Mensajes del otro mundo. Hechos misteriosos. ¿Señales del más allá?

 

Hay entre nosotros, aparte de esta realidad cotidiana, lo que los investigadores llaman “la realidad no ordinaria”, donde el mito, la superstición y las leyendas se enseñorean frecuentemente. Casi todos los pueblos del mundo las han forjado desde el principio de los tiempos, tal vez para dar sentido a los grandes interrogantes de la vida.

Es entonces donde los fantasmas, las luces malas, los lobizones, los anchimallenes, el Pombero, la mulánima y otros entes hacen su agosto.

El gran inventor Tomás Alva Edison en un reportaje supo decir lo siguiente: “Si nuestra personalidad sobrevive, es estrictamente lógico y científico suponer que retiene la memoria, el intelecto y otras facultades y conocimientos que adquirimos en este mundo. Por lo tanto, si la personalidad sigue existiendo después de lo que llamamos muerte, resulta razonable deducir que quienes abandonan la tierra desearían comunicarse con las personas que han dejado aquí. Me inclino a creer que nuestra personalidad podrá afectar a la materia en el futuro. Y entonces, si este razonamiento fuera correcto, y si pudiéramos crear un instrumente tan sensible como para ser afectado, o movido, o manipulado por nuestra personalidad –tal como esta sobrevive en la otra vida-, semejante instrumento, cuando dispongamos de él, tendría que registrar algo”.

Guillermo Barrantes y Víctor Coviello cuentan en su rescate de leyendas urbanas un sucedido sobrenatural que impresiona por sus ribetes fantásticos.

“12:56 hs.  Magalí escribió: Ya estoy en lo de mamá. Te esperamos. ¿A qué hora llegás?

13:00 hs. – Pablo escribió:

En un rato. Estoy a unas cuadras, en taxi. El tráfico es un infierno.

13:01 hs. – Magalí escribió:

Ok.

13:03 hs.  – Mamá escribió:

¿A qué hora llegás? ¿Sabés algo de tu hermana?

13:05 hs. Pablo escribió:

Ya le dije a Maga lo del tráfico. No estoy para bromas.

13:07 – Mamá escribió:

Yo no te hice ninguna broma.

13:08 – Pablo escribió:

Ya sé que Maga está con vos. Me escribió.

13:10 hs. Mamá escribió:

¿Qué decías? Estoy sola. Tu hermana no llegó.

13:11 – Magalí escribió:

Si podés antes de subir comprá una gaseosa. Mamá está cocinando. Te esperamos.

13:13 hs. –Pablo escribió:

Las dos son unas taradas.

“Acaban de leer una serie de mensajes de texto guardados en el teléfono celular de Pablo G.

Cuando Pablo llega al departamento la madre donde seguía viviendo sola le dice que “una amiga de Maga la había llamado unos minutos antes de que yo llegara. Le dijo que mi hermana había tenido un accidente. Al rato llegó la Policía.

Nos dijeron que un tren había arrollado el auto de Maga y que ella había muerto en el acto”.

“Aconteció justamente una hora antes de aquel primer mensaje de texto recibido por el celular de su hermano”.

Hechos misteriosos. ¿Mensajes del más allá?

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

Foto: Gerardo Ferrarino (Viedma)

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