El fantasma sin cabeza. “Un tenebroso personaje que cobra vida para participar en hechos”

 

Son abundantes las leyendas que hablan sobre la presencia de fantasmas, como también sobre las circunstancias en las que el tenebroso personaje cobra vida para participar en distintos hechos o acciones. La inesperada aparición del espectro, por lo general, responde a un acontecimiento ocurrido en ese mismo escenario y se lo vincula a un acontecimiento que permanece irresuelto.

En la mayoría de los casos quienes advierten su presencia, consideran que retorna desde el más allá para concluir o finiquitar el pleito que le costó su partida de entre los vivos. Y este parece ser el caso que nos ocupa, debido a que el fantasma de esta historia tiene la particularidad más que notoria, porque le falta la cabeza.

El asunto es establecer ahora cual es la versión más aproximada respecto a la circunstancia en la que perdió esa parte de su cuerpo, ya que se han conocido una variada cantidad de historias que culminan asegurando que hubo un determinado suceso que protagonizaron personas de determinada institución que finalizo con el resultado que ya anticipamos.

En realidad, debemos puntualizar que se trata de una leyenda de la que se conocen una numerosa variedad de versiones, que si bien tienen puntos de coincidencia, difieren en el hecho o acontecimiento que da origen a la misma. Otra similitud es el efecto terrorífico o tenebroso que causaba a quienes en muchas ocasiones se encontraron frente a frente con el fantasma sin cabeza.

Las versiones escuchadas coinciden también en el escenario de aparición, ubicándolo todos en distintos sectores de la Base Naval Puerto Belgrano en la ciudad de Punta Alta, aunque la mayoría de los relatos mencionan que sus apariciones más frecuentes se produjeron en la zona conocida como Baterías.

De acuerdo a los relatos sobre el tema, el hecho que da origen a la leyenda se remonta a la etapa de construcción de esa unidad militar, en el año 1900. Unas versiones ubican al fantasma caminando en noches desapacibles, ventosas y bajo la lluvia, en tanto otros relatos lo describen montado a caballo y cerca del mar.

Algunos ex soldados que cumplieron con el servicio militar de antaño en esas dependencias, me contaron que lo vieron aparecer en las cercanías de la garita en la que se encontraban cumpliendo con la guardia durante algunas madrugadas.

No falta incluso quienes aseguran que en una ocasión, varios años atrás, el fantasma se cruzó en el camino de un vehículo y se ubicó en uno de los guardabarros lo que provocó que el conductor del vehículo abandonara el mismo y huyera a toda carrera. Cuentan también que durante un cambio de guardias, apareció frente a una patrulla cuyos integrantes  efectuaron disparos, que obviamente no causaron ningún efecto sobre la figura del aparecido

Sobre el episodio, que según las creencias y supersticiones dieron origen a la aparición del espectro que nos ocupa, existen más de una versión y en todos los casos surgen de situaciones dramáticas cuya resolución culmino con la muerte de quien desde el más allá viene ahora por su revancha.

La profesora Fernanda Martel, perteneciente al Archivo Histórico Municipal de Coronel Rosales (ciudad de Punta Alta), al hacer referencia al hecho en sí, dice que se trata del  “alma en pena de un coronel que fue decapitado por un  sargento con el que se disputó en duelo el amor de una mujer. Hecho ocurrido en la playa, lugar elegido como el campo del honor”. Martel cuenta que la victima alcanzó a internarse en el mar y aunque después el cuerpo se rescató nunca  se encontró su cabeza.

Otra versión que menciona Martel dice que el sargento que se disputaba el amor de la mujer con el teniente coronel, esperó a esté subido a un árbol y cuando su rival pasó, con su sable lo decapitó y luego enterró su cabeza. Desde entonces el fantasma del teniente busca su cabeza y trata además de sorprender a algún soldado en su garita de guardia para cortarle esa parte de su cuerpo y reemplazarla por la suya perdida.

La investigadora afirma que en los libros de novedades de esa guarnición militar nada figura al respeto, si en cambio, afirma que para esa fecha del 1900 se produjo un asesinato, cuya víctima fue el teniente coronel Carlos Mallo, quien se desempeñaba al frente del Batallón de Artillería de Costas, siendo el asesino el  sargento Segundo Distinguido Pablo Funes, en ese entonces encargado del IV Batería.

Respecto de este episodio, se supo que se produjeron informaciones encontradas y contradictorias, ya que muchos sostuvieron que Mallo trataba mal a Funes, incluso que lo había degradado por mal desempeño y hasta abofeteado.  Otras versiones afirman que Funes era epiléptico y en un ataque de paroxismo atacó y dio muerte a Mallo.

Condenado a prisión por tiempo indeterminado fue enviado a cumplir esa pena a la Isla de los Estados, pero poco después el presidente Figueroa Alcorta le conmutó la pena por la de presidio por 11 años, por lo tanto en 1911 obtuvo su libertad.

Si bien se resolvió judicialmente aquel crimen, el imaginario popular, las supersticiones, creencias e imaginación de los hombres, aun hoy mantiene vigente al fantasma que produce temores, principalmente en quienes deben cubrir guardias en esa zona durante la noche.

Es porque nunca falta quien les recuerde, con el propósito también que no se duerman, ya que puede aparecerse el “fantasma sin cabeza” a efectos de obtener una para reemplazar aquella que perdió hace ya más de cien años, en alguna de las circunstancias que hemos descripto aunque no haya certeza.

Texto: Eduardo Reyes, periodista y escritor de Viedma

 

 

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