Valcheta está intervenido entre murales y senderos de color. “Hasta las veredas son obras de arte”

Valcheta es un pueblo de la Región Sur donde la mano de Dios ha sido generosa. Su hermoso valle es una arcadia perdida: su arroyo, sus acequias, las altas arboledas, la magia de sus plazas y de sus espacios verdes, las bandadas de pájaros, las loradas que hablan impertinentes, los diques. Todo habla para bien.

Es un pueblo de cantores, poetas y artesanos. El arte está presente en cada lugar. Troncos tallados, murales de vivos colores, veredas intervenidas, poemas iluminados a la vera del arroyo, tallas en madera de artesanos locales como el maestro Rodolfo Astrada y en cada rincón una sorpresa.

Hasta los camiones regadores de la Municipalidad, en vez de lucir consignas políticas, están intervenidos con dibujos y pececitos de colores.

Quién visita Valcheta no se irá defraudado, probará los platos regionales, visitará el Museo, conocerá los caminos rurales, verá en Chipauquil a la “mojarrita desnuda”, conversará con los viejos pobladores, encontrará el solaz de los camping bajo las añosas arboledas, se sorprenderá con las casas antiguas y en la chacras se deleitará con el famoso vino chacolí que, dicen, es uno de los mejores de toda la provincia, gustará de los dulces regionales de sabor incomparable como así de la dulce miel que se produce en esta hermosa comarca, mirará con sorpresa los árboles petrificados de sesenta millón es de años mientras saborea algunas  exquisiteces en el parador.

Ubicada a la vera de la ruta nacional Nº 23 entre la estepa, la meseta, el Gualicho y la zona atlántica Valcheta es un pueblo que merece ser conocido y disfrutado, por su paisaje, por su gente y sobre todo por su paz y su tranquilidad.

El aroma del redondo pan casero, las matras de colores de las reconocidas tejenderas valcheteras, talentosas y premiadas, incluso por la Unesco,  los hornos de barro, los chivitos y corderos de la meseta, la oferta de productos regionales le dan un aspecto distintivo y único a Valcheta. Su natatorio tiene girasoles, bichitos bolita, mariposas, y lo digo literalmente.

La vieja estación de trenes, muy bien conservada, es una pintoresca postal de otros tiempos cuando la llegada del tren era una fiesta en los andenes. Su campana aún sigue sonando y en el viejo y redondo reloj el tiempo sigue marcando sus horas como si nada hubiera pasado.

Las altas alamedas saludan desde su altura, los sauces llorones beben el agua del arroyo, los mimbres son centenarios.

Valcheta es un destino para disfrutar, un lugar de esparcimiento, un oasis en medio de la Región Sur.

 Texto: Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

 

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