El curioso caso de los 14 corderos. “Mensajes al poblador rural”

 

Por gentileza de mi amigo Edgardo Lanfré tengo dedicado su ameno libro “De aquí cerquita”. En su amable dedicatoria Edgardo ha escrito muy generosamente “A Jorge Castañeda, querido amigo, referente insoslayable de nuestra cultura rionegrina”.

Edgardo “nació en San Carlos de Bariloche. Músico de profesión, extendió sus actividades a la literatura y la conducción de programas de radio y de televisión, siempre difundiendo la cultura de la región patagónica. Ha escrito novelas, cuentos y crónicas que reflejan el quehacer del habitante de la región, inspirándose en la observación y el registro de hechos y anécdotas en su trajinar por localidades y parajes, interactuando con los pobladores. El humor ocupa un lugar central  en la obra de este costumbrista, quién toma las anécdotas y “contadas” populares, enriqueciéndolas con elementos paisajísticos y culturales sin perder la esencia del hecho. Ha editado tres libros: “Cosas del pago”, la novela “El olvido”, y “Emociones encontradas”.

He tenido la alegría que Edgardo le ponga música y canto a algunas de mis poemas y me honre con su amistad.

En este libro, toca uno de los temas más esenciales en los medios radiales de la Patagonia: el segmento de los “mensajes al poblador rural”. Sumamente necesarios para el hombre de campo que vive aislado en los parajes y donde el “mensajero” de la radio es la única forma de comunicación posible para pasar avisos de toda índole.

Es así que Edgardo rescata, justamente, un aviso en la radio, con mucho atractivo, pero que muestra lo necesario de este segmento de comunicación, aún en esta época de tecnología celular.

Cuenta Lanfré que “los propietarios de un establecimiento en la zona de El Manso tenían un agasajo bastante importante por Bariloche. Intentaban traer del campo un  par de corderos. Sabidos son los avatares que se deben enfrentar para ingresar a la ciudad carne faenada en forma casera. Para cumplir la misión, aleccionaron al puestero unos días antes: “El jueves, te vamos a poner un aviso en la radio. Va a decir que te vamos a pasar a buscar a tal hora. No te vamos a pasar a buscar, vos tenés que estar atento a la hora que diga el mensaje y esa es la cantidad de corderos que tenés que carnear. Por ejemplo: si dice que te buscamos a la una, tenés que carnear uno; si dice a las dos, tenés que carnear dos”.

“Luego de hacer repetir lo dicho a Juancito (así le llamaban al puestero) y comprobar que había entendido, se despidieron hasta el día de la entrega. El jueves fueron a la radio a poner el mensaje: “Se le comunica a Juancito Aravena, de El Manso, que el sábado lo pasan a buscar a las dos”. La operación marchaba sobre rieles hasta que tocó el turno del locutor, quién andaba con ganas de hacer un buen uso del lenguaje y, con voz muy trabajada, leyó al aire: “Se comunica a Juan Aravena, de El Manso, que el sábado lo pasan a buscar a las catorce”.

“Cuando llegaron los patrones al campo y vieron los catorce corderos colgando en hilera de un tirante del galpón, se quisieron morir. Juancito alegó haber escuchado clarito que el mensaje decía “a las catorce”.

Texto: Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta (Río Negro)

 

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