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Patagones: Vecinas donaron al museo proyector, películas, bandoneón y lapiceras antiguas

Cuatro vecinas de la ciudad de Carmen de Patagones donaron al Museo Emma Nozzi importantes objetos para que sean exhibidos en las salas de la relevante institución maragata, cuya sede está ubicada a pocos metros del río Negro, frente a Viedma.

Esta es la presentación oficial.

El cine infantil también hace historia

El séptimo arte encanta a grandes y chicos desde aquellas primeras escenas proyectadas en Argentina en 1896. A través del tiempo la tecnología de exhibición y los contenidos cinematográficos fueron evolucionando y nuestro país ha realizado notables innovaciones especialmente en el cine infantil.

Las tres más destacables ocurrieron en 1917 con el estreno de “La niña del bosque”, el primer film para público infantil en Ar”, primer largometraje de animación realizado en el mundo.

A finales de 1942, los icónicos personajes de la historieta de Patoruzú de Dante Quinterno compusieron “Upa en apuros”, considerado el primer cortometraje de animación argentino y cuya calidad sorprendió a la productora Walt Disney.

El cine comenzó a incorporarse al entretenimiento hogareño con la fabricación criolla del proyector Ruberg no sonoro de 16 mm para uso familiar, sencillo de operar, que requería de energía eléctrica para encender la lámpara y accionando la manivela manualmente la cinta iba corriendo por delante de ella proyectando la imagen en una pared. Las películas que se compraban eran en blanco y negro, pero también iban apareciendo las de color.

A mediados de la década de 1950 el desarrollo nacional de empresas productoras y distribuidoras fue severamente dañado por el retiro de medidas proteccionistas que dio libre ingreso a las producciones de Walt Disney.

En la imagen, proyector y películas donadas por Teresa Luengo en 2006.

Útiles escolares en el museo

Hasta mediados del siglo pasado el lápiz y la pluma eran los instrumentos de escritura más difundidos en las escuelas argentinas. Los alumnos comenzaban a utilizar la pluma a partir del segundo o tercer grado y como resultaba difícil de dominar, las técnicas para su correcto uso se iban incorporando mediante ejercicios de dibujo y caligrafía.

En imagen, observamos el depósito de tinta china o tintero y cuatro plumas que podemos diferenciarlas de acuerdo a sus características: en las tres del frente las plumillas están ajustadas a un mango de madera llamado palillero para cuyo uso se debía mojar la plumilla permanentemente; la número cuatro es la tipo estilográfica que se asemeja a un bolígrafo en el que la plumilla está conectada a un alimentador y un depósito recargable de tinta resultando el proceso más rápido, sencillo y limpio.


Donó: Clelia Badaracco año 2006.

69 años del nacimiento del Museo, un fragmento de nuestra historia.

Año 2011, Haydé Milne, viuda de Ricardo Aimo, quiere donar un bandoneón. Pero… ¿Donar un bandoneón con lo que se está pagando por uno que como éste funciona? A Haydé no le sobra el dinero y le pueden dar una buena suma por él. Pero reflexiona: “Con los años somos cada vez menos… menos saben de nosotros y menos nos recuerdan. El Museo es el sitio para ese bandoneón, para que generación tras generación se recuerde a Ricardo y esa parte de él que lo asocia con una época rica en sitios y ocasiones de encuentro en los que la gran cena de amigos o la música eran el gancho del encuentro en tantos sitios de Patagones y Viedma”.

MANDOLINA NAPOLITANA


Instrumento musical fabricado por la empresa alemana Julius Heinrich Zimmermann hacia finales del siglo XIX. Esta versión posee ocho cuerdas tensadas entre un clavijero y un cordal encajado a una caja a lo largo de un mástil con trastes. Se cree que su forma de almendra ha dado el nombre pues la traducción en italiano de esta fruta es “mandorla”.

Originario de Italia, tuvo notable aceptación en los sectores populares y llegó producto de la inmigración a lugares tan distantes como el nuestro. Sicilianos y calabreses coparon las labores del puerto, los momentos del sosiego y la sociabilidad eran al son del canto y la música.


Perteneció a Domingo Barilá y donada al Museo por Nidia Zulma Barilá.

Textos y fotos: Museo Emma Nozzi (Carmen de Patagones)

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