Patagones: Un millonario que rescató a una nena, estuvo preso y dejó fortuna a la comunidad

 

 Bartruille, Bernardo llegó a Patagones el 21-9-1780; su primer trabajo fue en la fábrica del Fuerte y  las casas para los colonos partiendo a pico la arenisca para sus paredes, cortando sauces, transportando tepes, levantando tapias y palizadas, desmontando e iniciándose en actividades del cultivo de las más variadas sementeras, pasadas las zozobras de los primeros años, salvando emboscadas indígenas desde los jarillares y chañarales, fue herrero, agricultor, pastor y comerciante.

Un año después que Bartruille se incorporó a la población del establecimiento, con sus padres, se casó con Ana María García; con ella habitó cerca de El Carbón, en la orilla Norte .del río Negro, un terreno que abandonó después para dedicarse al comercio.

Su vida regular y de trabajo le había permitido llegar a reunir una fortuna respetable para el lugar y para la época: tenía fama de ser el colono de más desahogada posición del establecimiento. Aparte de su isla, su chacra de El Carbón, su tahona y sus casas, la mayor parte de su fortuna la tenía en onzas contantes y sonantes.

Biedma, entre los documentos relativos al rescate de cautivos que guarda el Archivo General de la Nación, nos dice: “En el fuerte del Carmen del Río Negro, costa patagónica, a los 30 días del mes de agosto de 1803 ante el señor comandante del establecimiento y testigos que suscriben, compareció don Bernardo Bartruille y dijo que el mismo día ha rescatado o comprado una indiecita de nación aucá, de edad de un año, poco más o menos, esclava del indio Malaca quien no pudo dar razón de los padres por haberla cogido en guerra y que en ella mataron al padre. Ha sido bautizada por el Padre Capellán Fray Bartolomé Poggio, poniéndole por nombre María Rosa y siendo sus padrinos BIas Ureña y María Román su mujer y por cuanto no le ha movido otro fin que el sacarla de la infidelidad y que siga nuestra Santa Fe Católica sin creerse tener dominio alguno en la condición de la referida por ningún título declaró en este concepto y para que así conste otorga y conoce por la presente que dicha indiecita es libre por naturaleza y dicho señor comandante que había y hubo por libre a la referida indiecita y por cuanto, insinuada la voluntad de dicho Bernardo Bartuille con la solemnidad debida y a todo ello interpuso su autoridad y decreto judicial, cuanto puede y de derecho debe para que valga y haga fe en juicio y fuera del y lo firmaron: Melchor Reyna, Bernardo Bartuille; testigos: Cayetano Bascones y Juan Rocha”. Cuando Torres, Liaño y Ansay toman el fuerte en nombre de España, Bartuille, como súbdito estuvo con su Rey y, aparece en la lista de prisioneros entregados al Comandante Vera cuando, vencidos los españoles de Montevideo, resuelven los criollos porteños pedir cuenta de su actitud a los autores del movimiento de 1812 en Patagones.

Debía tener entonces Bartuille 63 años de edad. Encarcelado y golpeado, saqueada su casa y removida, hasta en sus cimientos en busca de dinero enterrado, el Comandante militar Francisco Vera lo remitió a Buenos Aires en la zumaca “Mariana”. “Ha sorprendido a dos vecinos honrados, los ha embarcado una noche, se ha apoderado de las llaves de las casas y personalmente con su cuadrilla los ha saqueado al día siguiente sin más formalidad judicial que la que hace un salteador” decía el coronel José Moldes, confinado político en Patagones en una acusación elevada al Director Supremo el 20-5-1815.

Precisamente por resultado de esta acusación quedaron las cosas en su lugar y Vera bajo custodia y Bartuille pudo volver a Patagones donde su filantropía se ejercitó por muchos años más, manifestada en la “Sociedad Lancasteriana de Patagones”, los maestros Cernadas, Muñoz, Espinoza y Rosquellos, la Escuela de Patagones, se salvaba así del vendaval de la Restauración mientras en otras partes sucumbían las que se abrieron como ésta en la época rivadaviana, supieron de la generosidad de Bartruille.

