Gemelos de Río Negro, ingenieros doctores, hacen proyectos aeronáuticos en Alemania y España

 Andrés y Fernando Lasagni son ingenieros doctores. Nacieron en Río Negro y actualmente trabajan en Alemania y España, donde son referentes de la industria aeroespacial. En un reportaje con Infobae dieron detalles este domingo 3 del desarrollo de tecnologías, los nuevos procesos de fabricación avanzada y la automatización de procesos aeronáuticos

Hace 45 años nacieron Andrés y Fernando Lasagni, dos gemelos oriundos de la ciudad de Cinco Saltos, ciudad rionegrina de 25 mil habitantes que los vio crecer, estudiar y graduarse.

Como buenos gemelos, toda su infancia, adolescencia y juventud las hicieron a la par. También compartieron los estudios que fueron alcanzando: primaria, secundaria técnica con orientación en química y luego el paso por la Universidad Nacional del Comahue con la graduación como ingenieros químicos.

El 6 de junio de 2002, con 24 años se separaron por primera vez. Poco antes de terminar sus carreras de grado, para hacer el trabajo final, Andrés se fue a Frankfurt, Alemania, y Fernando partió hacia Viena, Austria. En el año 2006, obtiene cada uno su título de Doctor en Ciencias de Materiales, ambos con mérito.

También comparten un importante reconocimiento en nuestro país: ambos galardonados con la “Mención de honor Domingo Faustino Sarmiento” del Senado de la Nación Argentina.

Hoy, Andrés es profesor de la Universidad Tecnológica de Dresden, en Alemania y director del Centro Avanzado de Microfotónica en el Instituto Fraunhofer IWS donde trabaja mucho en aeronáutica, en el área de la ingeniería de las superficies, utilizando tecnologías láser. Y Fernando es Director Técnico del Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales, en Sevilla, España. Lidera un equipo de trabajo para la investigación y desarrollo de tecnologías aeroespaciales, desarrollando nuevos procesos de fabricación avanzada, tecnología de inspección y la automatización de procesos aeronáuticos. Estudia aleaciones ligeras, materiales livianos, siempre buscando reducir el peso de aviones, satélites y naves espaciales.

Aeronáutica, ciencia, espacio, materiales livianos y sustentables son proyectos comunes que los unen, cada uno desde el país en el que trabajan y en algunos de los proyectos que tienen en común. Invitados a los estudios de Infobae, Andrés y Fernando cuentan cómo es el trabajo que desarrollan y la importancia de estudiar para formarse y contribuir en los grandes proyectos mundiales.

Me dedico al área de la ingeniería de las superficies, utilizando tecnologías láser. Buscamos desarrollar una tecnología especial que permite imitar ejemplos naturales para crear superficies funcionales. Queremos atraer esta tecnología a la industria. Primero, intentando comprender la relación entre la naturaleza y las superficies para luego fabricarlas artificialmente”, explicó Andrés.

Como ejemplo, comentó el estudio en un cultivo para mejorar las superficies de aeronaves. “Hay una planta que es la hoja del Lotus que no se moja la hoja cuando cae la lluvia. Las gotas de agua se desplazan y eliminan la suciedad. Su textura la analizamos a nivel micras, es decir, escalas más finas que un cabello, que están organizadas y emplazadas en una forma periódica, como en un tablero de ajedrez, a escalas nanométricas. Si algo no se moja, el agua no se acumula. Y por lo tanto no se puede congelar. Entonces, por ejemplo, esa superficie es muy interesante para poner en las alas de los aviones, que debe volar a veces con temperaturas de 40 grados bajo cero. Imitando la naturaleza, podemos desarrollar este mecanismo en materiales como el acero o aleaciones de titanio”, precisó el ingeniero.

Fernando trabaja en procesos de fabricación e inspección, automatización, impresión 3D y ensayos para la industria aeroespacial. Particularmente, el equipo de Fernando es puntero en el mundo en el desarrollo de aplicaciones por impresión 3D y en metal para el sector espacial.

La impresión 3D de piezas espaciales es muy distinta que las máquinas impresoras de plástico que conocemos ampliamente. Pero para metales, la cosa cambia. Nosotros soldamos metal que viene en forma de polvo o hilo. A partir de esa materia prima, se construyen piezas livianas. No solo se trata de desarrollar un producto único sino se busca la aprobación para el desarrollo de componentes que sirvan para la industria espacial. La calidad debe ser muy alta”, sostuvo Fernando.

