Otra nota sobre un querido elemento. No está claro aún quién inventó el barrilete

 

En la búsqueda de antecedentes respecto al origen del “barrilete” o las “cometas”, encontramos que todavía no está claro el nacimiento de ambos y solo algunos afirman que fueron usados por pueblos de Asia, como también en Egipto.

Otros sostienen que fueron inventados por un griego: Arquitas de Tarento al Sur de Italia y que se utilizaban como pasatiempos y otros propósitos.

Sobre el tema circulan desde siempre versiones de distinto tipo, como por ejemplo que Benjamín Franklin experimentó con estos artefactos para investigar los relámpagos y se asegura que de los conocimientos adquiridos le permitió la invención de “pararrayos”, también realizó distintos estudios con ellos el físico Alexander Graham Bell quien obtuvo datos que le permitieron desarrollar sus teorías.

Existen constancias que a comienzos de la década de 1890 se usaron para cuestiones meteorológicas, como registros de velocidad del viento, temperatura, presión barométrica y la humedad, entre otras cuestiones. No podían faltar tampoco quienes descubrieron que estos objetos, podían servir para cuestiones belicas y entonces se los usó para detectar las posiciones de fuerzas enemigas o blancos de artillería, como se asegura sucedió durante la Segunda Guerra Mundial.

Otros testimonios afirman en forma directa que su origen fue militar y señalan también  que nacieron en China, 1.200 años antes que Cristo y se utilizaban para comunicar mensajes que estaban simulados en el color de cada uno del barrilete o cometa. Como prueba de ello se hace mención a distintos conflictos en los que el uso de estos permitió definir la contienda.

Las mismas fuentes mencionan que no por ello dejaban de lado el esparcimiento y en Asia, por ejemplo, se los decoraba con distintas figuras como peces, pájaros, dragones y otras figuras, inclusive añaden que se les incorporaban silbatos y   elementos para la emisión de sonidos que se producían por la acción del viento. Hay constancias por otra parte, que se celebraban competencias, las que constaban en derribar al contrincante con distintos movimiento.

Si bien el “barrilete” adquirió popularidad en distintas partes del mundo, no en todos los lugares se lo conoce con el mismo nombre.  Por ejemplo, en México es “pandorga”, en Venezuela y Bolivia se habla del “volantín”, en Centroamérica es un “papalote”, que al parecer es una palabra de origen náhuatl y significa “mariposa”.

A nuestro país, el “barrilete” llegó en tiempo de la colonia y se cuenta que en la Parroquia de San Nicolás ante el auge y el interés despertado se enseñaba a construirlo.

Parece ser también que durante su existencia el “barrilete” ha merecido tanta atención que hasta la NASA utilizó un tipo de estos, confeccionado con una tela especial para investigar las corrientes de aire en las alturas, con el propósito de estudiar las condiciones para el lanzamiento de las capsulas espaciales.

Julio Verne, en uno de sus libros. afirma que hizo volar a uno de sus personajes en una “cometa” para que explore la isla “Chairman” en la que habían naufragado un grupo de alumnos de un Colegio. El chileno Prado Catalán, perfeccionó el diseño agregándole diversos elemento que mejoraban su manejo.

La popularidad de este artefacto y el uso desmedido, llevó a que en muchos lugares fueran prohibidos, como en plazas de Nueva York y en numerosos países donde se remontaban desde azoteas y ocasionaban trastornos y si bien parece que nadie pudo constatar que esto haya sido así, hay informaciones sobre competencias mundiales.

Incluso se menciona como triunfador de este certamen a un tal Will Yolen, tailandés que visitó nuestro país y se lo presento como el primer campeón mundial en remontar “barriletes”, título que habría logrado en una competencia realizada en los jardines del Palacio de Caza del Maharajà de Bharatpur en la provincia  de Uttar Pradesh de la India.

Al parecer, nadie se ocupó por confirmar tal información y surge entonces aquello que se repite con cierta frecuencia; que la noticia pasa a convertirse en más importante que la verdad, al punto que se le atribuyen a Yolen la publicación de un libro, guía para los jóvenes remontadores de “barriletes”.

Otra contribución que surge del uso del “barrilete” es la toma de las primeras fotos aéreas de la historia que fueron obtenidas desde uno de estos artefactos  a 200 metros de altura en una ciudad de Francia. Para la misma época, poco más de un siglo atrás, los meteorólogos se valían de “cometas” para elevarlos a 6 kilómetros de altura para que con distintos instrumentos median velocidad del tiempo, la humedad del aire y otras mediciones.

Informaciones fechadas en el 1712 hablan que un ladrón llamado Kakinoki Kinsuke utilizando un gran barrilete llegó a la parte superior del castillo Nagoya. Allí logro robar las escamas de un par de delfines de oro, pero  parece que Kinsuke era muy hablador y se jactó de sus hazañas por lo  fue capturado y hervido en aceite.

En distintas partes de Asia, hace siglos que los barriletes se utilizan también para pescar, ya que mediante telas elaboran la carnada  que pende de un lazo al que loran colocar sobre el agua.  Con ese rudimentario procedimiento consiguen que el pez aguja, que es la especie que capturan,  cuando este ingresa su larga nariz en el lazo.

 

Existen testimonios que a lo largo de su existencia, el hombre ha utilizado el recurso del “barrilete” para diversas investigaciones y entre ellas figuran las llevadas cabo por los hermanos Wright quienes desarrollaron su máquina voladora, que dio origen al primer avión manejado por el hombre.

Con lo que podríamos afirmar que si bien el uso más difundido es el del esparcimiento, ha sido  útil en operaciones bélicas, investigaciones científicas, delitos, espionaje, salvatajes, pesca, invenciones y tantas otras utilidades

Texto: Eduardo Reyes, escritor y periodista de Viedma

Las Grutas – Río Negro.

 

 

 

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