Al fallecer dejó todos sus bienes a la comunidad donde los había reunido: su testamento disponía que una de sus casas quedara para doña Trinidad Centeno con la condición de que dicha señora pusiera una escuela para la enseñanza de la doctrina cristiana y otra casa y tahona a don Andrés Rial, “a partir de utilidades dejando destinado y depositado la mitad de dicho producto entre manos del albacea para ayudar a la formación de una escuela de niños“.

Un amigo hizo cubrir sus restos, hoy en la Iglesia de Patagones, con una lápida donde podía leerse: “Mansión de los restos del piadoso y respetable anciano Don Bernardo Bartuille que falleció el 10 de octubre de 1840 a los 89 años de edad, siendo uno de los primeros pobladores de este pueblo en que prodigó sus más filantrópicos beneficios“.

Texto: Jorge Oscar Lima, publicado en Comarca Patagones-Viedma Un viaje al pasado (en Facebook)

 Otra visión

 Bartruille, Bernardo. Galicia, 1751 – Carmen de Patagones, Río Negro (Argentina), 8.X.1840. Comerciante, poblador.

Viajó a Hispanoamérica y se instaló en la provincia de Río Negro, por entonces línea fronteriza con las poblaciones indígenas en el hemisferio Sur. Fundó con unas pocas familias el paraje de Carmen de Patagones.

Avecindado desde 1760 en la frontera más austral de los dominios españoles en América, fue engañado por las promesas realizadas desde la Península, le habían costeado el viaje y otorgado alimentos para poblar esas tierras recónditas. Bartruille padeció lo indecible, pues aquellos primeros pobladores quedaron librados a su propia suerte. Hombre de trabajo, logró con sus actividades comerciales una regular fortuna.

Caída la plaza de Montevideo en 1814, la dominación española en El Carmen también había cesado, porque Francisco Vera, designado comandante de Patagones por el director supremo del Río de la Plata, arribó al frente de una escuadrilla cuya presencia fue suficiente para que los amotinados se rindieran y aquél pudiera tomar posesión del fuerte sin resistencia.

Bartruille era teniente de milicias y había apoyado el motín, por lo que fue perseguido, fue arrestado y remitido a Buenos Aires, acusado de participar en una conspiración; su casa fue saqueada y demolida. Luego se demostró que la conjura no había existido, y que todo lo había fraguado Vera, quien fue destituido por su indeseable conducta. Bernardo Bartruille juró fidelidad a la Revolución de Mayo de 1810 y abrazó con pasión la causa patriota e independentista.

Se dedicó a las obras pías, mas salió de su retiro voluntario obligado por las circunstancias. El 7 de octubre de 1838, con motivo del triunfo de las tropas federales fieles al gobernador Juan Manuel de Rosas, debía celebrarse un tedeum. El cura vicario Pedro Luque ofició una misa ordinaria que fue reprobada por los rosistas; entonces lo reemplazó por Bartruille, quien atendió la iglesia con gran dedicación y fidelidad al régimen imperante durante un año, hasta la tarde de su muerte. Su desaparición llenó de congoja al vecindario y sus restos, luego de solemnes exequias, fueron sepultados bajo la nave de la iglesia a la que había dedicado sus afanes y la mayor parte de sus bienes.

No olvidó a los pobres y en su testamento legó una casa para fundar una escuela de niños. Con su dinero se construyó años después la actual iglesia de Carmen de Patagones, en el lugar donde estaba situado el Fuerte.

Bibl.: V. O. Cutolo, Nuevo Diccionario Biográfico Argentino, t. I, Buenos Aires, Elche, 1968, págs. 346-347; E. A. Sánchez Ceschi, Crónica histórica de Carmen de Patagones entre los años 1852-1855, Buenos Aires, Elche, 1938, págs. 36-53.

Sandra Fabiana Olivero

 

 

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