Dos lugares de la costa marítima de Río Negro en un listado de historias y misterios

 

Pocas veces recabamos en la importancia cultural del mar. La mirada siempre tiende a posarse sobre sus recursos, sus bellezas naturales, las amenazas latentes y las disputas alrededor. Pero a lo largo de la historia de la humanidad, el océano estuvo siempre presente. Y de ello es evidencia el patrimonio material de las personas que habitaron sus costas o navegaron sus aguas.

Artes de pesca, fogones, estructuras, improntas humanas, objetos de la vida cotidiana, embarcaciones, puertos, fondeaderos, faros y balizas son algunos de los vestigios representativos de las ocupaciones humanas de miles de años de antigüedad hasta épocas más recientes.

A ese patrimonio desperdigado en las costas apunta la campaña Mar de Historias, que tiene por objetivo la valoración y la protección del patrimonio cultural marino-costero del mar argentino. La campaña es promovida por las provincias de Buenos Aires, Chubut, Río Negro, Santa Cruz, Tierra del Fuego, el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL) y la Administración de Parques Nacionales.

Mónica Grosso, arqueóloga y buzo, investigadora del INAPL, cuenta que el puntapié de Mar de Historias fue una pregunta de base: “¿Cómo damos a conocer este patrimonio que vale la pena, que tiene mucho por contar de nuestra historia?”. “Entonces surgió esta propuesta de la campaña para dar a conocer el patrimonio cultural marino-costero, con la que buscamos sensibilizar sobre estas riquezas culturales que se encuentran en nuestras costas y también los riesgos a los que son vulnerables”, completa la idea.

Para Grosso los mares son las “grandes autopistas” del mundo, por donde se han movilizado -y se siguen movilizando- millones de personas, dejando tras suyo un impacto cultural “incalculable”. “Esta historia empezó a vela… durante gran parte de la historia de la historia de la humanidad, nos movimos a vela o a propulsión humana”, dice. Y agrega: “Recién a mitad del Siglo XIX aparecen los primeros prototipos de barcos a vapor. Y fue una mega revolución. En términos históricos, es un hecho muy cercano”.

Como parte de la campaña, desde Mar de Historias seleccionaron 10 sitios con presencia de patrimonio cultural-costero en la Argentina, que vale la pena explorar. Desde barcos antiguos hasta naufragios arqueológicos, estos destinos ofrecen una fascinante visión del pasado marítimo de la región.

  1. Diques de Puerto Madero, en la Ciudad de Buenos Aires

En el corazón de la Ciudad de Buenos Aires, los diques de Puerto Madero albergan dos de los barcos más antiguos de Argentina: la corbeta Uruguay y la fragata Sarmiento. Estas embarcaciones históricas, declaradas Monumento Histórico Nacional, ofrecen la oportunidad de sumergirse en la vida y el trabajo en alta mar durante el siglo XIX. Caminar por sus cubiertas y explorar su interior revela la complejidad de navegar con velas en aguas turbulentas.

La corbeta Uruguay, el buque a flote más antiguo de la Armada Argentina, jugó un papel crucial en revoluciones, rescates y expediciones. Fue construida en Inglaterra y se convirtió en un símbolo de la soberanía argentina.

La fragata Sarmiento, construida en 1898 en Inglaterra, sirvió como buque escuela y testigo de importantes eventos históricos. Ambos barcos se han convertido en museos que ofrecen una experiencia única.

  1. Restos del vapor Karnak

En Punta Médanos, provincia de Buenos Aires, se encuentran los restos del vapor alemán Karnak, que naufragó en 1878. Después de disfrutar de una caminata de 3 km por playas interminables, se puede contemplar la majestuosidad de los restos del buque.

El Karnak, reconocido por su velocidad y seguridad, operaba entre Hamburgo, el Río de la Plata y los puertos del Pacífico. Sus restos atravesados por las olas ofrecen una vista impresionante.

