
Por Carlos Espinosa, periodista de Carmen de Patagones y Viedma
Acaba de publicarse el libro “Mujeres y dictadura, memorias sobre la historia reciente de Río Negro desde una perspectiva feminista”, de la Editorial de la Universidad Nacional de Río Negro.
El volumen de 510 páginas recopila los testimonios de 18 mujeres, que vivieron en distintas ciudades y pueblos de la provincia de Río Negro durante algún tiempo dentro del lapso de la dictadura cívico militar y fueron víctimas de la persecución, la represión y las violaciones a los derechos humanos. En algunos casos ellas mismas sufrieron detenciones, en otros la violencia cayó sobre personas muy cercanas en sus entornos familiares. Otras quedaron solas y destrozadas después del secuestro, asesinato o desaparición de sus compañeros o esposos. Todas ellas son activas y valerosas militantes por la Memoria, la Verdad y la Justicia.
La investigación partió de una convocatoria del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Derechos, Inclusión y Sociedad (CIEDIS) de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) a la que se sumaron trabajadoras del Archivo Provincial de la Memoria (de la Secretaría de Derechos Humanos de Río Negro) e integrantes de la Asociación de Familiares y Víctimas del Terrorismo de Estado de Río Negro, con el objeto de recuperar estas voces, vivencias y reflexiones.
La tarea inicial de planificación de la estrategia y la realización de las entrevistas, con el posterior ordenamiento y edición del material recogido, demandó tres años de trabajo. Otros doce meses se ocuparon en la elaboración del libro impreso, cuidada edición como las que ya son habituales en Editorial UNRN.
En la ardua etapa previa un equipo interdisciplinario, conformado mayormente por mujeres, partió de una rigurosa planificación de objetivos, selección de métodos de trabajo, elección de las entrevistadas, contactos y trazado de la agenda de entrevistas, aprestamiento de los recursos tecnológicos, viajes, análisis del material recolectado, edición y compaginación de los cortes temáticos, armado del soporte digital, y revisiones varias del resultado.
En la contratapa del libro se puede leer:
“Nuestra época convulsionada parece caracterizarse no sólo por las reivindicaciones de pasadas violencias estatales sino por la emergencia de nuevos imaginarios de crueldad, cuya base es la deformación de la realidad histórica que se ejecuta mediáticamente con la proliferación de discursos de odio, sin sensibilidad y, por supuesto, sin evidencia.
En este contexto, no es casual que a la vez que se niega o, peor, se intenta legitimar la violencia desde el Estado, se niega también la especificidad de la violencia ejercida por razones de género. Y es que, como ha demostrado la antropóloga argentina Rita Segato, esta última es la escuela de todas las demás violencias.
Desde las coordenadas del presente de este primer cuarto del siglo XXI, este libro viene entonces, por un lado, a dialogar con quienes trabajan para la recuperación de la memoria, aportando voces que hasta tiempos recientes no habían sido suficientemente tenidas en cuenta. Por el otro lado, viene a contraponer a aquellos discursos de odio deliberadamente vacíos y desmemoriados el testimonio de mujeres -18 entrevistas- con nombres y apellidos, con cuerpos y subjetividades que atravesaron el horror antes, durante y después de la última dictadura cívico-militar en la Argentina y, puntualmente, en la provincia de Río Negro.
Así, pretende realizar una contribución al conocimiento del pasado reciente -pero que también es conocimiento sobre las urgencias del presente y, sin dudas, del futuro- desde una perspectiva feminista”.
Las entrevistadas –auténticas protagonistas de la obra- son Marta Rodríguez, de Viedma; Estela Delpech, de Bariloche; Nilda Nervi, de Viedma; Beatriz Padín, de Bariloche; Cristina Cévoli, de Viedma; Mimí Bringue, de Viedma; Vilma Rial, de Viedma; Elida Cifuentes, de Cipolletti; María Teresa Causa, de Bariloche; Nora Rivera, de Cipolletti; Cecilia Lini, de Viedma; Martha Bronstein, de Bariloche; Noemí Labrune, de Cipolletti; Marta Borda, de Viedma; Pelusa Maders, de Viedma; Mirta Díaz, de Viedma; Gloria Soratti, de Puerto Madryn; y Gladys Elvira, de Viedma.
En sus historias hay secuestros, asesinatos y desapariciones, detenciones y torturas, despidos, persecuciones y exilio. Pero se destacan las convicciones en torno a la libertad y la justicia, y no hay resentimientos ni sed de venganza hacia quienes ejecutaron el sangriento plan de exterminio y terror implantado en la Argentina en 1976. Todas estas mujeres son cabal demostración de entereza y coraje ante la crueldad de la que fueron víctimas. Después de leer sus relatos surge el deseo de abrazarlas.
Sus palabras y gestos nos interpelan. ¿Qué estamos haciendo, qué somos capaces de hacer para evitar que todas esas atrocidades se vuelvan a repetir?
El contenido de cada uno de estas historias personales no es cuestión del pasado, como algunos pretenden instalar. Está presente, y por ello mismo es materia de juicios por crímenes de lesa humanidad que se están desarrollando en estos mismos tiempos, muy cerca nuestro en las ciudades de Bahía Blanca y Neuquén.
En la tapa del libro aparecen los rostros de esas 18 valientes mujeres que contaron tristes experiencias con la firme esperanza de que esta clase de sucesos no ocurran Nunca Más.
Cada entrevista está acompañada por la ficha técnica que menciona a la totalidad del personal del proyecto afectado en cada ocasión. En este sentido se nota el cuidado por la acreditación de las tareas y sus respectivos responsables.
La transcripción de las charlas fue muy respetuosa –cosa que este cronista puede afirmar porque tuvo acceso a los videos de las entrevistas, que estuvieron disponibles hasta hace un tiempo en un sitio web- y fue segmentada de manera que se identifican fragmentos referidos a temas tales como militancia, educación y profesión, familia, feminismo, pareja y sexualidad, trabajo, violencia, situación de detención, y otros aspectos de sus vidas antes, durante y después de la dictadura.
La compilación de la obra fue responsabilidad de Mariana Rulli, Javier Torres Molina y Lucía Zanfardini; del equipo de investigación también participaron Julián Arribas, Adriana Battistón, María Eugenia Cattáneo, Elida Dalia Chaina, Pablo Degliantoni, Julia del Carmen, y Zihuén Ernesto Vizcaino. Desde la perspectiva historiográfica y social hicieron aportes Pilar Pérez y María Marta Quintana, enriqueciendo el objetivo propuesto.
Por Editorial UNRN tomaron parte Ignacio Artola, como director del área; Diego Martín Salinas, en la coordinación editorial y edición de textos: Candela Suárez y Mariana Pou Moragues en la corrección de pruebas; y Sergio Campuzzano en la diagramación y diseño.
Para quienes fuimos contemporáneos de la dictadura cívico militar este libro es útil como ratificación de la Memoria y de nuestras convicciones de repudio al terrorismo de Estado. A los lectores jóvenes, sobre todo quienes nacieron después de 1983, puede confirmarles la información ya recibida y, en caso que ese caudal sea escaso o contradictorio, quizás contribuya a despertarles nuevos interrogantes que los acerquen a la Verdad.
Es deseable que los editores y la Asociación de Familiares y Víctimas del Terrorismo de Estado organicen actos de presentación del libro en distintos puntos de Río Negro, con la participación de algunas de las mujeres que prestaron sus testimonios. En estos tiempos peligrosos que vivimos es necesario sumar esfuerzos para oponernos al negacionismo y la fábula odiosa.
Carlos Espinosa, julio de 2025
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