Gabino Jacinto Ezeiza nació el 3 de febrero de 1858 en el barrio de San Telmo en Buenos Aires y, según sostienen los historiadores, se convirtió en uno de los más notables payadores argentinos, destacándose como músico y compositor, en Argentina y Uruguay.
Por ese entonces, los afro eran un grupo muy numeroso e importante de la población en Buenos Aires y la mayoría se concentraba en los barrios de Balvanera, Montserrat, San Telmo y Catedral, zona que en forma despectiva se la identificaba como “del Mondongo”, precisamente por la numerosa cantidad de africanos y afrodescendientes que habitaban el sector
Se cuenta además que “el Negro Ezeiza”, como se lo conocía debido a su piel oscura por descender de esclavos africanos, tuvo su primera guitarra merced al obsequio efectuado por Pancho Luna, pulpero y payador de San Telmo.
El destacado payador era hijo de esclavos y como tal llevaba el apellido de sus patrones o dueños, que en este caso era la familia Ezeiza. Informaciones de la época adjudican al payador haber sido quien impuso el ritmo de milonga para la payada por sobre otros utilizados.
Desde el inicio de sus actividades payadoriles, Ezeiza se identificaba artística y políticamente como libertario, aunque posteriormente se sumó a la Unión Cívica Radical y se convirtió en gran amigo, nada menos que de Don Hipólito Yrigoyen.
Las crónicas de la época recuerdan por varias razones la payada que el negro Gabino sostuvo con el uruguayo Juan de Nava, destacado cultor también del canto repentino, cuya trascendencia fue tal que la fecha del enfrentamiento 23 de julio de 1884 quedó inmortalizada designando esa fecha como “el día del payador”.
El encuentro, según se acordó, tuvo lugar en una cancha de pelota de Paysandú, aunque hay quienes sostienen que fue en Montevideo y el “cantor del pueblo” como también se lo conocía a Gabino Ezeiza, quien fue declarado ganador, luego que en verso haya recorrido diversos temas como el valor, la destreza, el amor, la lucha, hechos históricos y mucho más.
Se recuerda que en el comienzo del enfrentamiento Gabino interpretó a manera de homenaje la canción “Heroica Paysandú” aludiendo de esta manera a esa población que había sido atacada y bombardeada por Brasil.
Algunas crónicas del suceso afirman que Gabino fue hostigado por el publico oriental y en respuesta a ello, quizás para neutralizar esa hostilidad, improvisó su célebre saludo a Paysandú.
De acuerdo a datos que se conservan del destacado payador, éste disponía de una capacidad de improvisación prodigiosa y se le reconoce la autoría de más de 500 composiciones que interpretaba en sus presentaciones en pulperías y distintas reuniones. En ellas Ezeiza recordaba o recreaba acontecimientos notables o ponía en conocimiento del público novedades o noticias de hechos ocurridos en otros lugares, siempre dentro de lo popular o identificado con los campesinos o trabajadores rurales.
Ezeiza militaba políticamente en la Unión Cívica Radical y mantenía una sólida amistad con quien sería el primer presidente de la Nación elegido por el voto de los ciudadanos, Hipólito Irigoyen, y precisamente en un acto que compartieron Irigoyen le solicitó al virtuoso payador que diera también su mensaje a los presentes, quien acepto y así lo hizo.
Contrariamente a lo que todos esperaban, la alocución de Ezeiza no fue brillante ni mucho menos, más bien dirían sus correligionarios fue un tanto floja, con ciertas complicaciones para hilvanar el mensaje, con algunas pausas en el decir y con ausencia de conceptos claros, como se esperaba.
Al finalizar, y a pesar de las dificultades que tuvo durante su exposición, sus amigos lo felicitaron y abrazaron, pero no faltó quien le haga notar que su discurso no tuvo la relevancia que lograba cuando payaba.
Entonces, cuentan y así quedó como recuerdo y anécdota, que cuando le hicieron notar su fallida participación en aquel acto proselitista, Ezeiza respondió con firmeza y convencido; “lo que pasa que otra cosa es con guitarra.” Expresión contundente respecto a que su impronta, cobraba vuelo en las payadas cuando acompañado con su guitarra desarrollaba su claro pensamiento en decimas.
Desde entonces quedó popularizado aquel dicho o expresión del eximio payador, que a las claras afirmaba que con la guitarra las palabras, le brotaban con mayor fluidez y se convirtió en un dicho popular.
Gabino Jacinto Ezeiza es considerado el máximo exponente del arte payadoril de nuestro país, quien había nacido en el barrio de San Telmo, conocido tambien como el barrio del Mondongo, el 3 de febrero de 1858 y murió el 12 de octubre de 1916 en Buenos Aires, coincidentemente con el día que su amigo Hipólito Irigoyen asumía la Presidencia de la Nación.
Texto: Eduardo Reyes
Las Grutas — Río Negro
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