Historia del transporte de pasajeros en San Antonio Oeste: Fusión de empresas patagónicas

 Para la década del ´30, ya había pasado a la historia la época de los carros y de las carretas.

 Puerto San Antonio era una ciudad de avanzada, la primera del Territorio de Río Negro y también del Norte patagónico.

 Intensa actividad portuaria y comercial, cabecera del ramal ferroviario de la Línea Sur, primer aeródromo al Sud de Bahía Blanca, primer mercado de concentración de lanas y frutos del país. Sus notables edificios la perfilaban como una futura gran ciudad.

 El 5 de mayo de 1934 se había terminado el ramal ferroviario Puerto San Antonio – Nahuel Huapi y Puerto San Antonio era cabeza de riel que le imprimió mayor actividad económica.

 Puerto San Antonio Oeste tenía más de 8000 habitantes, Viedma 2500, Bariloche 2000, Roca 3000, Neuquén 2500, Puerto Madryn 2000, Comodoro Rivadavia 4000.

 Además de sus condiciones naturales y estratégicas, el pueblo apoyaba firmemente con su trabajo y con su dinero. Un futuro promisorio imprimía de una fe dinámicaa los sanantoniensesde los años ´30.

 En 1934, el escritor Robert Arlt recorría en tren la Patagonia.

Como era habitual, el tren hace su parada en San Antonio Oeste, de una hora aproximadamente, ya que aquí se cambiaba de lugar la locomotora y se realizaban otros trabajos para seguir viaje por la Línea Sur hacia Bariloche.

 En esa oportunidad el escritor describe el lugar en una publicación que hace en el Diario El Mundo el 16 de enero de 1934:

  “La parada en San Antonio nos ofrece una variación en el paisaje y en nuestra postura. Descendemos para estirar un poco las piernas en el andén y la vista sobre el pueblo. Es un inmenso caserío. Las viviendas diríanse construidas de cajones de autos. Hay tierra, tierra y abundancia de plantas raquíticas. Las mismas que se esforzaron por romper la monotonía inaguantable del viaje. Pero falta ¡AGUA!. Esta se trae desde otro pueblo en el tren. Los que en este momento me leen en Buenos Aires, después de haberse dado su buen baño matutino y de haber bebido toda el agua que se les antoje, jamás podrán darse una idea de lo que significa un pueblo bien poblado donde nadie puede darse el lujo de dar vuelta a la canilla y ver correr a chorros el agua”

 Roberto Arlt. “Quinta aguafuerte “

Publicado en el Diario El Mundo el 16 de enero de 1934

 La época de los carros y las carretas había quedado atrás y se imponía el automóvil, pero para el año 1935 todavía los Ford T, Ford A y los Chevrolet, tenían que transitar por las viejas huellas de carros desde la salida de Bahía Blanca.Cuando había llovido 3 ó 4 mm el camino se volvía casi intransitable, corriendo el riesgo de caerse a la banquina y quedarse allí.

 En 1935 se abrió la picada que luego sería la ruta 251 desde Río Colorado pasando por Cina Cina, se cruzaba en balsa a Conesa y la picada seguía hasta San Antonio Oeste. Era un desmonte hecho a pala y pico, de unos 3 metros de ancho sin ripio ni alcantarillas.

 Desde San Antonio a Viedma había que tomar la vieja huella de carros que seguía la vía nueva del ferrocarril:un terreno jabonoso cuando había llovido, unas 55 tranqueras que abrir y cerrar, llevaba todo un día llegar a Viedma.

 Por la volcada de ripio en las partes más bajas o pantanosas y cuidadas por escasas cuadrillas que trabajaban con la cuchilla Champion, arrastrada por una docena de caballos, las primeras picadas, de a poco, fueron mejoradas.

 Por estos años transitaba estas picadas un personaje muy particular, Guillermo Isidoro Larregui Ugarte, “El vasco de la carretilla”, llegó de su España natal a Buenos Aires con solo quince años en 1900. Al inicio trabajó como marino. Después, en la Patagonia, fue peón en una petrolera norteamericana en la que estuvo hasta 1935.

 Ese año, durante una reunión con amigos hizo una apuesta que le cambió la vida y que lo convirtió en uno de los personajes más excéntricos de la Argentina.

 “Yo me animaría, les dije, a cruzar toda la Patagonia a pie y a ir hasta Buenos Aires con una carretilla. Lo tomaron a broma y uno de ellos me trajo una carretilla. Luego, cuando vieron que yo me disponía a emprender el viaje y que la cosa iba en serio, se sorprendieron”    

                                                                                                                                                               Guillermo Isidoro Larregui

Isidoro Larregui recorrió a pie alrededor de 22.300 km a lo largo de 13 años.

 El 26 de agosto de 1935 recaló en Puerto San Antonio, recorrió la costanera local y compartió gratos momentos con los vecinos, especialmente con a familia Lorenzo con quien entabló una duradera amistad.

 El primer transporte por ruta desde Bahía Blanca hasta San Antonio Oeste fue la empresa “El Porvenir”, su fundador Don Juan P. Gentilucci, manejaba, él mismo, su único camión y aseguraba un servicio semanal que se destacaba por su puntualidad.

 Antes de los años 1928/29 llevaban pasajeros en coches “Hudson”, por la huella vieja a Puerto Madryn y a Trelew: Ángel Castro, José Ojeda, Lorenzo Puértola, Pascual Garrido, Vicente Calatayud, todos transportistas particulares, bajo la denominación “Transportes La Unión” que luego resultaría parte de la fundación de la empresa “Transportes Patagónicos S.R.L.”.

