El enano de la mina de Sierra Grande. Algunos le adjudican características diabólicas

 

En entregas anteriores nos hemos referido a los ámbitos propicios para que lo habiten fantasmas, espectros, aparecidos o cuanta imagen paranormal  se les ocurra, que siempre renueva el misterio sobre posibles almas en pena que se resisten a irse definitivamente tras su muerte.

En las historias sobre estos escenarios de posibles apariciones, se mencionan por lo general, mansiones o casas abandonadas, viejos castillos, cementerios o solares próximos a los mismos, como  también otras dependencias vinculadas a la atención de enfermos o ancianos, e inclusive aparecen asimismo en muchos de los relatos al respecto, estaciones de subtes, laberintos, catacumbas o galerías abandonadas de viejas instalaciones mineras, como algunas en actividad.

En estos casos, por lo general, se vincula a esos fantasmas o espectros, con alguna desgracia o accidente ocurrido en las profundidades de la mina, que perdura  en la memoria de los trabajadores del lugar como también de los pobladores de la región.

Cabe consignar que en numerosas de estas historias o leyendas que se las ubican en diversos y remotos punto del mundo, se habla de presencias paranormales, figura a la que se le adjudican participación, acciones, intervención o responsabilidad de extraños acontecimientos  ocurridos, aunque nadie asegura haberlos visto.  Es decir, se los hace responsables de hechos, situaciones, o acciones, aunque no se los haya visto provocando los mismos, pero si atribuyéndole influenciasen lo sucedido.

En nuestro caso o por lo menos el que nos toca más de cerca es “El enano” de la mina de Sierra Grande, al que nadie asegura haberlo visto pero tampoco niegan su existencia.  Para algunos de los que se refieren a este personaje, le adjudican al mismo características diabólicas, en tanto que otros sostienen que se trata de una versión humorística que circula en el laberinto de túneles que componen el emprendimiento minero más grande de Sudamérica.

Lo cierto es que las creencias de los trabajadores de la mina de Sierra Grande son coincidentes con el resto de los mineros del mundo y que en este caso el “enano”, como otros personajes en el resto del planeta, recorre los túneles de la mina y se los responsabiliza de cualquier accidente que se produzca y que afecte a uno o más trabajadores, o deterioros en maquinas, como en sectores donde se extraen los minerales, donde se producen desprendimiento o avalanchas.

Para algunos trabajadores además el “enano” de Sierra Grande como para otros personajes que habitan en las minas, es que se molestan porque se sienten invadidos en su hábitat y provocan entonces ciertas maldades y señales de su existencia. Los trabajadores responsabilizan al “enano” de grandes y graves, como pequeños accidentes o contratiempos, ya que si a alguno de ellos se le cae el casco protector, es obra del “enano” que pretende exponerlo a un accidente mayor por falta de protección, o si sufre una caída, puede que se confunda y avance entonces para el lugar equivocado y ponga en riesgo su vida

No faltan los que incluyen en este tema a Santa Bárbara, protectora de los mineros, quien solicitaba a la madre tierra protección, que contemplaba además el pedido especial para que mantuviera alejado al “enano”.  Respecto de Santa Bárbara podemos decir que se la vincula a la Mina de Sierra Grande como a toda mina que existe en el mundo, por lo tanto cuando ingresan a las minas a cumplir sus labores, los mineros le piden protección, quitándose respetuosamente sus cascos

La historia o leyenda de Santa Bárbara asegura que esta era hija de Diósporo que no aceptaba las creencias de su padre y se convirtió al cristianismo provocando la ira de su progenitor quien la encerró, torturó y finalmente la degolló, un soleado  día indicado como 4 de diciembre fecha en que se realizan homenajes a la Santa.

La misma leyenda afirma que Diósporo luego de ultimar a su hija cayó fulminado por un  rayo, a pesar que no había ese día tormenta ni nubes a la vista.  Añade también que por tal razón el 4 de diciembre se reza a Santa Bárbara para que no se vuelva a repetir una muerte imprevista de alguien vinculado  a la mina o haya accidentes.

Volviendo al mítico “enano”, posible habitante de las profundidades mineras al que nadie asegura haber observado, se le siguen adjudicando hechos imprevistos o extraños, como accidentes inesperados con resultados que pueden traer graves consecuencias o simplemente se los considera como una advertencia.

Lo cierto es que no son pocos los mineros que ante hechos inesperados, lo adjudican al “enano”, insisto, al que no han visto pero están seguros  que anda haciendo de las suyas en el oscuro socavón.

Texto: Eduardo Reyes, escritor y periodista de Viedma

Las Grutas  – Río Negro

 

 

 

 

 

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