Lechuza campanario, con llamativa apariencia, anida en La Lobería, cerca del mar y de Viedma

La lechuza campanario es un ave que ha sido foco de muchas supersticiones a causa de su apariencia fantasmal, sus chillidos y sus hábitos de posarse en partes altas de iglesias. En La Lobería y Punta Bermeja, a 65 kilómetros de Viedma, se las suele ver anidar.

Un breve informe de la Secretaría de Ambiente, Desarrollo Sustentable y Cambio Climático de Río Negro indica que “es un ave que se puede encontrar en la mayor parte del mundo a excepción de zonas polares o desérticas”.

“La lechuza de campanario solo caza por la noche ya que puede ver perfectamente en la oscuridad, por lo que esta especie controla la población de roedores en todas las zonas donde habitan”.

Otro informe consigna que “en las últimas décadas su población ha disminuido ligeramente en algunas regiones y de manera drástica en otras. Aparentemente, la cantidad e ejemplares se mantiene estable o aumenta en algunos lugares”:

FamiliaLechuzas
HábitatBosques, arboledas, granjas, graneros, pueblos y acantilados. Vive en las llanuras, en campo abierto o semiabierto. Puede nidificar en el bosque o en la ciudad, siempre y cuando la zona aledaña presente un territorio de alimentación abierto como un campo, un pantano, una pradera o un desierto.

Aún cuando despierta muchas supersticiones por su apariencia fantasmal, es de buen augurio para los agricultores encontrarlas en los graneros, porque atrapa ratones y ratas. Si se la encuentra en su refugio diurno, la lechuza común mueve la cabeza hacia arriba y hacia abajo y se mece mientras observa al intruso.

Su llamado suele escucharse durante la noche, cuando sobrevuela los campos o pantanos. Es una de las aves terrestres más expandida: se la encuentra en seis continentes y en numerosas islas.

Comportamiento alimentario

Caza de noche, casi nunca de día. Para buscar a su presa rastrea el terreno abierto, observa y escucha. En ocasiones, se lanza desde una posición elevada. Posee una visión excelente cuando hay poca luz, y su oído es tan preciso que puede atacar a su presa en una oscuridad total.

Huevos

De 3 a 8 y, a veces, entre 2 y 12 o incluso más. De color blancuzco y, a veces, manchado por el nido. La incubación la realiza solo la hembra y dura entre 29 y 34 días. Durante este período, el macho alimenta a la hembra.

Cría

Al principio, la hembra permanece con las crías y las cuida cuando son pequeñas. El macho lleva el alimento y la hembra se lo da a las crías. Después de unas 2 semanas, la hembra también sale a cazar. El primer vuelo de las crías ocurre entre los 55 y 65 días de vida. Durante varias semanas más, la cría regresa al nido o a las cercanías del mismo para dormir. 1 o 2 nidadas por año, a veces 3.

Fotos: Naira Klopertanz, difundidas por Secretaría de Ambiente de Río Negro

Acerca de Raúl Díaz

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