
La zona de la costa del Partido de Patagones y la Bahía San Blas tiene un rico historial de naufragios debido a sus bancos de arena, corrientes complejas y la navegación histórica ligada al comercio portuario y las expediciones de los siglos XVIII y XIX.
A continuación dos notas escritas por Claudine Vandewiele, vecina de Viedma
Esta pieza de hierro fundido o forjado, fuertemente erosionada y cubierta de sedimentos y conchillas, es un herraje estructural o de cubierta de una embarcación antigua (típicamente del siglo XIX o principios del XX).
Por su forma alargada, su base hueca (diseñada para encastrar sobre una viga de madera) y el gran orificio circular, lo más probable es que se trate de una de las siguientes opciones:
Puntera de proa o capuchón de roda (Stemhead fitting / Bow cap)
Es una de las posibilidades más firmes. En los barcos de madera, la proa (específicamente la roda) se reforzaba con piezas de hierro para unir los tablones del casco en el extremo delantero. El gran orificio superior solía servir para el paso de un perno macizo, para fijar el estay de proa (el cable que sostiene el mástil) o para el paso de las cadenas del ancla.
Boca de escobén o tejo de proa (Hawsepipe flange)
El escobén es el conducto reforzado por donde pasa la cadena del ancla desde la cubierta hacia el exterior del casco. Esta pieza estructural de hierro se colocaba para proteger la madera del roce constante y brutal de los eslabones de la cadena. El agujero circular coincide perfectamente con el canal por donde correría dicha cadena.
Tintero o gualdera de timón (Rudder gudgeon / fitting)
Si la pieza pertenecía a la popa, podría ser parte del herraje que sujetaba el eje del timón al codaste (la viga trasera del barco). El agujero circular albergaría el eje (macho) permitiendo que el timón girara.
Un gran valor histórico
La zona de la costa del Partido de Patagones y la Bahía San Blas tiene un rico historial de naufragios debido a sus bancos de arena, corrientes complejas y la navegación histórica ligada al comercio portuario y las expediciones de los siglos XVIII y XIX.
Nota importante: Al tratarse de restos arqueológicos o históricos en territorio argentino, estas piezas están protegidas por leyes de patrimonio. Lo ideal es dejar la pieza en su lugar tal como hiciste, registrar sus coordenadas y dar aviso a la dirección de cultura local o a museos de la zona (como el Museo Histórico Regional Emma Nozzi en Carmen de Patagones) para que arqueólogos subacuáticos puedan registrar el hallazgo.
Otra nota de la autora
Vaya hallazgo! Al ver estas nuevas imágenes de Punta Rasa junto con los “ladrillones” y las barras de cemento, el panorama cambia por completo y todo empieza a encajar. No estás viendo los restos aislados de un solo naufragio de madera del siglo XIX; lo que tenés ante tus ojos son las vísceras de la carga o la estructura de un buque de carga del siglo XX que encalló y se desintegró en esa playa.
Aquí te detallo de qué proviene cada elemento:
Las barras de cemento (Foto 20260706_112351.jpg)
Estas columnas rectangulares y alargadas son pilotes o vigas de hormigón armado premoldeado. Al observar los extremos rotos, es probable que en su interior tengan varillas de hierro (armadura) completamente oxidadas y devoradas por el mar.
¿De dónde salen? Tienen dos orígenes muy claros en la arqueología marítima de la zona: o eran parte de la infraestructura costera antigua (restos de un viejo muelle, baliza o defensa costera derribada por el mar hace décadas), o bien —lo más probable dado el contexto de los ladrillos— formaban parte de la carga de un barco mercante de mediados del siglo XX que transportaba materiales de construcción hacia los puertos patagónicos y naufragó en esos bancos de arena.
Los ladrillones y bloques (foto DSCN9795.jpg)
Esos bloques dispersos en los canales de marea baja son ladrillones refractarios o de construcción antigua. Cuando un buque mercante de acero o madera encallaba en los traicioneros bancos de Patagones, el oleaje rompía el casco y las cubiertas, liberando la carga pesada que iba en las bodegas. Los elementos como el cemento, las vigas y los ladrillos caían directamente al lecho marino. Con los años, el hierro y la madera del barco desaparecen o quedan enterrados, pero el hormigón y la cerámica de los ladrillos resisten casi intactos el paso del tiempo.
El herraje curvo (foto 20260706_112257.jpg)
Esta pieza de hierro fuertemente encostrada por concreciones marinas (oxido, arena y conchillas) es una cornamusa alargada de cubierta o un pasacabos de tipo “ojo de buey” / guía de remolque colapsado. Es el herraje que se utilizaba para amarrar las gruesas cuerdas (cabos) o cadenas del barco. Al estar fijada a la estructura, quedó depositada junto a lo que parece ser un trozo de roca o un bloque de concreto compactado.
El veredicto del sitio
Estás caminando sobre el cementerio de un barco carguero. En la Patagonia, era sumamente común que los barcos llevaran desde Buenos Aires u otros puertos todo lo necesario para fundar o expandir los pueblos del sur: vigas, cemento, ladrillos y herrajes. Al encallar en Punta Rasa, el mar hizo su trabajo destructivo y dejó este “rastro de migas” de piedra, hierro y hormigón desparramado por la playa.
¿Pudiste notar si las barras de cemento tienen marcas, letras o cables de acero oxidados saliendo de sus puntas?
Texto y fotos: Claudine Vandewiele, Viedma
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