 “TRANSPORTES PATAGONICOS” S. R. L. surge como el resultado de la asociación de tres empresas: “La Unión”, “La Puntual” y “La Nueva”: “LA UNION” se constituye como tal, mediante la alianza de varios choferes y a la vez propietarios de colectivos, los que se distribuían sus pasajeros.

 Dentro de su recorrido, tenían un viaje a San Antonio Oeste, donde la gente se conectaba con el ferrocarril para poder continuar su marcha al norte argentino. Esta línea de colectivos atendía a su clientela desde “Casa Gando”, la que estaba ubicada en avenida Fontana al 100 de Trelew.

“LA PUNTUAL” fue fundada en 1927 con un automóvil internacional de 7 asientos y otros tres. Sus oficinas se hallaban establecidas en calle Belgrano al 300 de Trelew.

 ”LA NUEVA” fue creada en 1933, fruto de un desprendimiento de la empresa “La Unión”.

 Desde que estas empresas se instalaron en Trelew, competían entre sí con aspiraciones a ganarse el mercado. Llegó un momento en el cual, de continuar la despiadada competencia, se hubiese producido la liquidación de estas líneas de colectivos. Intervino un mediador en el conflicto, motivando a las empresas para que se unieran y tuviesen más peso a la hora de ofrecer servicios y puedan permanecer.

 26 de junio de 1938: Como resultado de la asociación de las tres empresas, nació una nueva sociedad denominada: “TRANSPORTES PATAGONICOS” S. R. L.

 La empresa llegó en un principio hasta San Antonio Oeste hacia el norte y hasta Comodoro Rivadavia hacia el sur, fue creciendo y brindando mejores servicios; unió Punta Arenas (Chile) con San Antonio Oeste y también realizaba el transporte de correspondencia y encomiendas.

 En 1948, se resolvió adquirir edificio propio, así nacieron los talleres y oficinas administrativas que estaban ubicadas en Gales y avenida Fontana, en Trelew, predio que hoy ocupa la Sociedad Anónima “DON OTTO”.

 En 1953, por razones económicas poco favorables, ocasionadas por la Segunda Guerra Mundial, esta empresa decide cambiar de razón social, transformándose en una cooperativa llamada: “TRANSPORTES PATAGONICOS Sociedad Cooperativa del Sur Limitada”.

 Los años ’60 fueron tiempos de progreso; por ello, esta línea de transporte de pasajeros sumó, en 1965, a una nueva sociedad: “TRANSPORTADORA PATAGÓNICA” S. A., para realizar el recorrido entre Comodoro Rivadavia y Río Gallegos.

 En San Antonio Oeste tuvo su primera terminal en la esquina de la Avda. San Martín y la calle Sarmiento, ubicación actual del hotel Kandava.

 Años más tarde se fusionó con la empresa “Vía Bariloche” sin perder su nombre de origen y continúa recorriendo las rutas del país actualmente.

 El trato familiar y personal fue la impronta que los choferes de Transportes Patagónicos le imprimieron a la empresa.

 Uno de los integrantes de Transportes Patagónicos fue Celso Rubén Breciano, que luego sería uno de los intendentes que, como Pedro Vera, estaría varios períodos al frente de la Municipalidad de San Antonio Oeste.

 “Treinta y cuatro años de mi vida quedaron en Transportes Patagónicos….

 Me ocurre permanentemente que cuando viajo y me cruzo con un Transportes Patagónicos o un Don Otto los siento como si fueran míos y creo recibir como un saludo que el aire me trae al pasar: “aquí quedamos aún”

 Son otros hombres, otras máquinas, pero todos tienen algo de aquellos que hace cincuenta años hicieron patria por eso caminos patagónicos, en el tiempo en que se sabía cuándo se salía, pero no cuándo se llegaba”.

Celso Rubén Breciano

El nacimiento del colectivo se remonta a fines de la década de 1920, cuando un grupo de taxistas comenzó a buscar formas de aumentar sus ingresos. En aquellos días, el transporte público en Argentina estaba dominado por el tren, el tranvía y el subte, cuyas tarifas eran mucho más económicas que las de los taxis. Como resultado, los taxistas estaban perdiendo pasajeros.

Motivados por esta preocupación y el deseo de mejorar sus ganancias, estos taxistas idearon una solución innovadora: ofrecer un recorrido fijo que se anunciaba mediante un cartel en la parte delantera del vehículo. Lo más importante era que permitirían subir a más de un pasajero y cobrar una tarifa personalizada según el trayecto realizado.

Tras algunas pruebas exitosas, el 24 de septiembre de 1928 marcó un hito en la historia del transporte argentino con el primer viaje del “taxi-colectivo”. Aunque existen versiones contradictorias sobre el lugar exacto del inicio de este viaje histórico, se sabe que el trayecto se dividió en dos tramos, cada uno con un costo de 10 centavos. El primer tramo iba desde Lacarra hasta Plaza Flores, mientras que el segundo concluía en Caballito, en la Plaza Primera Junta. El recorrido de regreso seguía el mismo camino.

Texto: Patricia Capovilla. Escritora sanantoniense.

 Fuente: Crónica histórica de un pueblo con sed de progreso. Patricia Capovilla

www.eldestapeweb.com

 Foto portada: La empresa Transportes Patagónicos, antecesora de Don Otto y Transportadora Patagónica utilizaba estas unidades en sus líneas chubutenses.

 Foto interior: Primera oficina de Transportes Patagónicos en San Antonio Oeste ubicada en la Avda San Martín y calle Sarmiento.

 

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