El castor, roedor originario de América de Norte, ha causado más perjuicios que beneficios

 

Según se sabe, estos animalitos llegaron a Tierra del Fuego por gestión del entonces Ministerio de Marina,  con el fin de establecer la base de una posible producción peletera. Y si bien pudo existir una buena intención, no se tuvo en cuenta del impacto que producirían en el ecosistema nativo, al no tener esta especie enemigos naturales como osos y lobos y si en cambio disponer de inmejorables recursos.

De acuerdo a lo que se ha sabido solo fueron ingresados unos 20 ejemplares, pero al encontrarse con un terreno  apto para su subsistencia, la adaptación fue muy rápida y en solo cincuenta años se estimaba que ya la especie superaba los 100.000 ejemplares diseminados por toda la Isla Grande de Tierra del Fuego, que como se sabe es compartida con Chile.

Los castores habitan ahora otras islas chilenas e Islotes del Canal Beagle y se las arreglaron para pasar el Estrecho de Magallanes y ubicarse también en el Continente, tanto del lado chileno como argentino. Se sabe que siguen avanzando hacia el Norte y se considera muy factible que lo hagan siguiendo la Cordillera, avance que consideran se produce a razón de 6 a 8 kilómetros anuales.

Expertos en estos temas estiman  que tanto del lado argentino como chileno han colonizado ríos y riachos ocasionando importantes daños en los bosques australes, abundantes en lengas, ñires y guindos.   Algunos estudiosos, consideran que en su avance por el continente no sería extraño que lleguen  hasta nuestra  provincia y Neuquén, si es que algunos ejemplares pueden ya andar por aquí.

Datos económicos de Tierra del Fuego, afirman que un 95% de las cuencas de esa provincia están colonizadas por los castores los que con su accionar impactan en los cursos de agua y el ambiente, modificando tanto la estructura como el funcionamiento del sistema.

Los  severos daños que provocan en los bosques, tanto por inundación o por corte de arboles en las especies nativas como la lenga es de suma gravedad, si se tiene en cuenta que esta especie demora alrededor de 200 años en recuperarse.

Los estudiosos y expertos consideran además que “el castor es un verdadero ingeniero de ecosistemas” y actualmente con los diques que construye afecta un 4 % de la superficie del bosque nativo y el impacto económico que provoca  se estima alcanza los 66.500.000 de dólares, que supera en 200 veces los fondos invertidos en Tierra del Fuego en el marco de la Ley de Bosques.

Se sabe por otra parte que Argentina acordó con Chile un plan para frenar el avance del Castor, que entre otras cosas contemplaba capturas y reparación de los ecosistemas afectados, que por el momento se desconocen las acciones y los resultados obtenidos.

A partir de ese acuerdo se han realizado capturas con trampas, estudiado el hábitat y otros aspectos de la especie, como asi también los daños ocasionados de acuerdo a sus actividades y acciones.

Los castores según los especialistas, están emparentados con la familia de las ardillas, como también con el “coipo” un roedor sudamericano y con  el “capibara” considerado el roedor más grande del mundo y que en nuestro país  los conocemos como “carpinchos”.

Una de las particularidades de estos ejemplares es que nunca dejan de crecer y si bien el peso promedio es de unos16 kilogramos, se sabe que se han encontrado algunos de hasta 40 y 45 kilogramos, y se ha comprobado que las hembras llegan a ser más grandes que los machos.

En otro orden y a estar también por informes de estudiosos y especialistas, el cerebro de los castores esta más desarrollado y supera al de los demás roedores en cuanto a inteligencia, razón por la que se le adjudica  la capacidad de realizar tareas de mayor envergadura.

Una de las características que se le reconocen es que puede nadar y permanecer bajo el agua por 15 minutos y además esta facultado para ver también sumergido, su poderosa dentadura  le permite asimismo alimentarse con la corteza de los arboles o cortar un trozo de madera de 30 centímetros de grosor en nomas de 15 minutos.

Otra de las particularidades es que son esencialmente acuáticos en sus actividades y muy difícilmente viajen o se desplacen por tierra, son muy sociables y por lo general forman grupos o colonias de hasta doce o más ejemplares que habitan la madriguera.

Quienes han estudiado el comportamiento de los castores, afirman que el mayor daño que provocan a los bosques es como consecuencia de la construcción de diques, los que logra con árboles, fango y piedras, y entre otras utilidades los usan para almacenar sus alimentos y como guaridas, para esconderse de los depredadores naturales como Osos, lobos y chacales, entre otros, ejemplares que claro, no habitan en nuestro suelo, pero se sabe que zorros y pumas se han constituido ahora en los depredadores locales.

De cualquier manera, se sabe que disponen de muy buen olfato y oído, lo que les permite advertir el peligro y de inmediato se sumergen y agitan su cola en el agua para comunicarle al resto sobre el peligro.

Finalmente, digamos también que la Legislatura de Tierra del Fuego calificó a los castores como “especie dañina y perjudicial” cuyo objetivo era erradicarlos definitivamente para el 2015, algo que no ha ocurrido.

Texto: Eduardo Reyes, escritor y periodista de Viedma

Las Grutas – Río Negro

 

 

 

 

 

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