Buzos de Río Negro rescatarán ahora una lancha en El Chocón, Neuquén

El equipo de profesionales conducido por Tony Brochado, que hace poco sacó un camión que cayó al río Neuquén, reflotará la embarcación hundida días atrás, en un hecho en el que Prefectura rescató a una familia con dos nenes.

El buzo profesional Luis Tony Brochado vuelve a la región para recuperar una lancha que se hundió en el lago Ramos Mexia de El Chocón, un episodio ocurrido días atrás en el que cuatro personas -entre ellas dos menores- fueron rescatados por efectivos de Prefectura Naval.

Brochado, oriundo de Uruguay pero radicado hace cerca de 30 años en San Antonio Oeste, tiene una reconocida experiencia en operaciones bajo el agua, tanto en el mar como en lagos y ríos. Es el responsable de El Austral, empresa especializada en servicios de salvamento y buceo, que cuenta con las habilitaciones de Prefectura Naval y el equipamiento técnico acorde para este tipo de maniobras en las profundidades.

Su última y muy resonante fue la extracción del camión con semirrermolque que cayó al río Neuquén desde el tercer puente, a mediados de mayo pasado. Anteriormente rescató un velero en el mismo embalse artificial y otro en el Nahuel Huapi.

En esta ocasión, con el equipo integrado por su hijo Marcos, Walter Wisiak y Jonatan Padilla, sacarán la “Nono”, una embarcación de fibra de vidrio de 4,5 metros que naufragó a unos 200 metros de la costa frente al camping “Las Huellas”, ubicado a unos mil metros al sur del poblado.

El profesional explicó que la nave, de fibra de vidrio y motor fuera de borda, se encuentra a una profundidad de entre 16 y 17 metros.

El operativo consistirá en rodear el casco con fajas de salvamento y enlazarlos con dos globos especialmente diseñados para esta labor que se llenan con aire y eleva la estructura hasta la superficie, donde desagotan el agua del interior con bombas de achique para asegurar su flotabilidad. Luego la arrastrarán con el semirrígido de la firma hasta la orilla más próxima.

La operación la realizarán en los próximos días.

El dramático naufragio

La fría tarde del domingo 17 una familia compuesta por dos mayores y dos menores salió a navegar en la “Nono” para probar un flamante motor recientemente adquirido. Para ello habían dejado constancia en el libro de la guardería náutica que funciona en el lugar, medida clave para la seguridad de los tripulantes.

Al regresar del paseo, la embarcación comenzó a zozobrar por las ráfagas de viento que encresparon el lago, por lo que alertaron por radio a la dependencia local de Prefectura.

El aviso fue vital, porque ingresó agua al interior del casco, el motor se detuvo y se hundió.

Fueron momentos de enorme dramatismo, ya que los cuatro tripulantes, que llevaban chalecos salvavidas, quedaron flotando a la deriva, a temperatura invernal.

El buzo sanantoniense explicó que el agua había mojado las baterías del motor y eso hizo que se detuviera, y que al aminorar bruscamente la velocidad la estela que deja la hélice los alcanzó como una ola de magnitud.

Una lancha de la fuerza naval logró rescatarlos minutos después. Luego de abrigarlos y brindarles las primeras asistencias a bordo, fueron trasladados hacia tierra firme, donde arribó una ambulancia que los llevó al hospital para su mejor atención debido a que los menores presentaban un principio de hipotermia.

Una vida bajo el agua

Brochado se dedica al buceo profesional desde que era un adolescente. Arrancó en su Salto natal, la ciudad uruguaya donde también vino al mundo el célebre jockey Irineo Leguisamo. Allí buceaba en apnea en busca de pequeños tesoros en naufragios en el río Uruguay. Más tarde realizó trabajos acuáticos en la represa Salto Grande, hasta que la vida laboral lo llevó a San Antonio Oeste, donde decidió quedarse para siempre.

La empresa que fundó realiza todo tipo de labores bajo el agua. Mantenimiento, soldaduras y otras reparaciones de embarcaciones, como también el rescate de aquellas que naufragan. Así logró un prestigio que lo erige en uno de los profesionales más destacados del país.

Entre sus labores más reconocidas, Brochado ostenta el haber participado en todas las expediciones en busca de los submarinos nazis que, según una teoría, llegaron a la costa rionegrina luego de que Alemania cayera derrotada en la Segunda Guerra Mundial.

La versión dice que una o dos embarcaciones fueron hundidas intencionalmente en la bahía Creek, entre Viedma y San Antonio, donde desembarcaron jerarcas del ejército alemán -entre ellos el mismo Adolfo Hitler- quienes luego se internaron en la Patagonia.

Hubo varios intentos, algunos impulsados por firmas extranjeras, pero nunca lograron encontrar las naves.

El buzo también tuvo activa participación en la creación del parque submarino de Las Grutas, con la preparación de los buques y su hundimiento controlado. El primero fue el Don Félix, en 2007, y luego le siguieron el Mariana Rojamar; el Chiarpesca 59 y el Polarborg I. Todos los operativos fueron exitosos y hoy ya esas naves se convirtieron en arrecifes artificiales que seduce a buceadores deportivos de todo el mundo, generando un nuevo atractivo turístico de relevancia. Hay un quinto buque, el Magdalena María, que está siendo acondicionado para sumergirlo.

La veta literaria

No solo de las profundidades vive el hombre. El uruguayo además es amante de la literatura y lo plasmó en 2020 en su libro “Vida de Buzo”, en el que relata algunas de sus experiencias vividas a lo largo de algo más de 40 años de desempeñarse en el ajeno y riesgoso ámbito laboral submarino. La obra tuvo un notable éxito, por lo que sacó una segunda edición ampliada. Fue declarada de interés municipal, educativo, histórico, cultural y social por el Concejo Deliberante de San Antonio Oeste.

Texto: La Mañana de Cipolletti

Foto ilustrativa

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