tasa teórica de reproducción de la población inicial (de unos 40 individuos), lo cierto es que para fines de ese siglo y comienzos del siguiente, XVII, las tropillas en la provincia de Buenos Aires, según acreditan distintas crónicas, sumaban muchos miles de cabezas.

Sea que los indígenas del ámbito bonaerense, una vez domesticados, llevaran los primeros caballos al Sur del Limay-Negro o fuere que algunas manadas salvajes lo cruzaran solas y fueran domesticadas in situ por los tehuelches, lo cierto es que tan temprano como en 1622 ya había numerosos caballos en la región occidental de las actuales provincias del río Negro y del Chubut. Y puede presumirse que para mediados de ese siglo todos los tehuelches septentrionales estaban montados.

A favor del manejo de este recurso de características especiales -movilidad, transporte, alimento, materias primas para manufacturas, todo al mismo tiempo- y con las motivaciones generadas por la existencia de las caballadas mismas, numéricamente más significativas en el área del Salado y la presencia de los españoles, poseedores de tentadores bienes de comercio, los tehuelches septentrionales comenzaron a cruzar cotidianamente el río Negro, rumbo a Buenos Aires.

Y paralelamente, a cruzar el río Limay para adentrarse en el Neuquén. Allí no había poblaciones españolas propiamente dichas, pero a partir de las primeras misiones religiosas, y sumado ello al empleo progresivo del caballo, comenzaban a difundirse en el escenario neuquino no sólo elementos propios de la cultura europea, como el alcohol, las monedas de plata, determinadas telas y prendas de vestir, sino otros característicos de la cultura araucana, como el tejido y la platería. No es impensable que los tejidos de lana que Garay viera en poder de indígenas de las sierras de Tandil, en 1580, fueran ya manifestaciones, primerizas, del manejo del caballo y los inicios del comercio transcordillerano.

Lo que es decir los comienzos de la araucanización.

Por: Jose Jap

(TEHUELCHE EL VERDADERO PUEBLO ORIGINARIO DE PAMPA Y PATAGONIA)

Tomado del libro: Ubicando al hombre.

LOS PUEBLOS INDÍGENAS HISTORICOS DE LA PATAGONIA

(Texto para niños y adolescentes curiosos y sus docentes)

Autor: RODOLFO CASAMIQUELA, nacido en Río Negro

Texto difundido en Facebook por Atilio Rubén Calbucura

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