Julián Molinari , de Punta Alta, reincidente por quinta vez. Está preso en una cárcel de Viedma

 

Nacido en Punta Alta, cerca de Bahía Blanca, fue condenado por transportar 40 panes de marihuana hacia Viedma, donde está preso en la Unidad Penal N°12.

“El delincuente más famoso de la Patagonia, Julián Andrés “Conejo” Molinari, se convirtió, a los 68 años, en reincidente por quinta vez”, consignó hoy el diario La Nueva, de Bahía Blanca.

El matutino bahiense agregó:

Molinari, que nació el 19 de abril de 1950 en Punta Alta, tiene último domicilio en Necochea y cuenta con un prontuario que podría seducir a cualquier director de cine.

Lo último: fue condenado por transportar drogas desde la costa atlántica hacia Viedma, previo paso por Bahía Blanca, donde habría entregado parte de la carga a un tal “Miguel”.

El Tribunal Oral Federal de General Roca le impuso 4 años y medio de prisión y lo declaró reincidente por quinta vez.

La última condena en su contra es del 24 de octubre de 2014, a 6 años de cárcel y por el mismo delito.

Hoy está preso en la capital rionegrina, aunque no se entiende cómo no lo estaba cuando lo capturaron por última vez, en septiembre de 2016, mientras circulaba con 40 panes de marihuana (35 kilos), al mando de un Peugeot 207, por la ruta 3 Sur.

Con él recibió la misma sanción Martín Aníbal Ignacio Parrado (42), quien sería el encargado de traer la droga -llegaba a la Capital Federal desde la Misiones y/o Corrientes- desde Buenos Aires a Necochea, donde también vive.

El operativo que permitió recapturar al “Conejo” lo realizó personal de Toxicomanía de la Policía de Río Negro.

Molinari, siempre ligado a Bahía Blanca, vivió en distintas ciudades de la Patagonia, donde cuenta con sus antecedentes más importantes y violentos, especialmente por asaltos a camiones de caudales.

En octubre de 1977 se registró su único asesinato probado: mató a un suboficial de policía que era el padre de su pareja de aquel tiempo. Por ese crimen lo condenaron a 19 años y 6 meses de cárcel.

En julio de 1983 se escapó del penal de Mar del Plata. Volvieron a capturarlo en pocas semanas y se fugó de vuelta.

En 1995 dio uno de sus golpes más arriesgados: asaltó con una banda un blindado del Banco Provincial del Chubut en la zona de Dolavon, que trasladaba 2 millones de pesos, pero fallaron. Hubo un tiroteo y su cómplice, Juan Muraccioli, otra “leyenda” del delito, murió. En principio no se descartaba que Molinari haya sido quien ejecutara a su presunto compañero.

Un año después, según se cree, volvió a la carga contra otro camión, uno que trasladaba 800 mil pesos destinado a sueldos de un hospital de Río Gallegos.

Nuevamente detenido, en septiembre de 1996 volvió a escapar, esta vez del escuadrón de Gendarmería Nacional de Río Grande, cuando dos mujeres distrajeron a quienes debían vigilar los calabozos.

Lo acompañó en la evasión Roberto “Haudini” Mariño, otro delincuente con lazos en la región y fuertes antecedentes en Bahía.

En enero de 1997 lo relacionaron con un intento de asalto al Mercado Central, en Buenos Aires, aunque escapó.

A mediados de 2001 volvió a tomar protagonismo en el Sur. Asaltó un comercio en Caleta Olivia y en la fuga volcó su vehículo. Fue trasladado a una comisaría, pero huyó luego de que, supuestamente, sobornara a dos policías que fueron procesados.

Dos años después, en un control vial de rutina, en la zona de Quequén, fue recapturado.

Lo trasladaron a Caleta Olivia y se casó en prisión.

Después de algunos años, vaya a saber por qué, recuperó la libertad y aparentemente empezó a vincularse con el negocio de las drogas por el cual ahora lo volvieron a condenar.

Hoy está preso en la Unidad Penal Nº 12 de Viedma.

 

 

Texto: La Nueva Provincia (Bahía Blanca)

Foto: diario Jornada (Chubut)

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