  1. Reserva Arqueológica y Paleontológica Pehuen Có – Monte Hermoso

En la provincia de Buenos Aires, esta reserva ofrece un vistazo al pasado con huellas humanas y de fauna extinta congeladas en el tiempo. La reserva consta de tres áreas que cuentan la historia de miles y millones de años. Desde huellas de megafauna extinta hasta pisadas humanas de hace unos 7.500 años, este lugar proporciona un registro único de la vida pasada en la región.

Además, es posible explorar los rastros de aves, mamíferos, restos de plantas, semillas, caracoles y huesos de lobos marinos que han sido preservados en estas costas.

Es importante tener en cuenta que la preservación de estos yacimientos está amenazada por la dinámica natural de la costa y la intervención humana, por lo que es necesario visitar la zona con la guía de guardaparques o guías habilitados.

  1. Mirador de Bahía Rosas

Ubicado en la provincia de Río Negro y bordeado por la ruta 1, el Mirador de Bahía Rosas ofrece una vista impresionante de una bella playa. En este tramo costero, se pueden apreciar los restos dispersos del vapor Ludovico, un carguero construido en 1908 que naufragó en 1916 mientras se dirigía de Buenos Aires a Punta Arenas.

Estos restos forman ahora parte del paisaje y cuentan una historia de múltiples nacionalidades y escalas geográficas. Desde pescadores hasta amantes de la historia marítima, este mirador cautiva a todos aquellos que buscan disfrutar de la belleza natural y sumergirse en el legado histórico de la región.

  1. Boca del río Negro: un paisaje costero con una rica historia marítima

La boca del río Negro ha sido testigo de importantes eventos históricos, desde su papel como puerto militar y comercial hasta la batalla contra el Imperio del Brasil en 1827. A lo largo del tiempo, numerosos barcos han encallado o naufragado debido a la dificultad de acceso causada por los bancos de arena y canales móviles.

En estas costas se construyó, en 1887, el faro de Río Negro para brindar a las embarcaciones un punto de referencia que se aproximaban al río. Se trata del primer faro argentino en territorio continental; en 2013 fue declarado Monumento Histórico Nacional.

Visitar esta zona merece la pena por su fascinante historia y la posibilidad de explorar el balneario El Cóndor, cuyo nombre se remonta al antiguo naufragio.

  1. Naufragios en Puerto Madryn para explorar a pie

La costa de Puerto Madryn alberga una serie de naufragios que se pueden visitar caminando por la costanera. La Balandra Colomba, construida en el siglo XIX, fue utilizada para transportar sal antes de convertirse en chatarra valorizada como patrimonio histórico.

El naufragio “Bahía Galenses” es el más antiguo en el área y revela la explotación de recursos marinos.

En tanto, el Vapor Kaiser, construido en 1891, representa el cambio hacia cascos de metal y propulsión a vapor. Estos hallazgos evidencian una breve transición antes del uso de motores de combustión y brindan información valiosa sobre el período de apogeo de la explotación de recursos marinos en la Patagonia.

Además, es posible explorar el muelle Piedra Buena y la hélice del vapor Villarino. Ideal para conocer la historia de estos naufragios y disfrutar de su belleza en un entorno natural.

  1. Buceo en naufragios arqueológicos en Puerto Madryn: explorar el pasado sumergido

Si sos amante del buceo, Puerto Madryn ofrece la oportunidad de sumergirse en naufragios arqueológicos. Las fichas interpretativas sumergibles, elaboradas a partir de relevamientos arqueológicos, son la guía de esta aventura submarina.

Aquí se puede ver cómo el trabajo arqueológico ha ayudado a comprender estos restos que a simple vista pueden resultar difíciles de interpretar. Entre ellos se encuentra el emblemático naufragio de la embarcación “Emma”, construida en Estados Unidos en 1883.

Otro destacado es la goleta de madera “Río de Oro”, que se hundió en 1918. También se encuentra el pesquero “Folías”, sumergido en 1980.

