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El escritor rionegrino Elías Chucair y el bosque de los cedros milenarios

Cuenta don Elías Chucair, en su ameno libro “Hacia mis raíces…el Líbano”, que en la zona de Becharre se encuentra la cuna del bosque más antiguo de cedros.

Según Elías “allí se pueden contemplar los más ancianos ejemplares de los bíblicos cedros, los que en tiempos remotos cubrían grandes superficies  de ese país”.

“En una altitud que supera los dos mil metros, se yerguen los milenarios vigías del espacio y la distancia”.

“Algunos ejemplares superan los treinta y cinco metros de alturas y sus troncos alcanzan de doce a catorce metros de diámetro. Su edad, en algunos casos, llega a los tres mil años”.

“Los cedros del Líbano no han sido testigos indiferentes del paso de los siglos. Ellos han sido mencionados en la Biblia y en las antiguas escrituras, jugando un papel importante en la cultura, en el comercio y los ritos de Oriente”.

“El paso del tiempo ha escrito su historia en la rugosidad de la corteza de sus troncos. En el III milenio a J.C., ciudades de la costa, como Biblos, comenzaron a comercializarlos con Egipto. Con el paso de los siglos, los cedros estuvieron en la flota de los fenicios y en el Templo de Salomón y los egipcios los utilizaban para la momificación y su resina para calafatear”.

“Estos venerados ancianos de las alturas, fueron muy codiciados antiguamente por el tamaño de sus troncos, su resistencia y su perfume. Estuvieron en la construcción de los barcos, de los sarcófagos, de los palacios y de los templos”.

“Durante la primera guerra mundial los cedros se convirtieron en los abastecedores de madera para el tendido de la línea ferroviaria uniendo Trípoli con Haifa, por las tropas británicas”.

“En la actualidad, acompañan a esos antiguos y vivos monumentos vegetales, millares de árboles jóvenes  que han sido plantados con el fin de asegurar la sobrevivencia de ese patrimonio nacional”.

En su reciente visita a Valcheta, en el marco de la Feria del Libro, don Elías nos regaló a todos con su vos emocionada un poema inédito que titulara: LOS CEDROS DEL LIBANO

Desde lejos en el tiempo los cedros/ habitan la alta cordillera libanesa/ protegiendo a sus fértiles valles/ con fieles guardianes centinelas.  De su antigüedad lo afirma la Biblia/ y la historia nos cita/ que barcazas de su madera con fenicios/ llegaron a la América recién conocida.  Y cuentan que sufridas caravanas/ que al desierto vencían/ ansiaban llegar a su deseada sombra/ para reponer agotadas energías.  Conocí bodegas de vino de dos siglos/ construidas en socavón de las montañas/ con vigas y columnas de cedros/ que logran conservarlas intactas.  En la entrada a Monte Líbano convivimos. / Acaricié su tronco que tenía tan cerca/ y use sombra de sus fuertes brazos/ que le ponían trecho a la carretera.  Cálida belleza a los paisajes/ logran dar los emblemáticos cedros/ testigos in mutables de culturas/ que pasaron por el Líbano nuestro.  Hito vegetal que transmite fortaleza/ a quienes habitan sus tierras/ y ellos le rinden eterno homenaje/ en el paño de su libre bandera. En las noches las lunas los besan/ las brisas dialogan con sus ramas/ y los soles les templan los troncos/ al antiguo morador de la montaña.

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

Foto: diario Río Negro

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