Las Grutas tiene la impronta de Páez Vilaró. Murales y la arquitectura mediterránea

El balneario Las Grutas tiene una fuerte impronta estilística del gran maestro uruguayo Carlos Páez Vilaró, que dejó dos admirables murales como obsequio a la comunidad en el año 1998; uno que recrea el vuelo de Ícaro que se encuentra en el aeroclub Antoine de Saint Exupéry y el otro en la antigua Delegación Municipal y que fuera trasladado al nuevo edificio de esta dependencia comunal.

Supo comparar a nuestro balneario con Punta del Este y plasmó este sentimiento de amistad promoviendo las formas mediterráneas en la arquitectura y cuya muestra puede apreciarse en los paredones de la costanera y de algunos edificios.

El artista plástico y artesano Víctor Menjoulou sabía contar que en una pared medianera entre dos salones de la Primera Bajada había otro mural del artista, pero que lamentablemente cuando fue demolida la pared se perdió para siempre.

Pero hay un dato para los amantes de su obra plástica y es que en un local de esa mismas Primera Bajada que se llama precisamente “Vilaro” hay dos murales seguramente restaurados con la firma del artista.

También dejó su valioso legado en la creación de un logo identificatorio cuyo dibujo contenía  una sirena, un pez y una gaviota sobre el fondo azul del mar.

El doctor Juan Carlos Irízar me sabía contar que fue a observar como pintaba el mural del aeroclub guardando silencio mientras el maestro trabajaba  y ante un alto le preguntó qué significaba respondiéndole  Páez Vilaró que el Arte no se explicaba, pero le dio un pantallazo de la obra que aludía al vuelo de Ícaro, al sol y otros símbolos.

Dicen que en la casa donde se hospedaba dejó varios platos pintados con sus dibujos que lamentablemente también se han perdido.

Afortunadamente se han confeccionado remeras de Las Grutas con murales suyos. Mi hija (también artista plástica) tiene una hermosa que se la regaló nuestro amigo el herrero y escritor Jorge Incola.

Lo cierto es que quedan sus murales, la forma mediterránea similar a la de su Casa Pueblo que tanto distingue a Las Grutas, pero sobre todo su cariño para con el “golfo más azul del continente”.

Actualmente, el Parador “La Rinconada” está ambientado con varias reproducciones del maestro que rescatan su maravillosa inspiración plasmada en colores y paisajes.

Páez Vilaró falleció en su Casa Pueblo un  24 de Febrero de 2014 a los 90 años. Pero aquí será siempre recordado.

Texto: Jorge Castañeda

Escritor –Valcheta (Río Negro)

 

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