El poder del círculo entre los mapuches. El testimonio impresionante de un sabio croata

Carl Gustav Jung supo escribir que  “mandala” significa círculo y, más en concreto, círculo mágico”. “Me he encontrado –afirma- con caso de mujeres que dibujaban mandalas pero que, en cambio, los bailaban. En la India recibe el nombre especial de “danza mandala”.

Por su parte, el investigador Curt Sachs observó que “en el éxtasis del baile el hombre cruza el abismo entre éste y el otro mundo… cabe suponer que la danza en círculo ya existía en forma permanente en la cultura paleolítica, el primer estadio perceptible de la civilización humana”.

Sobre este tema, Susanne Langer escribió que “La forma de baile más antigua parece ser el “reigen”, o danza en círculo que simboliza una realidad de la máxima importancia en la vida de los hombres primitivos, el reino sagrado, el círculo mágico…en el que se liberan todos los poderes”.

Mucho más se podría citar con respecto a este símbolo, no de los más antiguos de la humanidad.

Lo interesante del tema que nuestros pueblos tehuelche y mapuche daban en sus ceremonias rituales una gran importancia al círculo al cual consideraban sagrado.

El sabio croata, casado con una mapuche, Juan Benigar, al participar en un nguillatún dejó un testimonio impresionante del hecho que le tocó ser parte.

Dice: “En el baile que describo usáronse las tres modalidades simultáneamente (formas de bailar). Algunos arrastraban los pies y otros no y cuatro o cinco mujeres bailaban a saltitos. Se bailaba de modo que ambos ruedos dan las vueltas en sentido inverso. Dos o cuatro vueltas para un lado y otras tantas al otro. A una orden del cabecilla del tamborillero empezó a tocar y nosotros a movernos, los varones hacia la derecha y hacia la izquierda las mujeres”.

“Unos escalofríos –dice Benigar- me corrieron por la espalda dorsal. Me había sentido cerca de un secreto peligroso y de un pasado remotísimo incalculable en las fracciones de segundos que son nuestros años”.

“El tremendo UNO-TODO-NADA polarizado en Macho, Hembra, y las humanidades de la hundida Lemuria, que inventaron esa dínamo humana”.

”Sí, dínamo humana: afuera la corona de polos positivos y adentro la otra de polos negativos. Muévense en sentido contrario, acercándose y retirándose y produciendo sutilísimas corrientes de energía potentísimas que todavía no entraron en el campo de las investigaciones científicas”.

“Los indios dispersan esas fuerzas, porque solo han conservado el recuerdo del mecanismo exterior para producirlas y olvidando la práctica espiritual, necesaria para concentrarlas y dirigirlas”.

“Fascinado por esta visión, apenas si me había dado cuenta de la terminación del awün pürun cuando oí el llamado del dueño de la rogativa”

“Un último, awün y terminó el ´último nguillatún en la cuenca del arroyo Quilca”.

Hasta aquí la transcripción del relato de Juan Benigar.

Lo cierto es que el círculo ha tenido una importancia vital como símbolo para todas las civilizaciones y nuestros pueblos preexistentes no han sido la excepción.

En el círculo está simbolizado el infinito, la rueda de la vida, el eterno devenir; porque en él, según Heráclito de Éfeso “se confunden el principio y el fin”, la serpiente que muerde la cola.

Rudolf Amhein escribió que “los objetos esféricos y circulares son forasteros privilegiados de nuestro medio”. Y que “al no conocer la vertical ni la horizontal, la esfera o la rueda no tienen relación con el sistema cartesiano y están exentas de sus restricciones”.

No en vano se dice que “el universo es un círculo cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguno”.

El círculo nos precede y nos explica. Y también nos enseña sobre la fugacidad de esta vida terrenal y efímera, porque no somos otra cosa más que una simple pompa de jabón que en aire se desvanece, por más redonda que sea.

Texto: Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

Título original: EL PODER DEL CÍRCULO ENTRE LOS MAPUCHES, JUAN BENIGAR SINTIÓ UNA CORRIENTE COMO DE UNA DÍNAMO HUMANA

 

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