Poemas de Jorge Castañeda están en varios formatos. “Viajan en colectivo, están en remeras”

Lo más gratificante del oficio de escribir es que con un poco de buena suerte algún texto o poema puede convertirse en anónimo o adquirir diferentes formatos.

En eso soy casi afortunado, porque mis poemas viajan en colectivo, están estampados en remeras, en código QR, en carteles luminosos, en baner y desde hace unos días en una plaza en un mármol.

Así da ganas escribir. Y no solo publicar en soporte papel o digital sino que la poesía está viva de otra forma y se incorpora a la vida cotidiana de la gente.

En una oportunidad un micro de la empresa “Las Grutas” imprimió en uno de sus laterales un hermoso paisaje de Valcheta con  un fragmento de uno de mis poemas ya hecho canción que decía “Aunque la vida me lleve/ preocuparme para qué/ por más lejos que me vaya/ a Valcheta volveré”. Es decir, que esta vez la poesía viaja en colectivo.

Cuando se promocionaba el proyecto “Rucas de Somuncurá”, otro fragmento de uno de mis poemas con un maravilloso dibujo de la estepa de la Región Sur, fue estampado en una serie de remeras promocionales. Como un poco me avergonzaba que sea tan autoreferencial nunca la use. No sé qué fue de su existencia. Si acaso sirvió como trapo para limpiar vidrios o vajillas la poesía habrá servido para algo.

En la remozada “aguatería” de San Antonio Oeste, donde se almacenaba el agua traída en los vagones tanque del siempre recordado tren aguatero desde Valcheta en hay un poema de mi autoría escrito sobre un soporte que incluye un código QR donde –apoyando el teléfono celular- se puede escuchar mi voz recitando el mismo. Si acaso voy lo escucharía cuando no hubiera nadie a mi lado. Me acuerdo del mito de Narciso. ¡Pobre de mí!

Cuando el turista visita Valcheta (mi hermoso pueblo) en una de las riberas parquizadas del arroyo se podrán apreciar cartelería iluminada de poemas alusivos, entre ellos uno mío que se llama “Arroyito Valchetero”. A mí me gustan más los otros. Pero bueno, esta vez los poemas tienen más claridad, porque están iluminados.

Pero recientemente, al inaugurarse la remodelación de una de las plazas de Valcheta, la señora intendente me solicitó un texto alusivo para ornamentar el lugar, todo esto en el marco de los 188 años de nuestro querido pueblo. Y fue colocado sobre un pequeño pedestal. Lo bueno es que se puede caminar sobre él. Yo contesto porque otra vez La poesía presta un beneficio.

Igual me gusta publicar en formato papel o en medios digitales, pero estas nuevas formas de promocionar las palabras me gusta mucho.

El texto se llama “Somos valcheteros” y dice lo siguiente:

“Somos origen y destino, hijos fecundos de una tierra bendecida. De un oasis en medio del desierto que nos abriga.

Somos vertiente y remanso del arroyo, espiga rubia de un mandato cuyas claves se pierden en ekl tiempo.

Somos la colorida urdimbre de las matras, la redondez frutal de ,los racimos, el sueño milenario de los árboles petrificados, la habilidad manual de los artesanos, el pentagrama sutil de los cantores, las palabras encendidas de los escritores, las metáforas de los poetas, las ramas florecidas de los almendros en primavera.

Somos el retoño de aquellos que fueron, la heredad de su siembra, la concreción de sus sueños, la osadía de ser lo que somos.

Somos pueblerinos orgullosos de forjar todos juntos nuestro destino común. De estrechar nuestras manos para mancomunar los esfuerzos. De continuar lenta pero firmemente conformando nuestra propia identidad.

Somos nuestro paisaje, nuestras arboledas, nuestras acequias, nuestros pájaros, nuestros miradores naturales, nuestros espacios verdes y estas ansias enormes de ser cada día más unidos y mejores.

Somos una comunidad de vecinos, un valle angosto de toda delicia, una noche donde las estrellas se pueden tocar con las manos, una encrucijada de caminos largos, un sentimiento común dentro del respeto y la pluralidad de opiniones. Somos hijos de una historia diversa pero que nos unifica y traza caminos de encuentro.

Somos hijos de un mandato, venimos del pasado que forjaron los mayores, de un presente donde construimos el futuro, que deberá ser auspicioso y nuestro.

Somos esto y mucho, pero mucho  más, porque las palabras no pueden expresar cabalmente los afectos, el tesón, el respeto, las ansias, el amor, los valores, la vida. Somos valcheteros”.

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

 

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