Línea Sur verde. “Sé que en la zona los proyectos tardan muchos años en concretarse”

 

Digo Línea Sur porque me gusta más que Región Sur. Tiene más señorío, antigüedad e historia. Y digo año verde porque yo la imagino así, aunque sé que en esta zona los proyectos tardan muchos años en concretarse. Un político en una ocasión me dijo que las obras para transformar toda esta hermosa región era una utopía. Yo pienso que muchas veces las utopías también se pueden concretar, a pesar que para los sureños todas las cosas cuestan mucho.

¿Será algún día para sus pueblos el año verde, o la inocencia les seguirá valiendo? ¿Será para el día del arquero, a pesar que ahora tiene su fecha en el calendario? ¿Será cuando los sapos críen cola? ¿Veremos esas transformaciones en un tiempo de Pascuas a Ramos o de higos a brevas?

Yo me imagino así a nuestra querida Línea Sur.

La Ruta Nacional Nº 23 está toda terminada y el Corredor Bioceánico Norpatagónico es un hecho irrefutable.

Está toda señalizada y a la entrada de cada localidad una cartelería de última generación informa de las bondades que ofrece cada una.

El puente sobre el arroyo Nahuel Niyeu ha sido reconstruido y cuando han llegado las crecientes las ha soportado holgadamente.

Dos balanzas controlan la tara de los camiones.

La Trochita vuelve a unir los pueblos de la meseta y el Tren Patagónico modernizado viaja repleto de vecinos y de turistas.

Los vallecitos menores han sido puestos en valor y en todos ellos se producen frutas finas y secas de altísima calidad.

Los corderos y los chivos de la meseta tienen una marca de origen que los identifica.

Hay mataderos para cerdos y para pollos.

La minería no es contaminante y deja el valor agregado en la zona siendo controlada periódicamente por las autoridades pertinentes.

Toda la producción está diversificada en atención a las demandas de un  mercado cada vez más exigente.

Los servicios de telefonía celular y de internet son de superlativa calidad.

Los parques eólicos proliferan generando energía limpias y sustentable.

Cada localidad de la Región Sur tiene una sucursal u oficina bancaria y los cajeros automáticos son nuevos y andan a la perfección.

En los aledaños de las localidades no hay basurales a cielo abierto.

Los animales no andan sueltos por las inmediaciones de las rutas.

Los caminos vecinales están en excelente estado y un parque de máquinas viales está a disposición de los pobladores.

El turismo paleontológico y rupestre atrae a científicos e investigadores.

La oferta hotelera y gastronómica satisface la creciente demanda tanto local como de los visitantes.

Hay macizos de forestación con especies autóctonas que han ayudado a combatir la desertificación de los campos.

Hay establecimientos de altos estudios con cientos de estudiantes de la zona.

Hay un helicóptero estable en alguna de sus localidades para prestar auxilios a los pobladores aislados por temporales o fuertes nevadas.

La producción de pasturas de los vallecitos menores abastece de alimento a los animales en épocas de sequía.

Los recursos hídricos se encuentran todos identificados y algunos de ellos en pleno funcionamiento.

Las facturas de los combustibles y el gas tendrán considerables descuentos.

La Línea Sur debe soñar en grande y su dirigencia luchar en conjunto para hacer realidad estos sueños, que por otra parte nos corresponden por derecho propio. No es una utopía, es una necesidad y una urgencia.

 

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

Foto: Luis Alberto Alan

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