¿Qué opina la Iglesia sobre la existencia de los fantasmas?

 

La palabra “fantasma” deriva de un verbo griego que significa aparecer” o “mostrarse. Por lo tanto, se refiere a fenómenos “extraños” que especialmente nuestros sentidos de la vista, el oído y el tacto perciben como apariciones, sonidos o tocamientos.

Si bien  se habla frecuencia de la existencia de “fantasmas”, muchos se siguen preguntando, que son? existen o son imaginados por la superstición.  Lo cierto es que han pasado a ser tan famosos como populares y han sido y son tema de filmes, programas, series de televisión y libros.

Pero veamos o intentemos saber que  vínculo tienen con la Iglesia, debido a que en las películas aparecen generalmente en  escenas de terror, en tanto que la religión habla de los ángeles de Dios, que obviamente no infunden miedo.

Para ser más precisos, digamos que la presencia de un “fantasma” asusta y provoca escalofríos, algo que no pasa con un ángel. Traigo al tema esta comparación debido a que según numerosos textos religiosos mencionan que  se apareció un ángel para ayudar o reafirmar una buena acción, pero no sabemos los motivos de la presencia de un “fantasma” aunque se lo asocia con una posible maldad o la encarnación del demonio que pretende engañarnos.

De acuerdo también a textos religiosos el demonio quiere que le sirvamos y asusta como para que tengamos  miedo y hagamos su voluntad y no la de Dios, de la misma forma que hacen los ángeles para no asustarnos.

Como resumen del material consultado, la religión admite la existencia de los “fantasmas” a los que no hay que temerles, aunque esos demonios hagan el show de mover objetos en la habitación y afirma que tienen poder si se lo permitimos, ya que Cristo es más poderoso y los demonios huyen ante el nombre de Jesús, para agregar que todos tenemos un ángel guardián que siempre está a nuestro lado.

Las mismas fuentes religiosas sostienen que muchas personas van a las parroquias a expresar que han observado cosas, escuchado ruidos u otras cuestiones que le han llamado la atención y que posteriormente se comprueba son provocados por situaciones cotidianas

Retornando a lo que dice la Iglesia sobre los fantasmas, recurrimos a la Sagrada Escritura que en “El Evangelio de San Mateo” afirma en su texto el momento que Jesús camina sobre el agua, lo que significa que la idea de los “fantasmas” ya estaba en la cultura judía y los apóstoles, que confunden a Jesús con un “fantasma” pero al reconocerlo el temor desapareció. Agregan que el miedo lo produce el desconocimiento de su origen, identidad o intención, pero acepta que muertos de Dios, salieron de los sepulcros para vivir nuevamente.

El Evangelio de San Mateo sostiene entonces que esos muertos resucitados se presentaron ante el pueblo para anunciar la resurrección de Cristo quien los ha liberado de la muerte, pero la aparición es solo temporal.

Por lo tanto, es común escuchar que los “fantasmas” son espíritus que no tienen paz y están bajo cierto tormento por haber quedado cosas pendientes en su vida y debe terminarlas.

No son pocos los que afirman que el sufrir de una persona le hace producir una energía que los lleva a generar fenómenos paranormales que no responden a la persona en sí, sino como los ecos que suele guardar un edificio luego que sus moradores han abandonado el lugar.

Para la Iglesia además se  considera importante que el demonio que aparece con el deseo de engañar y apartar a los fieles de Dios, puede manifestarse en formas diversas, especialmente variadas apariencias o visiones fantasmales y añade que la presencia del demonio en forma de “fantasma” trata de hacer dudar de la resurrección y misericordia que  Dios  tiene para los difuntos.

Por lo tanto, la misma Iglesia, que reconoce la presencia de “fantasmas” que ella misma ha puesto en escena con Jesús caminando sobre el agua, o la presencia de los ángeles, nos recomienda ante apariciones o visiones, solicitar la ayuda de Dios para que con su poder divino nos aleje el demonio.

Finalmente, recordemos que para la Iglesia Católica, más allá de la vida hay tres realidades; el cielo que asegura la eternidad con Dios, el purgatorio o la etapa de la purificación de los pecados o el infierno que significa la separación de Dios.

Lo que permite asegurar que esta definición de la Iglesia nos enseña o en forma terminante opina reconociendo la existencia de los “fantasmas”, que “los difuntos no pueden permanecer vagando en el mundo de los fantasmas”

Texto: Eduardo Reyes, escritor y periodista de Viedma

Las Grutas – Río Negro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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