Museo Salesiano de Viedma: El fantasma Benito y otros raros momentos en la Manzana Histórica

 

Marisa Quintana (57) está a cargo del Museo Salesiano de Viedma desde el año 2000, aunque ella trabaja desde 1991 en ese llamativo lugar, ubicado en el sector de la calle Rivadavia de la Manzana Histórica.

“Acá ocurren fenómenos raros, porque por momentos se ve pasar alguien por los pasillos y, a veces, es una sensación continua”, dice Quintana, quien reconoce que ella misma le puso “Benito” a la extraña figura que alcanza a percibir.

La cuidadora del Museo, nativa de Viedma, recuerda algunos de los extraños momentos que vio o que le contaron.

“Una vez, Pablo (ex empleado) estaba con su novia en la cocina tomando mates cuando ella vio a un hombre vestido de negro que intentaba entrar al Museo desde el patio interior de la Manzana Histórica.

La chica, sin moverse ni siquiera pestañear, tenía clavada la mirada en un punto fijo, aparentemente sorprendida por la “aparición” de la supuesta figura humana.

Esa situación se la contó Pablo a Marisa mucho tiempo después del extraño suceso.

“También, una empleada que trabajaba acá y otras personas me contaron que vieron a una mujer vestida de negro caminar por el Museo. Y una escritora que contaba cuentos a chicos escuchó el insistente ruido de mi llavero y por eso me llamó a gritos para que dejara de moverlo, pero yo estaba en ese mismo momento en la ciudad de Bahía Blanca”, contó Quintana.

Durante la charla con masrionegro, narró algunas de las propias experiencias de percepción, como las luces de todas las salas del Museo Salesiano que se prendían y apagaban, sin cesar, por momentos.

También rememoró el diálogo que mantuvo hace 14 años con Fuentes Rada, un experto restaurador de interiores de edificios históricos. “Un día lo vi muy pálido, como helado. Y le pregunté. ¿No durmió? Y me respondió: “Anoche no me dejaron dormir, caminaron alrededor de mi cama”, dijo Fuentes Rada, quien se había acostado, después de una agotadora jornada, en un sector del Museo donde trabajaba.

Entre otras anécdotas, Marisa Quintana aclaró que “yo le puse Benito al fantasma” o la energía que recorre las salas y pasillos del Museo Salesiano de Viedma. Un lugar con mucha historia.

 

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