Patagonia, ámbito propicio para bandoleros extranjeros. La inglesa Elena Greenhill Backer

Aunque es bastante conocida la historia de la inglesa bandolera, trataremos en esta nota de agregar algunas acciones poco difundidas, pero que contribuyen a conocerla un poco más.

Elena Greenhill Backer nació en Inglaterra y de muy niña, cuando tenía 13 años, arribó a Chile junto con sus padres a quienes el gobierno del vecino país les habian prometido tierras para que se  establezcan en el Sur de ese territorio.

Elena era la mayor de cinco hermanos y, según se cuenta, era una joven atractiva que a los 19 años contrajo enlace  con el chileno Manuel de la Cruz Astete Pintos,  de 38 años, con quien cruzó la cordillera y en la provincia de Rio Negro, junto a su pareja, inició su carrera delictiva.

En su historial figura que los primeros delitos consistieron en robar ganado y pasarlo a Chile a través de la cordillera.  La joven Elena no tardo entonces en caer detenida, por el robo y además porque su marido, con el que tenía ya algunas diferencias fue encontrado asesinado, hecho que le fue atribuido.

Mientras avanzaban las investigaciones por el homicidio de su marido, Elena detenida y a disposición de la Justicia, conoció a Martin Coria, que sería luego su segundo esposo y quien con una buena defensa logró sacarla de la cárcel y casarse con ella.

Según cuenta Don Elías Chucair en su libro “La inglesa bandolera”, la pareja se instaló en Montonilo cerca de Ingeniero Jacobacci donde abrieron un almacén y bar, que se cuenta, además que nunca pagaron la mercadería, se dedicaban además a robar ganado.

Los pobladores de la región comenzaron a desconfiarles primero y temerles después, cuando ellos mismos se encargaron de hacerse conocer como expertos tiradores, en especial la joven y bella Elena a la que se veía ahora con algunos compinches, entre ellos un capataz de carros llamado Martín Taboada que luego sería su tercer marido.

Esta esbelta muchacha que nació en una familia de gente trabajadora, honesta y respetada, se  cree que se volcó al delito, siendo todavía muy joven cuando unió su vida, como ya dijimos al chileno Manuel de la Cruz Astete Pintos que le llevaba 20 años y se cree que también la condujo hacia el camino del delito.

No obstante, hay que destacar que no tardó demasiado Elena en habituarse a esa vida y convertirse en una temida bandolera, como así también a gozar de los beneficios que le posibilitaba disponer de los bienes malhabidos.

También, como cuenta Chucair en su libro, rápidamente se convirtió en una experta en el uso de armas de fuego y reconocida por su destreza y certera puntería.

Entre los importantes delitos que se le atribuyen con su segundo marido Martin Coria, lo cometieron en Chubut donde se quedaron con los bienes de una mujer, a la que despojaron además de más de 2.500 ovejas que arriaron hacia Rio Negro, las que  ingresaron por la estancia Maquinchao cortando los alambrados.

Obviamente, la mujer estafada y robada efectuó las denuncias del caso, e intervino la policía de la vecina provincia que llegó a la zona de Montonilo donde tenían su asentamiento la banda de delincuentes.

Elena, su marido Coria y los secuaces que integraban la banda, recibió a la partida policial con una verdadera lluvia de balas, destacándose la inglesa por su certera puntería.  Tras el intenso intercambio de plomos los malvivientes lograron la rendición de los uniformados y demostraron entonces la bajeza moral que primaba en sus actitudes.

Según testimonios recogidos posteriormente, se supo que además de despojarlos de las armas, lo hicieron también con las ropas de la institución policial y los usaron durante su cautiverio como sirvientes.

De acuerdo a lo que afirma Don EliasChucair en su libro, la autoridades de Rio Negro y Chubut planificaron la captura de los malhechores tras tomar conocimiento que Coria el marido de la Inglesa había sido trasladado a Buenos Aires muy enfermo y allí murió.

Elena, viuda ahora, inició una relación con Martín Taboada con quien formó su tercer matrimonio, y continuo con su accionar delictivo provocando todo tipo de fechorías, ocasionando gran preocupación entre los criadores de hacienda que era asaltados o estafados en forma constante, sin poder hallar la forma de ponerles freno.

Un seguimiento pergeñado por la Policía de Chubut pudo establecer que Elena GreenhillBacker, la inglesa bandolera, convertida en un verdadero azote de la Patagonia, en una de sus andanzas pasaría por Gan Gan en un intento de cometer otro robo y estafa.

Corría el año 1915, cuando el comisario Felix Valenciano con un grupo de hombres vestidos de civil, esperaron su paso por el sector conocido como Angostura del Chacay, y cuentan que cuando apareció Elena con sus hombres, no le dieron tiempo a nada sabiendo de su habilidad en el manejo de las armas.

Algunos datos de esa época señalan que la Inglesa cayo boca abajo y que la policía prosiguió disparándole, otra versión señala que la policía estaba en el lugar al tener conocimiento que la Inglesa había asaltado a unos arrieros de una importante cantidad de ovejas. Esta versión señala que el tiroteo duró más de una hora, y que la Inglesa aunque estaba herida se atrinchero tras su caballo y seguía disparando hasta que ya debilitada por la pérdida de sangre quedó muerta, aunque algunos dicen también que se quedó sin balas y el Comisario Félix Valenciano la ultimo de un tiro en la nuca.  Se destaca por otra parte que Valenciano tuvo destacada actuación, durante la represión a los obrero que se habìan levantado y dieron origen a los sucesos de la Patagonia trágica.

Un certificado de defunción del 31 de marzo de 1915 del Juzgado de Paz de Gan Gan da cuenta del fallecimiento en el Paraje Laguna Fría de la ciudadana británica Elena Greenhill viuda de Coria, de 42 años, como consecuencia de heridas de armas de fuego.

Resulta extraño, por otra parte, que pese a las conocidas acciones delictivas protagonizadas por el inglesa bandolera, a poco de su muerte un cerro de las cercanías del lugar donde cayó abatida paso a ser conocido como “el Cerro de la Inglesa”, y más aún, tras el hecho se escuchaban voces de admiración y condena a  la “cobarde muerte” ocasionada por la policía con indignación hacia èsta y admiración por la mujer.

Se supo por otra parte que Elena fue sepultada en el cementerio de Gan Gan donde estuvo hasta 1949, cuando una de sus hermanas gestionó que fuera exhumada y trasladada  al cementerio británico de Buenos Aires donde aún permanece.

Texto: Eduardo Reyes

Las Grutas  –  Río Negro

 

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