“Abundan documentos probatorios que mapuches no tienen derechos sobre territorio argentino”

 

Uno de los más importantes o destacados caciques chilenos como Calfucurá, lo admite en una carta que envió al presidente Mitre en el año 1867 en la que le manifiesta: “Estaba en Chile y soy chileno y ahora hace como treinta años estoy en estas tierras.” Dicha carta se encuentra en el Museo Mitre.

Otros documentos históricos afirman que Calfucurá cruzó la cordillera hacia nuestro país en 1830 con un numeroso grupo de araucanos moluches y avanza sobre la llanura pampeana que ya era independiente desde 1816. Por lo tanto, era sin duda un invasor que se radicó en ese sector de nuestro país.

Sobre las actividades de Calfucurá, se sabe que el 8 de setiembre de 1834 masacró prácticamente a los caciques de las pampas cerca del lago Epecuén. Los historiadores afirman que Calfucurá convocó a una reunión a todos los caciques  y capitanejos de la Patagonia a los que invitó con un asado, y tras embriagarlos los asesinó, estimándose que esa suerte corrieron ceca de mil de los invitados, salvándose únicamente el cacique Ignacio Coliqueo que era boroga.

Sostienen también los historiadores, entre ellos Roberto Edelmiro Porcel, (miembro de número de la Academia Nacional de la Historia de la República Argentina), que de tal manera Calfucurá tomó de un solo golpe el poder de todas las tribus y se instaló con sus tolderías en las Salinas Grandes, entre Buenos Aires y La Pampa en cercanías de Puan, donde tenía asegurada la disponibilidad de carne y cueros y le permitía además controlar los pasos a Chile por donde arreaba el ganado robado en nuestra tierra hacia su país.

Al poblado que había formado y utilizaba como cuartel general lo bautizó, por si fuera poco, Chilihue o sea (pequeño Chile). Hasta 1872 Calfucurá se había convertido en el poderoso dominador de  las pampas y prueba de ello es que triunfo en varias batallas contra el Ejército de nuestro país, en esas andanzas devastó poblaciones como “25 de Mayo”, “Alvear” y “9 de Julio”, para lo que utilizó, según se afirma, alrededor de 6.000 lanceros.

Su buenaventura se prolongó hasta el 8 de marzo de 1872 cuando en proximidades de Carhue fue vencido por las tropas comandadas por el general Ignacio Rivas que contó con la ayuda  del cacique Cipriano Catriel y Coliqueo.

Tras la derrota, Calfucurá se refugió en su toldería de Chilihue donde falleció y fue sucedido por  su hijo Manuel Namuncurá, también chileno y padre de Ceferino.

Este mantuvo activo durante un tiempo el “malón”, que utilizaba para el  robo de ganado y cautivas que trasladaban y vendía en Chile a cambio de fusiles Remington, alcohol, dinero y otros bienes.

Entre el abundante material consultado sobre el tema, que sirve de sustento a lo que sostengo, incluyo una carta al lector publicada en el diario La Nación por el ya mencionado historiador, Roberto Edelmiro Porcel, (miembro de número de la Academia Argentina de la Historia), el 10 de Octubre del 2007 en respuesta a un artículo titulado Mapuches, firmado por quien se identifica como E. Himitian: que transcribo.

Señor Director:

“He leído el artículo de E. Himitian «La comunidad mapuche pidió la restitución de tierras».

Corresponde aclarar, con respecto a los reclamos del llamado Foro de Pueblos Originarios, que a diferencia de los kollasde Salta y Jujuy (170.000 personas), de los chiriguanos del Bermejo, de los mbyáde Misiones-unos 3000-, de los guaycurú (tobas, mocovíes, pilagá), unos 82.000, de los matacos (wichi, chuluplesy chorotes), también 82.000, y de nuestros tehuelches (unos

2500),los mapuches no son originariamente argentinos.

“La Araucania, en Chile, abarcaba, desde el río BíoBíoal Norte, hasta el Toltenal Sur. Los mapuches, cruzando la cordillera, atacaron y vencieron a nuestros indígenas, tehuelches y pehuenches, araucanizando nuestraspampas, imponiendo su lengua mapa-dunguy arrojando a nuestros naturales al Sur del río Negro y este de Buenos Aires.

Esta invasión comenzó en el siglo XVIII, se concretó tras la guerra a muerte en Chile (1819/1824) y su dominación duró hasta la campaña del general Roca. Cuando Vlllegas realizó su campaña en Neuquén, los chilenos, que ya habían terminado la Guerra del Pacifico, atacaron la AraucanÍa (1883), venciendo a los mapuches y tomando posesión de las tierras.

“Me causa asombro, cuando me entero de los reclamos mapuches, que nuestras autoridades no les aclaren que no son un pueblo originario de nuestra tierra”.

Roberto Edelmiro Porcel

Miembro de Número de la Academia Argentina de la Historia

Diario LA NACIÓN

Buenos Aires, 10 de octubre de 2007

Sección Opinión.

Texto: Eduardo Reyes, escritor y periodista de Viedma

Las Grutas  –  Río Negro

 

 

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