Plan Castello, el día después.  ¿Quién tiene el peronómetro?

 

Sin lugar a dudas que la aprobación legislativa al Plan Castello traerá innumerables beneficios a la provincia toda y es auspiciosa la puesta en marcha de un  proyecto integral de obras a mediano y largo plazo.

El voto dividido del Frente para la Victoria deja lugar a varias interpretaciones políticas. En  primer término, plantea consideraciones sobre algunas metodologías partidarias ya perimidas por el tiempo.

No puede “ordenar” un partido político, de ninguna manera, la forma de votar de sus legisladores, porque una vez elegidos por el voto popular son representantes del pueblo que los votó y no aparceros de parcialidad política alguna. Menos aún en el Justicialismo donde el general Perón decía que conducir no es mandar ni ordenar, sino persuadir. Para eso están los legisladores, para privilegiar en primer lugar los intereses provinciales y los de la ciudadanía antes que los personalismos individuales o de sector. Eso se hace con disenso y con acuerdos buscando el consenso dentro de la pluralidad de opiniones en forma respetuosa como corresponde hacerlo en una democracia adulta. Sin agresiones, descalificaciones, malas palabras o exigencias a sus propios compañeros de ruta.

Por otra parte ¿Qué sanción se aplicará a quienes votaron en forma diferenciada? ¿Expulsarlos del partido como se ha hecho tantas veces con los que piensan  diferente? Descalificarlos y tratarlos de traidores como tantas veces se ha hecho. Pero ¿Quiénes son los traidores? ¿Quién tiene el peronómetro? ¿Qué es preferible, la rabieta de algunos dirigentes o tener que rendir cuentas a los intendentes y los pobladores de su circuito que esperaron el acompañamiento para concretar obras históricas como el gasoducto en la Región Sur?

El pez por la boca muere y a las palabras en política no se las lleva el viento. Antes de los acontecimientos no se debe amenazar con castigar a quienes voten en forma diferente. Un legislador que verdaderamente se precie debe obrar conforme a lo que su conciencia le dicte antes que traicionar a sus propias convicciones.

Quienes hacen de la política un  campo de batalla y mandan en forma autoritaria a los demás lo que ellos quieren que hagan a su propio antojo y paladar, son los únicos responsables de las derrotas electorales, porque la gente está harta de las actitudes del sindicato de estos viejos políticos.

Deberían memorizar y hacer carne el sabio apotegma del general Juan Perón: “Primero la Patria, después el Movimiento y por último los hombres”.

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

 

Título original de la nota: Plan Castello, el día después

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