Por Jorge Castañeda, escritor de Valcheta
Generalmente se suele afirmar que los poetas y los artistas crean sus obras con su propia tristeza y con su dolor construyen un mundo propio.
Romain Rolland solía decir que “de alguna forma sirven con su obra de sostén a todos los desvalidos; y que el desgraciado se consuela con encontrar otro desgraciado como él, que, a pesar de todos los obstáculos de la naturaleza había hecho cuanto de él dependiera para ser hombres dignos de tal dictado”. Uno de ellos, tal vez el mayor de esa legión heroica fue el bueno y genial Beethoven que supo decir más allá de todos sus infortunios personales: “Poe el dolor, la alegría”.
Pablo Neruda, poeta de Chile y de América en uno de sus mejores versos de gran intimidad exclamó: “Estoy triste, pero yo siempre estoy triste”. Y el gran Atahualpa sostenía en “La añera” que “tenía una pena antigua”.
En su interesante libro “Vidas de radio”, el escritor de Ingeniero Jacobacci Gustavo Abel Di Crocce, rescata un recuerdo que lo impactó.
Cuenta que en oportunidad de realizar un reportaje al cantautor de Córdoba Aldo Monges, me ocupé de tener en mente datos de su trayectoria y siempre estaban más presentes las canciones más exitosas del trovador, las que eran difundidas con relativa frecuencia durante la programación. Si repasamos su discografía, nos encontramos con un cúmulo de canciones románticas entre las que sobresalen deliciosas melodías que enmarcan letras de desencuentros y tristezas. Cada vez que inquiría por un tema por un tema musical que aludía a un alejamiento amoroso, una traición o un desencanto, inevitablemente me sugería que se trataba de sucesos que habían tenido lugar en su propia vida, y me lo contaba con algunos detalles sensibles. En realidad, yo formulaba la consulta con la esperanza queme respondiera que era algún hecho acaecido a algún amigo o persona de su conocimiento.
Pero no, inevitablemente eran tristes momentos que le había tocado vivir personalmente. La entrevista resultó interesante, como todas las logradas con los exponentes de la música popular, pero cuando concluimos la grabación, no pudimos menos que comentar con el operador de estudios que había escuchado atentamente la nota: “Pobre hombre… todas las cosas que le pasaron”. Por supuesto q ue el popular trovador tuvo la capacidad de resiliencia para convertir sus fracasos amorosos en populares formas musicales que le retribuyeron con la alegría del reconocimiento del público”.
En oportunidad de presentarse para una actuación en Valcheta tuve la oportunidad de mantener una amena charla con él y tuvo la gentileza de dedicarme uno de sus discos de larga duración, manteniendo por largos años unan relación epistolar donde supimos intercambiar palabras y poemas.
Entre sus temas más conocidos se pueden mencionar: “La tristeza de mi mujer”, “Brindo por tu cumpleaños”, “El hijo que no he tenido”, “Corazón si te vas” y tantos otros.
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