¿Alguna vez te asustaron con el chancho o la chancha encadenados? De terror

 

El mito es muy conocido en diferentes regiones del país, como en algunos extranjeros y doy fe que durante mi niñez, en mi pueblo, cuando se mencionaban fantasmas, extrañas apariciones o se contaban algunos cuentos de terror, la chancha o el chancho encadenados no estaban ausentes.

Todo lo contrario, siempre había alguien que contaba alguna historia donde la o el protagonista principal  era la chancha o chancho encadenados, que por lo general coincidían con los relatos referidos a las andanzas de ambos tenebrosos personajes que llegaban de otras regiones.

Las versiones conocidas sostienen que en las madrugadas se escuchaban los clásicos sonidos producidos por los porcinos junto al arrastre de cadenas, que mayormente estas se escuchaban al rozar en los rieles del ferrocarril o cualquier otro elemento metálico, donde el porcino arrastraba.

Algunos atestiguaban que las cadenas en su roce generaba un ruido maligno e insoportable, para quienes tenían la desventura de escucharlo, aunque raramente podían observar a estos animales y en muchos casos quienes expresaban asegurar que lo seguía un chancho era por la asociación del ruido escuchado al que vinculaban con la figura tenebrosa del animal.

Obviamente, después surgían los comentarios de vecinos, entre los que no faltaban aquellos que aseguraban que “era el diablo porque los perros no ladraron” según algunas opiniones, en tanto otros proponían “salir con palos y cuchillos” y matar al animal, propuesta que no prosperaba ya que los arriesgados vecinos no lograban hallar al famoso chancho.

Entre los dichos escuchados hubo quienes aseguraban que en horas de la madrugada lograron observar al animal con sus cadenas y su diabólica presencia fue tan  difundida  que hasta el talentoso escritor Jorge Luis Borges hizo referencia a la leyenda en su libro sobre “Los seres imaginarios”.

En su obra, Borges menciona que “se habla de la aparición de una chancha encadenada que hace presencia por lo común en horas de la noche. Aseguran los lugareños, vecinos de la estación del ferrocarril que la chancha con cadenas a veces se desliza por las vías férreas y otros, afirmaron que no era raro que corriera  por los cables del telégrafo produciendo un ruido infernal con las cadenas, que en tiempos pretéritos solía ser confundido con el estruendo de un huracán, para agregar. Nadie la puede ver, pues cuando se la busca desaparece misteriosamente”. El mito o leyenda llegó a nuestra Patagonia, donde el escritor y cuentista tehuelche  Adolfo Rinuedo Aráoz, escribió un cuento infantil titulado “Y el chancho te llevará”, publicado en 1974.

De acuerdo a especialistas, el cuento tenía la intención de disuadir a los niños aborígenes de salir a jugar en horas de la siesta, la tardecita o la noche.

Para los críticos, el escritor afirma por otra parte en su cuento que “el chancho no sería otro que un enviado del diablo, que atrapa a los niños malcriados con sus cadenas y los arrastra hasta los infiernos”.

 Hay versiones que muchas personas sostienen, como el haber visto a la chancha que sale justo a medianoche y se dirige al cementerio arrastrando una pesada cadena por las calles del pueblo, asustando a quien se encuentra transitando a altas horas de la noche.

Como lo indicábamos al comienzo, es bastante amplio el catálogo de estos personajes mitológicos argentinos, pero algo mezquino en la categoría “animales fantásticos”;  entre estos aparecen el “Chonchón”, el Basilisco”, la “Mulánima” o “Almamula”,  la “Mula sin cabeza” que echa fuego por la nariz y el “Ratón Pérez”, entre otros pocos que agotan la lista.

Algunos observadores de la presencia de estos ejemplares a los que les dan carácter “inmigratorio” aparecen el “chupacabras” e incluso el “lobizón”.

La escritora y docente Rossana Nelli, de la Universidad de Córdoba que ha sido premiada en España, sostiene  que “la chancha con cadenas” como siempre ocurre en estos casos, tiene dos versiones; para algunos es una cerda diabólica que emprende carreras en la noche causando mal a quien la enfrenta.

Otros dicen que es un alma en pena de una niña que desde muy chiquita fue rebelde y que “era inmanejable a los cuatro años que se iba con un bolsito detrás de las vías”, aunque desde temprano mostró su costado justiciero.  Siendo aun una niña que no había iniciado el ciclo escolar denuncio a su hermano por matar un perro.

Ella misma se ocupó del velorio del animal en una canchita  del barrio, desde entonces ya convertida, ronda lastimera en noches de tormenta. Cita luego la escritora Nelli distintas versiones y que son muchos los que la consideran una mujer maldita que arrastra cadenas y purga así sus pecados.

Quienes son  los que concuerdan sobre su elusividad ya que si alguien la quiere ver o la busca se desvanece y cesan los estrépitos le atribuyen su conducta huidiza a que ella misma se califica  como una excluida moral.

Lo cierto es que cuando se habla de fantasmas, aparecidos, espectros y otros seres aterradores, siempre hay alguien que seguramente mencione a “la chancha o el chancho encadenado.”

 

Texto: Eduardo Reyes, periodista de Viedma

Las Grutas  — Río Negro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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