¿Con la muerte se termina todo o, como dice la misa por los difuntos, solo se transforma?

 

El misterio tiene vigencia desde el mismo inicio de la vida y perdura, a pesar de las distintas interpretaciones que surgen de la Iglesia y los pensadores y se sigue aún discutiendo al respecto.

No son pocos los que sostienen que únicamente existe la vida terrenal y al morir nos convertimos en nada, como ya en tiempo de Jesús lo sostenían los “Saduceos” o “Zadokitas” quienes se consideraban descendientes del Sumo Sacerdote “Sadoq”.

Sadoq significa justicia o  rectitud por lo tanto a los Saduceos se los consideraba justos o rectos y en su génesis los ubicaban como un partido político del siglo I. Estos creían en la existencia de Dios y que éste creó el mundo y los hombres, aunque negaban que después de muertos resucitasen.

Quienes sostienen que la muerte no puede ser el final del camino, se aferran a negar que “la nada” sea el destino, ya que este, según la Iglesia es vivir para siempre, aunque de una forma absolutamente nueva, pero real como la resurrección de Jesucristo, como lo afirma la consoladora fe cristiana.

No hace mucho el propio Papa Francisco efectuó un llamamiento a los fieles durante una homilía en celebración Eucarística en sufragio de cardenales y obispos fallecidos, al pedir “ir cada día más allá de la imagen que instintivamente tenemos de la muerte como aniquilación total de una persona.”

Francisco en su reflexión recordó el pasaje evangélico según San Juan en el que recuerda la auto revelación de Jesús “yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mi, aunque haya muerto, vivirá y el que está vivo y cree en mi no morirá para siempre”.

El Papa Francisco afirmó que la revelación de Jesús nos interpela a todos, por lo que entonces “estamos llamados a creer en la resurrección no como una especie de espejismo en el horizonte, sino como algo que está presente y nos involucra misteriosamente ya desde ahora.”

Hasta aquí la palabra de la Iglesia, pero obviamente existen otras visiones u opiniones respecto al tema, muchas de las cuales se inclinan por que la muerte significa el final y luego, la nada.  Otros en tanto, se resisten a que sea así,  aunque esgrimen razones empíricas, creencias, supersticiones o simplemente intuición.

En esos pensamientos involucran a las apariciones o fantasmas, que muchos consideran que se trata del alma del cuerpo de alguien que murió por algo de él, por alguna razón decide permanecer entre los vivos.

En este capítulo abundan los relatos sobre  la visualización de apariciones de personas en momentos inesperados o sorpresivos, que provocan situaciones de terror, desconcierto y hasta accidentes. Otras apariciones en tanto, quienes las perciben, por alguna razón las vinculan con sus vidas ya sea por reconocer al aparecido o “fantasma”, con un familiar, amigo o conocido muerto, que alguna relación ha tenido en vida con quien lo ha identificado.

De todos modos, los espectros que dejan verse no deben considerarse que aparezcan porque  mantienen la vida  y solo ponen otro condimento que suma más incertidumbre al discutido tema.

En ese sentido, conviene recordar que otros sectores de los que sostienen que no todo se acaba con la muerte y defienden la teoría respecto a que la vida continua, agregan sus razones o creencias. Al respecto opinan que la resurrección puede manifestarse en otros seres vivos y arriesgan que es hasta probable que estos se manifiesten en especies vegetales o animales.

Tomando conceptos religiosos podría afirmarse que cuando morimos, espíritu y  cuerpo se separan, y aunque el cuerpo muere, el espíritu que es la esencia de lo que somos sigue viviendo y se va al mundo de los espíritus.  Allí estará a la espera de la resurrección y nuestros espíritus se reúnan con los cuerpos.

Como señalamos al comienzo, el misterio se mantiene desde el inicio mismo de la vida y mucho depende de nuestra fe o de aprobar lo que la fe religiosa considera, o de lo contrario asumir que en algún momento todo se termina.

La Iglesia, en la voz del Papa ha dicho no hace mucho, que la fe en la resurrección no ignora ni pretende enmascarar el desconcierto que humanamente se experimenta ante la muerte y llama a renovar el salto de fe hacia la resurrección.

Para quienes están convencidos que con la muerte se termina todo, analizan este misterio con otra visión y le discuten a la Iglesia el tema, con razones contundentes.  Si el cuerpo muere y el espíritu seguirá viviendo hasta encontrarse con la resurrección de éste, pocas chances le quedan a quienes han sido incinerados, o sus cuerpos destrozados en accidentes o ahogados y nunca hallados.

Consultado material sobre este misterio, especialmente el sostenido por la Iglesia, prevalece el criterio o pensamiento que no existe una razón definitiva para inclinarse por una u otra posición y perdura entonces el misterio y las dudas, y como hemos señalado en otras ocasiones sobre asuntos a los que se les da distinta interpretación, como en el caso de la aparición de fantasmas o espectros.

Por lo tanto, el misterio y la incertidumbre continua y cada uno orientará su razonamiento hacia sus creencias, fe y pensamientos.

Texto: Eduardo Reyes

09 – 05 –  2022

Las Grutas – Río Negro

 

 

 

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