El excelente trabajo del Fernando Lasagni y su equipo ha permitido desarrollar una gran cantidad de aplicaciones para varias plataformas aeroespaciales utilizando tecnología de fabricación aditiva (impresión 3D). Estos son los cohetes lanzadores Ariane 5 y VEGA, aviones de transporte y carga como el AIRBUS A400M o el C295, aviones comerciales como el AIRBUS A320neo y helicópteros de última generación como el AIRBUS RACER. Esta nueva tecnología permite fabricar componentes que son 50-60% más ligeros que por otra tecnología convencional. Considerando que subir 1 Kg al espacio cuesta entre 20.000 y 30.000 USD, estos desarrollos permiten desarrollar satélite o sondas espaciales.

El último trabajo del equipo de Fernando consistió en desarrollar parte de la sonda espacial JUICE de la Agencia Espacial Europea (ESA) que estudiará las lunas gélidas de Júpiter. “Estas piezas desarrolladas por impresión 3D en aluminio han sido críticas para bajar el peso de la sonda y se constituyen en los componentes metálicos más avanzados del mundo hoy en día. “La misión estaba pasada de peso y había que reducir la estructura de la nave. Por eso desarrollamos piezas clave con materiales más livianos. Son piezas importantes que alojan los sensores de emisión. Una pieza crítica para el funcionamiento de la misión Y otras piezas son soportes que sitúan a los sensores que orientan a la nave según la posición del sol. Otras piezas albergan las ruedas de inercia”, comentó.

Fernando debió trabajar a contrareloj debido a la pandemia por COVID-19. “Fue muy difícil trabajan en pandemia. Cuando comienza la misma, estábamos desarrollando las piezas. Pero era una actividad esencial por lo que pudimos seguir trabajando. No teníamos posibilidad de dilatar el trabajo, ya que la nave JUICE viaja a través de la aceleración orbital. Y necesita de la gravedad de los planetas para avanzar. Y como los planetas están alineados en un plano temporal único, todo está calculado para que la fecha de lanzamiento sea una y no se demore. Por lo tanto las piezas deben estar listas a tiempo”, explicó el ingeniero doctorado.

Por su parte, Andrés también sufrió las limitaciones que impuso el coronavirus. “Tuvimos que optimizar el tiempo de trabajo por persona y por máquina. Ello nos permitió tener una productividad mejor. Optimizamos el uso de los recursos y aprendimos a trabajar en forma más eficiente”, enfatizó.

Ambos explicaron que trabajan enfocados en la sustentabilidad y en cuidado del medio ambiente. “Muchas de las convocatorias científicas para aplicar a proyectos europeos se basan en que sean sustentables, que se utilice menos energía para su producción, menos material y organizar un trabajo más eficientes. Que sean más reciclables y reutilizables en su conjunto o en sus piezas. En los últimos dos años han habido varios programas. Yo utilizo la energía láser, la radiación láser para crear una propiedad nueva o superficie innovadora”, indicó Andrés.

Y Fernando completó: “En el campo aeroespacial se está trabajando en que los aviones sean más livianos que quemen menos combustible y que el impacto ambiental sea menor. También se está trabajando para crear aviones que funcionen a base de hidrógeno. Es un programa muy ambicioso. Cuando se quema el hidrógeno se convierte en agua, por lo que no tiene un impacto contaminante en el ambiente. La impresión 3D también sirve para construir piezas. No se generan residuos durante la fabricación por medio de la impresión 3D”.

Los gemelos dejaron un mensaje claro y contundente para las nuevas generaciones. “Es muy importante tomar conciencia que hoy el mundo necesita ingenieros. Son carreras importantes y con salida laboral. Además hay una necesidad de programadores muy grande. Esto relacionado a las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial cada vez más creciente. Si uno ve los países que les va mejor en el mundo, en general, son los que desarrollan tecnología, generando trabajo de valor y una mejor calidad de vida en sus habitantes. Los gobiernos deberían apostar por ese camino. Como lo hizo por ejemplo Corea del Sur”, afirmó Andrés.

Y Fernando completó: “La ingeniería habla un idioma común, que es matemática, física y química. Y eso es aquí y en todo el mundo. Lo importante es tener las metas claras. Hay que plantearse metas intermedias y trabajar mucho para lograr las cosas. El éxito es la acumulación de fracasos. De éstos surgen las preguntas y esas preguntas te pueden llevar a desarrollar la próxima patente de algo innovador y útil”.

Texto: Víctor Ingrassia

vingrassia@infobae.com

 

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