Recuerdos de Las Grutas. Cosas de un viejo, nomás. Un reconocido escritor de Valcheta

Yo tengo recuerdos imborrables del balneario Las Grutas- ¿Dónde estarán esas cosas que la pátina del tiempo ha dejado en algún lugar de la memoria? ¿Será cierto al decir de Jorge Luis Borges que las cosas vivirán más que nosotros?

¿Alguien se acuerda, por ejemplo, del tradicional boliche Chimocho, que marcó toda una época de Las Grutas y de las localidades vecinas?

¿Quién se acuerda del avión que aposentado arriba de un médano desde la Tercera Bajada parecía querer despegar?

¿Dónde se habrán perdido los carteles señaladores de las calles con forma de delfines? ¿Alguien recuerda las primeras fiestas del golfo cuando el escribano Néstor Cambarieri en un sobre atesoraba el nombre de la nueva Reina? ¿Y la voz del Elio Fragoza diciendo “desde el golfo más azul del continente?

¿Alguien tiene todavía el cancionero con las letras de las canciones de Serrat cuando vino a dar un recital al Polideportivo?

¿Quién compró artesanías en cuero (zapatos, bolsos, carteras) que confeccionaba Víctor Menjoulou, en su local de la Galería Casablanca?  ¿Qué eran los “Grutitos, el recuerdo dulce” y “San Guche de Miga”?

¿Quién se acuerda de doña Lía Mares trajinando la placita de artesanos y de don Carlos Sontang soñando complejos y galerías? ¿Alguno recuerda el sabor de las paellas gigantes del Conejo? ¿Dónde reposan los murales de Páez Vilaró?

¿Quién supo visitar La Buchaca? ¿Y alguien conserva algunos versos del poeta Hugo Alegre cuando recorría la peatonal con su mochila, su sombrerito y la remera de Boca?

¿Dónde habrá quedado el monociclo de Nico y Peque, el “Lámase la llama” el excelente “Circo V” y la voz de la negra Ana Pereyra cantando con Iturroz en “La Grela”?

¿Qué se habrán hecho los maravillosos barcos del Bocho Izco? ¿Y las primeras fichas de las tragamonedas del Casino?

¿De dónde vinieron los leones que trajera Adrián Justo y que custodian todavía la escalera de Marnos? ¿Dónde estará Chaninga con sus pulpos?  ¿Y la confitería que regenteaba el Tomy Tomasini y atendía el negro Oscar Guitérrez que me hacía escuchar a los Hermanos Pachano? ¿Y las actuaciones del infortunado Ferragout y su “Ciprés en llamas? ¿Y de las Chicas Lanzallamas que me cuentan? ¿Dónde estaba Tana Buceo y la librería de César Lorenzo con su perro Aquiles? ¿Y dónde la Panadería “La media luna” que atendía Natalio Mirensky mientras su perro Patán dormía debajo de una reposera? ¿Y la voz del Maxi de la radio Éxitos?

¿La vieja terminal de micros, los teléfonos públicos, la confitería Jonoe, el comedor de Gas del Estado, el recuerdo del Tilo Rajneri, el barco “El Marques” de Nievas, la Casa Rosada, el viejo ACA?

Parafraseando a Borges, puedo decir que habrá alguna calle de Las Grutas que ya estará vedada a mis pasos. Con la edad solamente van quedando los recuerdos. Serán cosas de viejo, nomás.

 

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

 

 

 

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