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Patagones: Historias de familias alemanas, la hermosa casona de Mau, arboleda y un zoológico

Oma u Omama. Así la llamaban, especialmente sus nietos e hijas. Tomé esta foto en la casa de mi querida amiga, su hija Hertha “Tita” Mau de Figliozzi, en avenida Costanera de Viedma, durante una de sus habituales tareas de labor.

Era una hermosa mujer que, aún mayor, mantenía firme su personalidad. Me encantaba verla cuando, por alguna razón, se disgustaba. Entonces tomaba su abrigo y se iba sola a alguna confitería vecina hasta olvidar la contrariedad.

Durante años iba sola, conduciendo su auto, a su casa de Patagones, siempre por el puente viejo, donde, a pesar de estar en algunas ocasiones alquilada, ella se ocupaba personalmente del jardín, con todas las tareas que implicaba, plantar, sacar yuyos, etc. Lo hizo hasta sus 80 años, en que su hija Tita le retiró el carnet de conductor por precaución, a pesar de que durante el último tiempo aceptaba ir acompañada de un jovencito.

 Esta era una casa que la familia había construido en 1943 para los fines de semana, cuando vivían en el Bañado y que hoy se conoce como la Quinta Mau, ubicada en lo que conocemos como el Malecón, a cien metros del puente ferrocarretero.

Hertha Hildegard Packschies, nació en Essen (Alemania), el 10 de abril de 1911 y falleció en Viedma el 13 de setiembre de 2008.

La primera guerra mundial hizo que con su familia, padres y su hermana Tea emigraran a América. La idea de su padre, contador, era instalarse en Paraguay. Pero finalmente permanecieron en Argentina en el gran Buenos Aires, Monte Grande y Lanús. Allí sus hijas se educaron en una escuela alemana de Barracas.

A los 19 años conoció casualmente, en la estación Constitución, a quién sería su esposo, Guillermo Federico Mau, un señor viudo que vivía en Capital Federal y posteriormente en Carmen de Patagones. Continuaron una relación sentimental epistolar y finalmente se casaron en Montevideo en 1932 y por iglesia en Capital Federal. Eran protestantes luteranos. Ella tenía 21 años y él 43.

Mientras efectuaba un viaje en tren con su madre desde Buenos Aires hacia Bariloche, por la intensidad del clima, que dificultó mucho el trayecto, había dudado de casarse pensando que no lo soportaría en su futuro lugar de residencia. Pero al pasar por Patagones se enamoró del lugar.

Con su familia vivió en una quinta en calle Marcelino Crespo en el barrio El Bañado. Esta casa aún se conserva, con modificaciones. En ella se reunían en largas y amables tertulias con familias amigas, también alemanas, como las de Herbert Stangen, Federico Schlamp y Walter Sassemberg. Con Shlamp jugaba partidas de ping pong (y a quien habitualmente vencía), resignada a este juego luego de que Mau plantara árboles en el sitio que ella había reservado para una cancha de tenis, su verdadera pasión.

Mau también era alemán. A los dieciocho años se había peleado con sus hermanos y abandonó Alemania para iniciar un largo viaje de aventuras por varios lugares. Entre ellos a la Siberia rusa, para cazar mariposas. Entre ellas descubre una que se conoció posteriormente como la “Mariposa Mau”, y que su familia mantuvo durante mucho tiempo. Hizo este viaje en el tren transiberiano, recorriendo grandes distancias en trineos tirados por perros.

Ya en Argentina y en Patagones, trabajaba relacionado con los frutos del país, tras la propuesta hecha por Enrique Pickempack y que continuó luego por su cuenta.

Al mismo tiempo formó un zoológico privado, instalado en una media manzana de su casa de El Bañado y donde tenía gran cantidad y variedad de animales, especialmente de pájaros. Fue un lugar muy visitado, gratuitamente, por escuelas, gente del lugar y aún turistas.

Al fallecer su esposo, Oma ofreció el zoológico al intendente de Patagones, pero al negar éste la oferta, se enviaron los animales al zoológico de La Plata.

A Mau le gustaba coleccionar, especialmente, valiosas piezas de porcelana y marfil. En una oportunidad entraron ladrones a su casa y se llevaron muchas cosas pero dejaron intactas estas piezas, que se conservaron durante mucho tiempo por su familia.En la segunda foto, Hertha (Tita) e Isolde Mau en la Quinta Mau.

 

Agradezco a Valeria Figliozzi Mau por datos proporcionados.

 

Texto: María Musarella

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