No vale la pena pelearse con los amigos por defender a políticos que ni siquiera se han conocido nunca.
Los políticos (no todos) mienten y prometen cosas que nunca van a cumplir; los amigos te hablan con la verdad y no te prometen cosas que no van a cumplir.
Los políticos te visitan cuando están en campaña y después si te he visto no me acuerdo; los amigos están siempre.
Los políticos como los efímeros aletean antes de morir porque están cuatro u ocho años y después no son ni un recuerdo; los amigos te acompañan siempre.
Los políticos una vez en su cargo no te contestan ni los mensajes ni las llamadas porque siempre están muy ocupados; los amigos te llaman siempre, te visitan si estás enfermo, te invitan a comer, te quieren.
Los políticos (algunos) se cambian de camiseta conforme a como soplan los vientos; los amigos son consecuentes y leales.
En fin, dan mucha tela para cortar.
Jorge Castañeda, escritor de Valcheta, Río Negro
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