
Como dice la canción de nuestro folclore, “el cielo era un oscuro poncho de nubes” aquella mañana de junio de 1997 cuando Fernando F. Martí golpeó la puerta de la casa de Sergio “Flecha” Pérez en Las Grutas.
¿Usted es el “Flecha Pérez”?
Si…así me dicen…
Llovía. El “Flecha” lo invitó a pasar y le ofreció una taza de café.
El ingeniero bebió un poco y comenzó con su relato:
Hace dos años que nosotros buscamos el Santo Grial y estamos convencidos de que puede estar en la Meseta de Somuncura, dijo.
¿Nosotros, quienes?, preguntó el “Flecha”
Ah, perdón, dijo Fernando, le explicó, pertenezco a la Fundación Delphos, soy el presidente, y estamos abocados al estudio de la Orden de los Templarios en sus supuestas andanzas por el continente americano, especialmente por el Fuerte Argentino, con la misión secreta de proteger el Santo Grial.
Disculpe Fernando, pero debo preguntarle, ¿Cómo fue que dio con mi casa?
Cuando llegué a Las Grutas estuve investigando un poco y cuando preguntaba a los vecinos me decían: “El que lo puede ayudar es el “Flecha”, él es camarógrafo, fue cronista de guerra, ha hecho documentales en la Argentina y el mundo, seguro que lo va a ayudar”, así que pregunté donde vivía y aquí estoy, necesito de su ayuda para ir hasta el Fuerte Argentino e investigar, seguro que usted sabe cómo hacerlo.
¿Sabe “Flecha” ?, perdón ¿puedo llamarlo así?
Si…así me dicen…
Le cuento, hace poco tiempo se descubrió en un anticuario de Irlanda, una bitácora de viaje supuestamente perteneciente a un capitán de la flota templaria y, en esa bitácora, dibujó tres mesetas: El Fuerte Argentino, el Falso Fuerte y el Fuerte Chico.
En su relato el capitán decía que alertado de la operación militar del rey Felipe logra escapar con sus barcos del Puerto de La Rochelle, en Francia, en octubre de 1307. Dice transportar a bordo el Santo Grial, parte del tesoro templario y algunos escritos de los Evangelios que hoy se consideran perdidos.
En sus escritos cuenta que navega cincuenta y dos días bajo un cielo desconocido, con vientos empopados y alisios y haber atracado durante la noche en una costa desconocida y que, al otro día, el barco estaba varado en seco. Esto quiere decir que había una gran diferencia entre las mareas.
Por el relato de ese capitán, esta meseta que desde Las Grutas parece una isla, toma espacial importancia para la investigación que estamos haciendo.
Expertos en navegación actual determinaron que, navegando desde Francia hacia el sur, con embarcaciones de esa época, que no tenían quilla y navegaban con tres palos, solo se podía arribar a dos lugares en el mundo: La Patagonia Argentina y Sudáfrica, pero desde la fundación descartamos la segunda posibilidad porque, si bien es cierto, Ciudad del Cabo tiene una costa acantilada, la diferencia entre las mareas no es tan importante como para que un barco quede varado en seco.
Por esto le prestamos más atención al Fuerte Argentino en el Golfo San Matías.
Ese lugar de apariencia desolada esconde, se supone, un secreto magistral: era una ciudad de la Orden del Temple, que, en sus tiempos de gloria, albergó uno de los mayores misterios del cristianismo… el Santo Grial.
Sergio “Flecha” Pérez puso a disposición de Fernando un Jeep, vehículo necesario para transitar el camino que debían recorrer desde Las Grutas al Fuerte Argentino, y su conocimiento del terreno y quedaron de acuerdo en salir al día siguiente hacia el Fuerte Argentino.
A los 41º de latitud Sur y 65º de longitud Oeste, en las cercanías de Las Grutas se encuentra lo que se conoce hoy como el Fuerte Argentino. “Hoy” porque ayer algunos lo llamaron el Fuerte Abandonado.
El Fuerte es una gran meseta que se erige en las costas y alcanza los 153 metros sobre el nivel del mar.
Para llegar se debe recorrer el camino de los pulperos, donde se atraviesan salitrales, dunas y picadas, pasando, en el recorrido, por Piedra Coloradas, El Sótano y el Cañadón de las Ostras.
Según contaron antiguos pobladores del lugar, existió allí un fuerte español con cañones que apuntaban hacia el mar. Pero también fue habitado por aborígenes, militares, científicos, viajeros y frecuentado por piratas.
En la década del 50 se realizaron en las aguas del golfo ejercicios de guerra, mientras que, en lo alto del fuerte, por su ubicación y altura estratégica, se instalaba un centro de operaciones desde el cual se podía controlar la entrada y salida de naves en el golfo.
Según muchos historiadores, la Orden del Temple realizó viajes frecuentes a América en tiempos precolombinos.
La Fundación Delphos dice que se establecieron tres ciudades en la actual región patagónica: una sobre el Pacífico cerca de la ciudad de Osorno; otra en los antefuertes de los Andes; y la tercera sobre el atlántico dentro del Golfo San Matías donde se halla el Fuerte Argentino.
El material cartográfico es uno de los mayores sustentos de su hipótesis. En un Atlas editado en 1865 de Juan Antonio Víctor Martín de Moussy, un cartógrafo contratado por el gobierno de Urquiza, se hace referencia al Fuerte como «Ancien Fort abandonné». En otros seis mapas de la época se marca este sitio como un fuerte.
Desde aquel 1997, en que Sergio “Flecha” Pérez les mostró el camino, hasta noviembre del 2006 la Fundación Delphos llevó a cabo más de 8 expediciones en las cuales pudo conseguir testimonios orales y algunos descubrimientos materiales. Se hace referencia además a hombres blancos. En base a este dato la Fundación entrevistó a pobladores actuales que rememoraron un antiguo acuerdo secreto llevado a cabo entre sus ancestros y unos hombres blancos que hablaban una lengua extraña.
En cuanto a los hallazgos materiales los investigadores de la Fundación encontraron en abril de 1998 un bloque de granito oscuro o piedra basáltica que en una de sus caras tiene grabado en bajorrelieve una cruz de brazos iguales a la que denominaron “piedra templaria”.
También descubrieron varias “tejuelas” o mosaicos de forma triangular con una cara alisada y la otra estriada que según los investigadores fueron parte del revestimiento de las construcciones que había en el fuerte.
Otros elementos encontrados que suscitan un particular interés fueron algunos hallazgos litográficos, como una moneda con una cruz, un círculo y una especie de media luna.
Con estos datos puede llegarse a la hipótesis de que el nombre del Fuerte no es azaroso, pero todavía es difícil vislumbrar la presencia del Santo Grial en este lugar remoto de la Patagonia.
El Fuerte Argentino figura en las antiguas cartas de navegación francesas y holandesas, como antigua fortificación de argenta o ” Ancien Fort Abandonné”.
Es conocido que se le adjudica a los templarios la custodia del Santo Grial, pero nunca fue comprobado, ni encontrado, por lo cual lo del Santo Grial en la Patagonia puede ser un mito.
Aún así, es irresistible.
Texto: Patricia Capovilla. Escritora sanantoniense
Fuentes: Relatos orales de Sergio “Flecha” Pérez
Sitio web de la Fundación Delphos.
“Crónica de un pueblo con sed de progreso.”
Fuentes: Relatos orales de Sergio “Flecha” Pérez
Sitio web de la Fundación Delphos.
“Crónica de un pueblo con sed de progreso.” Patricia Capovilla.
www.patagonia.com.ar
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