¿Alguna vez le cortaste el rostro a alguien o te lo cortaron? ¿Quién corta el bacalao? 

 

En las conversaciones diarias utilizamos términos y dichos que en muchos casos no sabemos de donde provienen, cuando comenzaron a utilizarse y porque, aunque  conocemos o tenemos claro en  el momento que podemos  aplicar este dicho.

Como este caso, son innumerables las expresiones que aplicamos a diario en conversaciones y hacemos uso de ellas para dar mayor precisión o certeza respecto de lo que pretendemos expresar.

Con la intención de ser también más explicito, respecto a otro tema, aplicamos el “cortar el bacalao” o “quien corta el bacalao”, de lo que nos ocuparemos en la próxima, ya que con el verbo “cortar” se encabeza un importante número de frases de frecuente utilización en nuestras conversaciones

La que hoy nos ocupa, “cortar el rostro”, está bastante alejada de la fauna ictícola y más bien se arrima a un vocabulario muy relacionado con el ámbito “tumbero” y comúnmente utilizamos con el propósito de descalificar a alguien con indiferencia o rechazo.

Lo que se produce o provoca de distintas maneras, ya sea ignorándolo, retirándole la palabra, la mirada o no respondiéndole a una solicitud o pedido, que entienden los analistas de comportamientos, que estas han sido las acepciones o actitudes que dieron popularidad a la frase que nos ocupa.

Según los entendidos y la utilización de la frase por parte de literatos y muchos periodistas que la usaron, sostienen que la misma tiene su origen y fue muy común en la jerga carcelaria.

De acuerdo a la documentación existente sobre esta cuestión, al parecer fue muy común que en las cárceles o penales de nuestro país, a efectos de dejar en evidencia que uno de los presos o internos había suministrado información a guardia cárceles o a alguna otra autoridad del penal o establecimiento carcelario, que los otros internos le efectuaran un corte en el rostro del considerado delator de algo que debía quedar solo en conocimiento de los presos.

Dicha marca, que si bien no se trataba de una cicatriz demasiado notable, pero si lo suficientemente visible para hacer saber al resto de la comunidad presidiaria, que quien ostentaba esa marca indeleble a causa de la agresión del resto de los internos, había roto los códigos existentes en ese ámbito, que era considerado inquebrantable por el resto de la comunidad.

Esa acción o actitud lo hacía entonces merecedor del rechazo del resto de los presos, por haberle perdido la confianza y merecía por lo tanto la desconfianza e indiferencia de los demás.

Obviamente, la frecuente aplicación del término en la conversación entre dos o más personas es por la razón señalada y se trata con tal expresión de alertar que determinada persona es un “buchón” y no conviene decir algo que debe permanecer en secreto delante de la misma porque se corre el riesgo que lo revele.

Por tal motivo, cuando alguien anticipa el nombre de la o las personas  que no mantendrán silencio respecto de algo que no debe o no corresponde hacerlo público, se interpreta que le “están cortando el rostro”. O simplemente, están anticipando que ante la presencia de determinada persona no debe mencionarse determinado tema, porque la operación programada puede fracasar.

 

Texto: Eduardo Reyes, escritor de Viedma

Las Grutas  — Rio Negro.

Quién es el que corta el bacalao

Esta es otra de las expresiones utilizadas frecuentemente en las conversaciones entre una o más personas, que es usada desde mucho tiempo atrás.

Como tantos dichos y palabras tiene su origen en España y se remonta a la hora de la comida, aunque la utilización  que aquí le damos tiene una vinculación más amplia y se lo relaciona con aquel que manda, tiene don de mando, dispone de la decisión natural para mandar o cuenta con los atributos para hacerlo.

Se lo vincula con todo aquel que es referente para la toma de decisiones o cuenta con influencias respecto a quien debe hacerlo.

De acuerdo a la documentación consultada el origen de la expresión se remonta a la hora de las comidas en la colonias españolas, donde quien se encargaba de cortar el “bacalao” y repartirlo entre los esclavos, era el jefe.

De allí entonces surge el término “partir” o “repartir” el bacalao, y  que tanto usamos cuando debemos pedir un favor a alguien y hemos recibido como contestación que no puede hacerlo porque “yo no corto el bacalao.”

La respuesta nos ayuda u obliga a ir entones  en búsqueda de quien manda o toma las decisiones en ese lugar.  Algunas fuentes por otra parte, indican su origen a los tiempos de hambre y penuria en España, dónde el “bacalao” era el alimento básico y de los más baratos que se podía adquirir.

A la llegada a los hogares, el patriarca de la familia era la persona destinada a cortarlo y repartir las raciones.  Debemos aclarar por otra parte que nos estamos refiriendo a la época en que el “bacalao”, salado y desecado, era uno de los alimentos más comunes, fácil de adquirir y transportar a otras partes del mundo, ya que duraba en esas condiciones mucho tiempo,

Por lo tanto, según se observa en documentos antiguos, el “bacalao” era común que se enviara  hacia las colonias españolas repartidas en otros lugares del planeta, por caso,  países del Caribe, América del Sur, Filipinas, como asi también África.

En estos lugares se servía como alimento a los trabajadores (normalmente  esclavos) que eran utilizados en las plantaciones y a la hora del rancho, se colocaban en una fila e iban esperando turno para que se les diera la ración correspondiente de bacalao, la cual era cortada, normalmente,  por el capataz o encargado. Otras fuentes sin embargo, señalan el origen de la expresión a los establecimientos conocidos como tiendas de ultramarinos o colmaos, en el que el bacalao debía ser cortado con un cuchillo largo y afilado ycuya tarea  era reservada al propietario o encargado del comercio, no pudiendo ser cortado el bacalao por el aprendiz que allí solía haber.

A partir del concepto o la expresión descripta, nos permite afirmar y comprender quien es el que manda o toma las decisiones en un lugar determinado, y se habrá entendido correctamente que es aquel que cortaba el bacalao y por lo tanto, quien mandaba y además determinaba las acciones a seguir.

Esta curiosa expresión que tanto se usa ha sido recogida por la RA E que pone de manifiesto que el “bacalao” en salazón, ocupa un destacado lugar en la gastronomía Española como, afirma, forma parte del ADN sociocultural de ese país.

En nuestro medio en tanto, si bien la utilización de la frase o dicho es muy frecuente, el uso se limita casi exclusivamente a vincularla con el poder, ya que con ella (el que corta el bacalao) se pretende señalar a quien tiene o dispone del mando y las influencias necesarias,  para conducir o tomar  las decisiones.

Texto: Eduardo Reyes, escritor de Viedma

Las Grutas  —  Rio Negro

 

 

 

 

 

 

 

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