Dos historias: Se quedó en casa de sus padres: debe pagar a hermanos. Joven y cambio de género

 

Un vecino de Cipolletti tendrá que compensar a sus tres hermanos luego de haberse quedado con la casa de sus padres. Como él vivía con su mamá, antes de que la anciana falleciera, formalizaron la donación del inmueble mediante escritura. Luego los restantes hijos iniciaron un juicio civil en el que plantearon diversas circunstancias para recuperar la propiedad familiar.

El fallo, que es de primera instancia y aún no está firme, condenó al hermano que se quedó con la propiedad y lo obligó a colacionar en la sucesión de su madre el valor total del inmueble a dividir en cuatro partes. Se llama “colación” a la obligación que tiene un heredero de regresar a la masa hereditaria el valor de aquellos bienes que recibió en concepto de donación con el objetivo de compensar a los demás herederos y así igualar las porciones.

En este caso, la madre le donó mediante una escritura el 100 por ciento de la propiedad pero, en función del reclamo de los restantes tres hermanos, tendrá que dividir el valor del inmueble en cuatro partes y compensar al resto de los herederos.

Surge del expediente que la familia vivió en el inmueble desde 1992. Allí crecieron los hermanos y luego cada uno tomó su rumbo, formando sus propios hogares. Cuando los padres envejecieron, uno de los hermanos se fue a vivir con ellos.

El papá murió en 2003 y la madre en 2016. Sin embargo, en 2014 el hijo que vivía con la anciana concurrió a una escribanía y allí se instrumentó la donación. Luego se fue de viaje con su pareja y como la mujer, por su avanzada edad, no podía estar sola se mudó a la casa de otro de sus hijos.

Los tres hermanos denunciaron que la mamá había sido abandonada y que la encontraron en total estado de desamparo. Además, sostuvieron que había firmado la escritura engañada puesto que ella no sabía ni leer ni escribir.

De todas formas, el fallo civil desestimó esa posibilidad puesto que la capacidad de las personas se presume y la donación había cumplido todos los requisitos de una escritura pública.

El hijo que recibió la propiedad respondió la demanda civil y afirmó que su madre le efectuó la donación porque él fue el único que siempre estuvo con ella y que se hizo cargo de todo, no solo desde el punto de vista emocional sino también desde lo económico.

El fallo afirmó que toda donación hecha en vida a uno de los herederos se toma como un adelanto de herencia, por lo tanto al realizarse la partición esa donación se computa y se debe compensar con bienes de igual valor a los demás herederos.

Fuente: Dirección de Comunicación Judicial – Poder Judicial de Río Negro

Acompañan decisión de adolescente a cambiar de género y volver a utilizar su apellido de origen

Ella quería olvidarse de su historia, cortar un vínculo repleto de malos recuerdos que tenía de sus padres adoptivos. Ella, además, desde los seis años se sintió “rara” y empezó a indagar las causas en internet, para darse cuenta de que, en realidad, se sentía mujer. De cómo se alcanzaron esos dos deseos, se trata esta nota.

Desde los 2 a los 12 años era un varón quien vivía junto a sus hermanos y hermanas en una institución bonaerense. A esa edad una pareja del Alto Valle rionegrino lo adoptó otorgándole su apellido, parecía que el sueño de una familia era posible. Pero dos años después esa situación culminó en la práctica. Hoy, también se materializa con su nueva identidad.

Así lo cuenta: “Lamentablemente la adopción no funcionó, yo no me sentía hija de ellos, no me sentía bien, empecé a escaparme cada vez más seguido. Yo no quería estar más con ellos”.

“Quizás querían un varón”, ensaya a modo de argumento que justifique el trato recibido.

A partir de allí comenzó en Viedma un nuevo camino de institucionalización y fue en el CAINA varones donde por primera vez pudo plantear sus sentimientos. En “algunos” operadores encontró un oído donde poder decirlo y en sus propios compañeros -después de la primera reacción de sorpresa- encontró apoyo. Finalmente hicimos el procedimiento todos juntos”.

“Fue un proceso que a mí me costó mucho, yo no quería ni el prejuicio ni el rechazo, pero tampoco sentirme así, siendo algo que no era”, cuenta.

El trámite legal implicó no sólo el cambio de género e imagen, sino además del nombre completo, “un nombre que me identifique, que busqué por internet” y que fuera además (a partir del cambio de apellido) un corte con aquella adopción de la cual no quería tener recuerdos.

El proceso fue impulsado por la joven con el acompañamiento del Ministerio Público de la Defensa, a través de la defensora de Menores Laura Krotter, quien presentó la demanda a fines de agosto del año 2020. La sentencia, suscripta por la Jueza Carolina Scoccia, destaca que la joven “a los 12 años llegó a esta provincia y, a partir de ese momento, modificó su apellido de origen por el de sus adoptantes, quienes (dos años después) tomaron la decisión de cesar en el ejercicio de las responsabilidades parentales de manera voluntaria y consciente”.

“Nadie la identifica ya con el nombre de pila con el que fue inscripta, en tanto en su vida de relación social y afectiva ya se efectivizó el cambio que aquí se solicita formalizar, habiendo transcurrido ella por un proceso interno que ha logrado consolidar la presente petición”, destacaba el requerimiento de Krotter.

En ese sentido, la sentencia agrega que “de lo conversado en la audiencia mantenida con la joven, claramente quedó acreditado que se autopercibe como mujer, se encuentra contenida y asesorada por un grupo de pares”.

En cuanto a la intervención judicial, sólo aparece necesaria por la falta de consentimiento de sus progenitores ante la minoría de edad que tenía la adolescente al momento de iniciar el proceso, “toda vez que a la sanción de la ley de identidad de género implicó la despatologización y la desjudicializacion de la identidad de género y tuvo como fin establecer un procedimiento que permita a las personas ejercer su derecho a la identidad, bastando su decisión personal y autónoma, limitándose el Estado a garantizar el derecho a ejercer la libertad de escoger y vivir acorde a como se autopercibe”.

Hoy, con su nueva identidad percibida y explícita en el Documento Nacional de Identidad, siente que las cosas, finalmente, se acomodan. “A partir de charlas con un operador decidí que quería volver a vivir a Buenos Aires; él me contactó con una amiga, una mujer trans con la cual me empecé a relacionar y que se reconoció en mi historia justo cuando yo iba a tirar la toalla y a renunciar a todo”, finaliza.

 

FUENTE: DEFENSA PUBLICA / VIEDMA

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