Intento de Brasil de apropiarse del Fuerte de Patagones habría precipitado fundación de B. Blanca

 

El presidente Bernardino Rivadavia había ordenado extender las fronteras hacia el Sur, seguramente teniendo en cuenta el conflicto armado que manteníamos con Brasil, que entre las escaramuzas del enfrentamiento había intentado apoderarse del Puerto y Fuerte El Carmen de Patagones en marzo de 1827.

Por su parte, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, coronel Manuel Dorrego dispuso que se cumpla la ley en diciembre del mismo año, que buscaba establecer una nueva línea de fronteras en el Sur, por lo que dispuso que el Comandante de la Frontera, Juan Manuel de Rosas se dirigiera al Fuerte Independencia de Tandil y luego a fundar el Fuerte en Bahía Blanca, orden que se postergó a pedido de Rosas, quien sostuvo que primero tendría que  enviar técnicos a estudiar el tema.

Según lo que sugieren algunos historiadores, esto es asì porque más allá de la fundación de lo que sería luego la ciudad de Bahía Blanca, el objetivo era además la instalación de un puerto. No eran pocos los que consideraban que el lugar era más que apropiado para ello, incluso se afirma que hasta se conocía una opinión en ese sentido de Fernando de Magallanes cuando en su viaje hacia el Sur, al pasar por las cercanías, sostuvo que la Bahía era buen lugar para instalar un puerto.

Se estima que la decisión, probablemente, se tomó también, a raíz de los sucesos ocurridos en Patagones con la invasión brasilera rechazada por los habitantes, esclavos, las fuerzas del Fuerte y el aporte del gaucho José Luis Molina y sus tragas, que defendieron con verdadero patriotismo la intención extranjera de apoderarse de esas Instalaciones.

Por todo ello y tras algunos intentos de llevar adelante proyectos que no prosperaron, el coronel Ramón Estomba encabezó la expedición  para concretar la Fundación de la Fortaleza Protectora Argentina.

Para ello fue necesario, según historiadores, la confluencia de voluntades de federales y unitarios, tehuelches, negros, militares y otros sectores que contribuyeron a la convivencia.

Otro elemento a tener en cuenta es que la llegada a la zona del coronel Estomba es recibido por el Ingeniero Militar Narciso Parchappe quien había estudiado los lugares donde se iba a establecer  “el Puerto”, el Fuerte y la población. Parchappe había llegado como avanzada con una custodia a cargo del teniente coronel Andrés Morel que venìa con 25 coraceros y 30 indígenas amigos.

El claro indicio que la instalación del puerto estaba considerada, es que cuando llega Parchappe, un baqueano le informa que en la Bahía había un buque anclado, confirmándose luego que se trataba de la Ballenera Luisa, embarcación que transportaba los materiales para levantar el Fuerte y el Puerto

Tras recibir toda la información y la opinión de Parchappe,  Estomba aprobó el emplazamiento del Puerto al que propuso llamar “De la Esperanza”, el Fuerte; “Fortaleza Protectora Argentina” y la Población “Nueva Buenos Aires”, aunque se impuso, por el uso el de “Bahía Blanca”.

Fue reconocido el 11 de abril de 1828 como el de la  Fundaciòn de la ciudad, según lo afirma en un escrito sobre el tema Nancy H. Dosio de Reafirmación Histórica Bahía Blanca “llamada a ser algún día, uno de los establecimientos de mas interés para la provincia de Buenos Aires.

Es importante destacar que Estomba a su llegada,  no se encontró con un desierto deshabitado sino todo lo contrario, ya que además de las etnias nativas u originarias como los Tehuelches, que proveían carne de caza, cueros y otros productos que abundaban, se mostraron dispuestos a colaborar.  Por su parte, la invasión de los mapuches, araucanos chilenos aportaban también otros productos como ponchos, canastos y numerosas artesanías en grandes cantidades que pasaban desde Chile.

En las proximidades de la Fortaleza Protectora Argentina que luego sería Bahía Blanca, habitaban en pacifica convivencia las familias de los Linares y los Ancalao, unos de origen Pehuenches o Guenaken y los de ascendencia Boroga, que se habían sumado con Estomba como fuerzas auxiliares  en la Fundaciòn de la Fortaleza y se establecieron en Aldea Romana cerca del Arroyo Napostà.

Las tribus de los Ancalao y los Linares eran considerados “indios” amigos y lucharon contra el Chileno Calfucura en su invasión de 1857, a quien derrotaron, aunque esto no sería definitivo.  Calfucurá insistió en sus propósitos y los enfrentamientos continuaron periódicamente, hasta que se logró doblegar a los chilenos comandados por Calfucurá, Namuncurá, Catricura, Antemil y Cañumil.

La sucesión de enfrentamientos culminò con la derrota que tropas nacionales, los aborígenes comandados por Francisco Ancalao y civiles infligieron a la dinastìa de los Araucanos-Mapuches-Chilenos, Calfucurá – Namuncurá a quienes despojaron además de miles de cabezas de ganado que arriaban con la intención de pasarlas tras la Cordillera hacia Chile.

A partir de entonces, con los lógicos problemas que se presentaban y que se fueron superando con voluntad y entrega, el nuevo asentamiento se fue consolidando  tanto en lo que hace a la población como el Puerto que es hoy, Ingeniero White.

Texto Eduardo Reyes, escritor y periodista de Viedma

Las Grutas- Río Negro

 

 

 

 

 

 

 

 

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