Estos naufragios son arrecifes artificiales que albergan una rica biodiversidad y son atractivos para buceadores y entusiastas de embarcaciones.

  1. Museo Mario Brozoski: los secretos de un naufragio histórico en Puerto Deseado

Aquí se encuentra la fascinante historia de la corbeta Swift, una embarcación que naufragó en 1770 y cuyos restos se encuentran resguardados en el Museo Mario Brozoski, ubicado en Puerto Deseado, provincia de Santa Cruz. Este museo alberga la mayor colección arqueológica de un naufragio en todo nuestro país, brindando una ventana única al pasado marítimo de la Argentina.

Después de su trágico naufragio, las particulares condiciones de la ría Deseado, con corrientes fuertes y sedimentos finos, permitieron que la corbeta Swift se sedimentara rápidamente, logrando preservar aproximadamente el 60% de la embarcación junto con todo su contenido.

No sólo se conservaron gran parte del equipamiento náutico, armamento, municiones, muebles, objetos personales, herramientas, vestimenta, alimentos y bebidas en excelentes condiciones, sino que también se mantuvo intacta en gran medida la relación con el entorno, lo que ha permitido investigar diversos aspectos de la vida de la tripulación y las características de la embarcación.

  1. Navegación por la ría Deseado

Este enclave natural en medio de la árida costa patagónica alberga tres naufragios que cuentan la historia de la supervivencia en las duras condiciones marítimas de antaño: el Hoorn en 1615, la Swift en 1770 y el Magallanes en 1887.

La ría Deseado, además de su valor histórico, es una reserva natural que contiene gran diversidad biológica y un paisaje casi intacto desde los tiempos de los navegantes y náufragos. Sus costas han sido testigos de la movilidad de cazadores recolectores nómades y, más tarde, escenario de iniciativas colonizadoras impulsadas por la corona española y el gobierno argentino en la década de 1880.

Dentro de esta rica historia marítima, tres naufragios destacan como testimonio de los desafíos enfrentados por los navegantes en la Ría Deseado. En 1615, el barco holandés Hoorn naufragó mientras se dirigía a las islas de las especias. La corbeta inglesa Swift estaba destinada al asentamiento británico en las Malvinas en 1770, pero naufragó en la Ría Deseado. Y Magallanes, buque de la armada argentina, equipado con casco metálico y propulsión mixta (vela y vapor), que transportaba pasajeros y cargamento, incluyendo sueldos y vestimentas.

  1. Naufragios y los pueblos originarios en Ushuaia

Los secretos de los antiguos canoeros yámanas y los emblemáticos naufragios en la zona del Cabo de Hornos están presentes en este lugar. El Naufragio del Saint Christopher y el Museo del Fin del Mundo son paradas obligatorias para los amantes de la historia y la cultura.

Bajo bandera británica y con el nombre de Justice, el Saint Christopher participó como remolque durante la Segunda Guerra Mundial, incluyendo el histórico desembarco de Normandía. En 1947, fue adquirido por la compañía argentina Salvamar y destinado a las tareas de reflotamiento del Monte Cervantes, un buque alemán que había naufragado cerca de Ushuaia. Sin embargo, después de un intento fallido de rescate, el Saint Christopher quedó abandonado en 1957. Hoy en día, se ha convertido en un ícono del patrimonio marino-costero de la ciudad, formando parte del paisaje único de Ushuaia.

En Museo del Fin del Mundo ofrece la posibilidad de adentrarse en la arqueología e historia de los pueblos originarios de Tierra del Fuego, con un enfoque especial en los yámanas, cazadores recolectores nómadas, quienes tenían una tecnología especializada adaptada a la vida marina.

Además, el museo aborda la navegación histórica y exhibe artefactos y reliquias de naufragios ocurridos en las costas de la región, como el impresionante mascarón de proa de 800 kilos del Duchess of Albany, un barco inglés que naufragó en la costa de Tierra del Fuego en 1893.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista- /

 

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